El Héroe Nazi: Schlageter
y Heidegger
El 26 de mayo de 1923 fue fusilado, en Golzheim, Albert Leo Schlageter
(1894/1923), el llamado “primer soldado del Tercer Reich”.
Schlageter, un antiguo estudiante formado en la Universidad de Freiburg y exoficial de
artillería, fue acusado de participar en actos de sabotaje contra el ejército
francés, la voladura de un viaducto, que había ocupado por la fuerza el Ruhr para presionar que Alemania pagara sus indemnizaciones
de guerra atrasadas. Schlageter había combatido en la Primera Guerra
Mundial en Flandes, las batallas-carnicerías del Somme
y en la de Verdún. Llegó a ser teniente y recibir la Cruz de Hierro de 1ª y 2ª
clase. Poco después de su fusilamiento su cadáver fue robado de la morgue de Düsseldorf por un grupo de SA (SturmAbteilung)
al mando del Staatschef Viktor Lutze
(futuro jefe de las SA después de la purga de 1934 y organizador de los pogroms de 1938) quién llevo el cuerpo hacia una zona
alemana no ocupada por Francia. Desde ese momento el abanico de la nueva
derecha alemana tenía un mártir y un mito.
El propio currículum de Schlageter lo
ligaba políticamente al “National-bolchewismus”. Schlageter
había comenzado su militancia en la nueva derecha ingresando en la “Jungdeutscher Orden”,
la Jugdo,
una de las más grandes organizaciones juveniles reaccionarias de la República de Weimar. La Jugdo pertenecía al amplio movimiento de la Bündisch
Jugend. El líder de los Jugdo era el teniente Arthur Mahraun, con un pasado de “pájaro migratorio”. Su
organización llegó a alcanzar los 40.000 miembros. Tanto por su inspiración
como por su contenido, antisemita y anticomunista al mismo tiempo, estaba cerca
ideológicamente a los conservadores-revolucionarios de los “Stahlhelm” (“Casco de
Acero”). Su ideólogo era Reinhard Höhn,
quién escribirá su libro dedicado a Mahraun con el esóterico título de “Der bürgerliche Rechtsstaat und die Neue
Front” (“El Estado de Derecho burgés
y el Nuevo frente”). La visión política que inspiraría a Schlageter
es típica del modernismo reaccionario: volver a un pasado mítico y lejano,
poner en tela de juicio al capitalismo liberal que “disuelve la antigua
Comunidad popular racial”; que en lugar de la antigua comunidad articulada y
formada en armonía, produce “una masa de individuos sin lazos de unión” en
busca de manera compulsiva y egoísta “de sus propios méritos exclusivamente”. La Jungdo
fue un verdadero semillero de cuadros para el futuro SS-Staat.
Höhn mismo entrará al NDSAP y a las SS en 1933, y su
brillante carrera lo llevará en 1942
a participar en la Wannsee-Konferenz, donde se decidió la solución final al
problema judío. En esta práctica política y dentro de este arco ideológico se
formó el corazón y la voluntad de Schlageter.
En 1919, recién desmovilizado, fue miembro de la Marine-Brigade von Loewenfeld,
que reprimió las huelgas de marineros “rojos” y purgó a los batallones de
“infección bolchevique”. Como miembro de
los “Freikorps” (Cuerpos francos paramilitares de
derecha) del Báltico que pretendían colonizar y constituir un Estado alemán
del Este englobando, como en los tiempos de los caballeros teutónicos, a
Prusia y el Baltikum como baluarte antibolchevique.
Estuvo como combatiente extranjero en Kurland,
la defensa de Riga contra la invasión a Polonia y
los países bálticos del Ejército Rojo de Trotsky. También
como “Freikorps” participó en acciones militares en la Alta Silesia y en el
Ruhr al lado de Ernst von Salomon en la “Sturmsoldaten”(”Soldados
de Asalto”) y el “Bund ehemaliger
Erhardt-Offiziere” (”Liga
de antiguos oficiales de Erhardt”); Erhardt era el Käpitan de
corbeta Hermann Erhardt
que había organizado en la base de Wilhelmshaven la II Brigada de Marina
para reprimir a los “espartaquistas” y participar
activamente en el putsch de ultraderecha de Kapp (en la época se lo consideraba como el enemigo número
uno de la izquierda) que combatirán al KPD y al SPD en el levantamiento del Ruhr, el llamado Märzaufstand 1920. Schlageter
rápidamente comprendió el papel central de Adolf Hitler en la reunificación de la nueva derecha y se afilió
al joven NSDAP en 1922.
Schlageter va a transformarse en el
héroe “deutsch-völkische”
por excelencia, un mártir santo del nacionalismo extremo alemán, por lo que
cada 26 de mayo se realizaban mítines conmemorativos en todas las
organizaciones de la derecha radical. El culto a los mártires nacionalistas de la Primera Guerra
Mundial, el llamado “Totenkults”, se transformó en un
arma formidable del modernismo reaccionario y luego del nacionalsocialismo. Se
producen héroes y se los “mediatiza” a través de propaganda impresa, folletos, pamphlets, libros, emisiones radiofónicas y ritos públicos.
La nueva derecha organiza estos actos mediáticos en dos grandes grupos: los
dedicados a los "Blutzeugen” (Testigos de la Sangre) y a los “Märtyrer
der Bewegung”' (Mártires
del movimiento). La iconografía es similar a la martiriología
católica pero se exalta el culto a la muerte, a la llamada del destino
colectivo, a la Kriegsideologie, a las leyes eternas de
la raza. ¿Cómo se convierten las masas sino con nuevos mitos y con el
sacrificio de los mejores? Los conservadores revolucionarios, los nazis, los
cascos de acero, los nacionalbolcheviques, todo el
espectro de la nueva derecha cree en el factor psicológico, en la sensación, el
medio maestro de captación de la multitud: por lo tanto el Führer
debe dar vuelta, invertir, la sensación de las masas, si desea causar una
acción (y no mera comprensión).
Tan pronto como a fines de 1923 y a lo largo de 1924, el NDSAP
comienza la construcción del mito de Schlageter
mártir nacional. Se publican uno tras otro "Rache
für Schlageter!",
"Schlageter war Nationalsozialist", "Denkt
an Albert Leo Schlageter" y "Werde Du auch ein
Schlageter!", mucho material de publicidad
incluso un portfolio con fotos de la vida del mártir.
Hitler lo nombrará en “Mein
Kampf” (1925): "En la época de la más terrible
humillación impuesta a nuestra patria rindió allá su vida por su adorada
Alemania el librero de Nüremberg, Johannes
Philipp Palm, obstinado
'nacionalista' y enemigo de los franceses. Se había negado rotundamente a
delatar a sus cómplices, mejor dicho a los verdaderos culpables. Murió, igual
que Leo Schlageter, y como éste, Johannes
Philip Palm fue también
denunciado a Francia por un funcionario”. Su admiración sin límites explica
porqué muchos investigadores consideran a Schlageter
el héroe arquetípico o primario de Hitler. Incluso
aparece en los discursos y escritos tempranos de Himmler
o en la novela (éxito de ventas) de Goebbels,
“Michael. Ein deutsches Schicksal in Tagebuchblättern”
(1926), donde el futuro ministro de propaganda del IIIº
Reich le hace decir a su protagonista Michael-Schlageter: “La raza es la matriz de todas las fuerzas
creadoras… El dinero es la medida del liberalismo. El dinero no tiene raíces.
Está por encima de todas las razas. Liberal quiere decir ‘creo en el Dios Mammon’. El socialismo quiere decir ‘creo en el Trabajo’…
Uno no debe preocuparse por sí mismo. Es necesario aceptar grandes cargas en la
vida”. El "Schlageter-Kult"
no fue exclusivo del NSDAP, todas las organizaciones de la derecha extrema
le rendían culto como símbolo del futuro despertar de la nueva
Alemania. Y no sólo la derecha: el partido comunista alemán, KPD, tuvo su
propia fase “Schlageter”: el 20 de junio de 1923 Karl Radek pronuncia ante el comité ejecutivo de la Internacional
comunista (EKKI) un discurso que adoptará un título casi heideggeriano:
“Leo Schlageter, el Viajero de la Nada”. La aposición está
tomada de una novela de un tal Freksa. Radek pone el dedo en la llaga al resumir contra quién
quieren pelear los “Freikorps”: ¿contra la joven
república Soviética como en el Báltico o contra el capital y el imperialismo de
la Entente,
como Schlageter en el Ruhr?
En el segundo caso, Schlageter, “valeroso soldado de
la contrarrevolución” según Radek, no será ya un
viajero de la nada sino “el viajero de un porvenir mejor para la Humanidad entera”. El
emisor de este discurso es el menos nacional de todos los protagonistas de la
revolución rusa, el bolchevique más irónico y más auténticamente apátrida. Radek, siempre con su eterna pipa, era en febrero de 1918
un “comunista de izquierda”; pertenecía —con Nicolai Bujarin, con el creador de la CHEKA, Felix Edmundovich Dzerzhinsky,
y con la bella Alexandra Kollontai a
los llamdos "bolcheviques no leninistas".
Se opuso muchas veces a las posiciones de Lenin y Stalin. Su destino no es difícil de adivinar: desaparecerá
en la era del culto a la personalidad en el proceso de los diecisiete en Moscú
en 1939.
La vida y muerte de Schlageter se
transforma para los opositores a Weimar en un factor
que enlaza de manera efectiva invectivas antisemitas y anticomunistas con
filípicas antiburguesas y antisistema. Hasta mayo de
1933 aparecieron quince libros sobre Schlageter,
además de folletines y novelas juveniles. El
autor teatral oficial del régimen nazi, Hanns Johst,
le dedicó una obra trágica, titulada “Schlageter”,
que fue estrenada con pomposidad el día del cumpleaños de Hitler,
el 20 de agosto de 1933, en el Staatlichen Schauspielhaus de Berlin y con la
presencia personal del Führer y la jerarquía nazi. En
la obra el personaje de Schlagater se pelea con su
padre y le señala que sólo cree en la Comunidad del Pueblo (“Volksgemeinschaft”).
Es curioso señalar que esta obra de teatro fue presentada con mucho suceso en
toda Alemania por compañías del NSDAP hasta el año 1945. Schlageter
juega un rol destacado en la que es considerada la primera película de
propaganda nazi de gran producción, “Blutendes Deutschland” (“Sangría Alemana”) del
director Johannes Häussler.
Schlageter…¡hasta tuvo su propia lotería
nacionalsocialista!
Pero el régimen nazi lo honró de diversas maneras: editó toda su
correspondencia, calles céntricas, plazas, esculturas, paseos, memoriales, monolitos, condecoraciones del partido, pines de propaganda. tuvo una
escuela-fragata, la
Segelschulschiffes "Albert Leo Schlageter"de la Kriegsmarine que dio la vuelta al mundo,
regimientos del “RAD”, marchas marciales, un escuadrón de cazas de la Luftwaffe, marchas militares
así como una división armada en las postrimerías de la derrota final.
A este arquetipo masculino del despertar nacional-racial le dedicará
su discurso Martín Heidegger, al conmemorarse diez
años del fusilamiento de este héroe puramente alemán. Es curioso pero los
editores, tanto en alemán como en francés, hicieron todo lo posible por
expurgar a Schlageter de connotaciones nacionalsocialistas.
El editor de los "Ècrits Politiques
1933-1966" de Heidegger en francés,
el heideggeriano François Fédier, al publicar este discurso, intenta expurgarlo de
dos maneras: 1) por medio de la traducción de los términos claves del la Lingua Tertii Imperii
(Reich por Estado, por ejemplo) y 2) con un aparato
de citas que neutralizan la carga política o directamente desinforman al
lector. En el caso de Schlageter se oculta su pasado
"Freikorps" e incluso Fédier
señala de manera mentirosa que Schlageter "n'a jamais été
nationalsocialiste", cuando sabemos que estaba
afiliado al NSDAP desde su fundación. No es raro esta manipulación descarada de
textos en la política editorial de Heidegger. Las
ceremonias del “Schlagater-Kult”
tenían lugar anualmente todos los 26 de mayo. En el día de Pentecostés de 1933
se le rindió homenaje en su provincia natal en Schönau (Selva Negra) con la
presencia de más de mil notables de la política, la cultura y el arte del NS-Staat. Allí estaban el alcalde de Freiburg
el doctor Kerber, el Führer
de las SA, Hanns Elard Ludin, hasta el príncipe de Prusia, August
Wilhem, como representante del gobierno del IIIºReich. El mismo día el Gauletierdel
Land de Baden Robert Wagner
inauguraba con fanfarria un monumento en honor a Schlageter
en la cima del monte Zugspitze. Como Heidegger, Schlageter había sido
alumno de la misma escuela, el Liceo de Constanza (rebautizado Schlageter-Gymnasium en 1936) y
más tarde alumno de bachiller en el Bertholds-Gymnasium. El diario oficial nazi para la zona sur de
Alemania, el “Völkischer Beobachter” del 30 de mayo, nos pinta a grandes
rasgos el homenaje friburgués: “La Universidad de Freiburg también ha sido convocada para honrar, con la
mayor sobriedad, la muerte de nuestro héroe. Tras el discurso del camarada Heidegger, el millar de personalidades presentes en la
ceremonia levantaron su brazo en silencio”. El cartel convocando la ceremonia
ilustra estas páginas: bajo el título de “¡Alemania Despierta!” se puede ver de
perfil al héroe con sus cruces de hierro y un sol que anuncia la instauración
del IIIº Reich que unifica
dos almas alemanas: la prusiana y la nacionalsocialista. Entre la bruma se
perfila el monolito en su honor en su Heimat, la
pequeña patria de Schönau.
En el texto de Heidegger se encuentran,
concentrados y detrás de la retórica protocolar, todos y cada uno de los
elementos centrales de la “Kriegsideologie”
(Ideología de Guerra), el gran magma ideológico del nacional socialismo. Allí
están la idea de Comunidad, el culto de la muerte, la idea de Destino
colectivo, el de Resolución, la crítica a Occidente, el anticomunismo, el
socialismo racial-popular. El coraje originario es el elemento esencial de la
vida del hombre que debe saber interrogar, experimentar y superar las pruebas
del “estar-ahí” (Dasein). En el enfrentar al peligro
se debe dar prueba de la más dura Claridad (härteste Klarheit), dureza de la Voluntad (Härte des Willens), determinación por aceptar el designio de un
destino ya no individual (Schicksal), sino
comunitario-racial (Geschick). El modelo si bien
remite a su libro “Sein und
Zeit” (“Ser y Tiempo”), donde textualmente Heidegger señala que “Sólo el ser en libertad para la
muerte da al Dasein su meta pura y simplemente tal…
el Dasein elige su héroe”, en la praxis está
encarnado en la figura de Schlageter. Schlageter es la muestra de una existencia auténtica, un
ejemplo de cómo “la coparticipación y la lucha es donde queda en franquía el
poder del Destino Colectivo”. Como le hacía decir Johst
a su Schlageter teatral: “El individuo es solamente
un crepúsculo en el total de la
Sangre de un Pueblo”.
Albert Leo Schlagater
por Martin Heidegger
En medio de nuestro trabajo, durante una pequeña interrupción en
nuestras lecturas, nos permitimos recordar al estudiante de Freiburg,
Albert Leo Schlageter, un
joven héroe alemán (”junge deutschen
Helden”) quien hace una década atrás murió en la más
dificultosa y grandiosa de todas las muertes (”den schwersten
und grössten Tod”).
Nos permitimos reflejar su Honor (“Ehrung”),
por un momento, sobre su muerte justa y en orden, y que esa muerte nos puede
ayudar a comprender nuestras vidas.
Schlageter murió la más dificultosa de
todas las muertes. No murió en el frente de combate como líder (“Führer”) de su batería de artillería de campaña, no murió
en el tumulto de un ataque, no murió en una rabiosa acción defensiva… no: él se
paró inerme y sin defensa ante los fusiles franceses.
Pero él se mantuvo de pie y sostuvo la cosa más difícil que un
hombre puede enarbolar.
Todavía se podía haber producido esto con un rápido final lleno de
júbilo, tener una Victoria ganada y que la grandeza del despertar de nuestra
Nación brillara adelante.
En lugar de esto… Oscuridad, Humillación, y Traición (”Finstern, Erniedrigung und Verrat”).
Y así, en su hora más difícil, él pudo alcanzar también la cosa
más grande a la que un hombre es capaz. Solo, girando sobre su propia fortaleza
interna, tenía que colocar ante su propia alma una imagen del futuro despertar
del Pueblo (“Aufbruchs des Volkes”)
honorificado y engrandecido de tal manera que podría
morirse creyendo en ese futuro.
¿De dónde sacó esa dureza de la voluntad (”Härte
des Willens”), que le permitió soportar la cosa mas
difícil de todas? ¿De donde sacó esa claridad del corazón (”Klanheit
des Herzens”), que le permitió vislumbrar lo que era
más grandioso y más lejano y remoto?
¡Estudiante de Freiburg!, ¡Estudiante
Alemán!…Cuando en tus marchas y excursiones pisas las montañas, los bosques y
valles de la Selva Negra,
la pequeña Patria (“Heimat”) de este héroe, aprende:
que las montañas entre las que el joven hijo de campesinos creció son de piedra
primitiva, de granito. Y ellas han estado mucho tiempo trabajando endureciendo la Voluntad.
El sol de otoño de la
Selva Negra se pone bañando las cordilleras y bosques en la
más gloriosa y clara luz. Ella ha nutrido por mucho tiempo la Claridad del corazón (”die Klarheit des Herzens”).
Cuando él estuvo de pié, parado indefenso frente a los fusiles
franceses, la mirada interna del héroe sobrevoló sobre los orificios de las
armas para alcanzar la luz del día y las montañas de su hogar para decir que se
puede morir por el Pueblo Alemán y su Imperio (“das alemmanische
Land für das deutsche Volk und
sein Reich zu sterben”) con el paisaje
campestre germánico ante sus ojos.
Con una Voluntad dura y un corazón claro, Albert
Leo Schlageter murió su muerte, la muerte más difícil
y la muerte más grandiosa de todas.
¡Estudiantes de Freiburg, permitan que
la fuerza de las montañas maternas de nuestro Héroe fluya dentro de sus
voluntades! (”lass die Kraft der Heimatberge dieses Helden in deinen Willen strömen”).
¡Estudiantes de Freiburg, permitan que
la fuerza del sol otoñal de los valles maternos de nuestro héroe ilumine sus
corazones!
Preserven a ambos dentro de Ustedes y llévenlos, dureza de la
voluntad y claridad del corazón, a sus camaradas (“Kamaraden”)
de las universidades alemanas.
Schlageter caminó estos lugares como
un estudiante de Freiburg. Pero la ciudad no podía
contenerlo por mucho tiempo. Él se obligó a ir al Báltico; él se obligó a ir a la Alta Silesia; él se
obligó a ir al Ruhr (” er müsste ins Baltikum,
er müsste nach Oberschelesien, er müsste an
die Ruhr”).
Él no se permitió escaparse a su propio Destino (”seinem Schiksal”) de manera que
murió en la más difícil y grandiosa de todas las muertes con dureza de la
voluntad (”Harten Willens”) y claridad del corazón (”Klaren Herzens”). Honremos al
héroe y levantemos nuestro brazo en un saludo silencioso.
¡Heil!.
(Traducción de Nicolás González Varela a partir de los discursos
de Heidegger en alemán y las ediciones francesas e
italianas de los escritos políticos)