¡Arriba las manos esto
es
13 estrategias de autodefensa para no
sucumbir al chantaje publicitario navideño
Fernando Buen
Abad Domínguez
Rebelión/Fundación
Federico Engels
El trineo
de la mercancía navideña tirado por jaurías de publicistas.
Sin la
publicidad, sin la complicidad de los gobernantes, sin la complacencia de los
mandos clericales… el cometido mercantil de los festejos navideños
naufragaría en las tiendas departamentales. Los mass
media han secuestrado, en alianza con sinnúmero de socios,
Se trata de un
ultraje navideño con juguetes, arbolitos, esferas, luces, moños y excesos de
todo tipo. La "industria publicitaria" cumple su tarea
ideológica, camuflada de cristiana, entrañable e inofensiva. Reino terrenal de
sistema avasallante de producción publicitaria en éxtasis capitalista de
objetos incontables y en plena crisis de sobreproducción. Nos inunda la
publicidad, juega con nuestros sueños, planifica estrategias de ventas con
bases materiales concretas y complejas, se hace de nuestras palabras y penetra
nuestros campos imaginarios, nuestros deseos, nuestros apetitos, nuestras
ambiciones… alienación que desgarra toda relación con la vida real para
garantizar la usurpación del salario a cambio de baratijas de ocasión.
"Noche de paz y noche de amor"… dicen.
Asalto
ideológico penetrante que nos exige autodefensas para ayudarnos a desconfiar
del oropel publicitario, interpretar correctamente las exageraciones y las
ambigüedades, desnudar las trampas de la lengua burguesa. Aunque la tengamos
metida en casa, la guerra ideológica emprendida por los mass
media para hacernos compradores compulsivos de cualquier basura, debe ser
combatida sistemáticamente y con los bolsillos del salario perfectamente
cerrados.
13 ideas
para cambiarle la suerte al salario de los trabajadores amenazado por los
buitres de la publicidad navideña:
El dinero o
la vida (o las dos cosas):
La
publicidad en épocas navideñas expresa también la urgencia mercantil de las
empresas. Les urge vendernos todo y para eso no importa qué clase de canallada
(con música sacra o escenas glamorosas) halla que inventar. Los patrones afilan
sus colmillos con ayuda de publicistas para vendernos su ideología y su
mercadería. El producto del trabajo convertido en un botín acorralado con
artefactos, engañifas, tentaciones generalmente innecesarias, inútiles e
inservibles.
Quieren
nuestro dinero a como de lugar y quieren que lo entreguemos felices de la
vida. Ese es su cinismo que mueve a risa por la ironía que se agudiza
cuando se habla de "fraternidad entre hermanos" pero a la hora de
quedarse con la mejor parte, la burguesía cierra las puertas de sus casas para
que los pobres no entren a robar los juguetes caros de los niños ricos. Quieren
vendernos cenas, viajes, cuentas bancarias, relojes, juguetes, bebidas… la
ideología dominante desarrolla todo para intervenir en la conciencia de
aquellos a los que somete y emplea el discurso publicitario navideño
esencialmente para satisfacer la ansiedad de los patrones y sus "nichos de
mercado".
El capitalismo
con su publicidad actualiza perversiones mercantiles contra el proletariado a
quien aplica un tratamiento diversificado entre la seducción y el desprecio, a
lo largo del año, claro, pero muy especialmente en navidad. La clase
trabajadora es acribillada desde los medios de publicidad para engordar los
ingresos que la burguesía secuestra impunemente con cualquier pretexto. Ocurre
una guerra abierta inter-burguesa, batalla entre
empresas, caracterizada por la virulencia manipuladora de mensajes
elaborados por especialistas de la canallada mercenaria.
La clase
trabajadora sufre los estragos de esa guerra porque es la enemiga de clase, la
fuerza que produce la riqueza y la fuerza a la que el capitalismo devasta
saqueándole el producto de su trabajo hasta la ignominia. Navidad es un pretexto
más donde las paradojas de agudizan porque la hipocresía burguesa es infinita,
celebran el nacimiento de Cristo mintiendo y robando a diestra y siniestra. Hay
que recordar aquello de la aguja y el camello y aquello de los mercaderes en el
templo.
El discurso
dominante se explicita en los valores de las compras. Los trabajadores son
víctima de una marejada discursiva que los somete al adoctrinamiento mercantil,
manipulación psicológica, violencia simbólica destinada a amaestrarlos ante los
caprichos del mercado. La publicidad medra los deseos, pero también los fabrica
para "negociarlos" continuamente en su escalada permanente para la
apropiación del mundo.
Es preciso multiplicar las luchas contra al modelo hegemónico de publicidad y
la transformación radical de la cultura, degenerada en manos del capitalismo.
Lucha contra el régimen de propiedad de las herramientas de producción en
comunicación y contra las relaciones de producción dominantes .Lucha contra la
alienación y la manipulación, lucha contra el discurso nazi-fascista incubado
en la publicidad burguesa.
Lucha por una
corriente Internacional de
--
Dr. Fernando Buen Abad Domínguez