La muerte no podrá vencer a su legado.
Ted Grant.
Murió con 93 años y un futuro revolucionario a toda prueba.
Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Fundación Federico Engels
“Morir es encenderse bocabajo
hacia el humo y el hueso y la caliza
y hacerse tierra y tierra con trabajo.
Apagarse es morir, lento y aprisa
tomar la eternidad como a destajo
y repartir el alma en la ceniza1”.
Muchos aprendimos a admirar
y querer a Ted Grant desde
las páginas de sus textos plenos de inteligencia, erudición y de humor
fraguados en las ironías exquisitas de una fe inquebrantable por el futuro
socialista de la humanidad. Quienes pudieron conocerlo “a flor de piel”
confirman, una y otra vez, la certeza de la admiración y el amor a primera
letra, que suelen no equivocar sus apuestas porque tienen por garante una
praxis contundente, rica y ancha. Ese es el regalo generoso de Ted Grant y uno lo agradece
siempre. Pocos camaradas tienen el pulso que tuvo él para defender con
sapiencia y militancia las ideas del marxismo2. Ted Grant es un símbolo militante
ejemplar cuyo trabajo, teórico y práctico, habrá de ayudarnos a extrañarlo
menos.
Las emociones de estas
horas se plagan de paradojas. Es ejemplar ver cómo el paso de los años no
doblegó en Ted Grant la
juventud y la pujanza de la acción revolucionaria, es un privilegio ver intacto
el movimiento dialéctico de una razón y una pasión que actualiza a Lenin, a Trotsky, a Marx y a Engels y que deja como
legado una obra magnífica empeñada en poner claridad y entusiasmo a la hora de
luchar contra las calamidades más absurdas que agobian a la humanidad.
Ted Grant
discípulo fiel de Marx, Engels,
Lenin y Trotsky es un
revolucionario insistente y exigente. Queda su obra como garante celoso. No
permitirá que un solo compañero deje de estudiar cuidadosamente cada obra de
los clásicos del marxismo, no dejará que se actúe sin un análisis cuidadoso
sobre los acontecimientos y no escatimará crítica alguna sobre la práctica de
cada militante. Para eso sirve su obra, con las ideas, los métodos y las
tradiciones del marxismo en manos de Ted Grant… con sus aportes, pues… sus hallazgos y sus desafíos.
Su legado nos privilegia y responsabiliza en mucho. “Gracias a la rigurosa
formación que recibimos de él, la tendencia marxista internacional ha podido
encontrar su camino a través del intrincado laberinto de la política mundial y
explicar cada nuevo cambio…”
A estas horas, la muerte
preña con paradojas nuestras emociones. Nadie se hace tonto, una vida larga
incuba siempre la expectativa de la muerte, aun no querida, aun lógica. Sólo
que la muerte de Ted Grant
da vida a una etapa de recuentos necesarios donde siempre se dan cita los
mejores recuerdos con las necesidades más urgentes… ahí tiene Ted Grat una mesa puesta para mil
respuestas de esta hora, ahí está por cierto su conocimiento sobre las tácticas
del movimiento de la clase obrera y sobre la construcción de nuestra tendencia
revolucionaria. Ahí se pone a la vista toda su comprensión del carácter
primordial de las cuestiones tácticas. Ahí se ve y se siente, con la ayuda de Ted Grant, el marxismo como una
fuerza viva entre las masas y en las organizaciones de la clase obrera. “Ted llama "cincuenta y siete variedades de
sectas" que, por razones que ellos sólo conocen, hablan en nombre del
marxismo. Pero para ellos Ted siempre ha tenido un gran
sentido del humor. Tiene la capacidad de reírse de casi todo. Se ríe a
carcajadas de la estupidez de Bush y Blair, de Reagan y Tatcher, y la locura de las payasadas de las sectas que
arman bulla en los márgenes del movimiento obrero. Desde que le conozco no
recuerdo un solo momento en que estuviera deprimido o pesimista.3”
Aquí y ahora la muerte de Ted Grant abre sobre el pecho una
isla de dolor ilimitado con memorias que van y vienen entre lo vivido y lo
aprendido desde sus páginas y sus ideas. Una parte de la vida cambia para
siempre cuando uno encuentra militantes como éste. La vida cambia cuando uno se
hace amigo de ellos, a la distancia y en silencio, amigo de las ideas, de las
luchas, de los sueños sobre la práctica. Por eso duele la muerte de Ted Grant y por eso alegra que
haya terminado, como terminó, en paz y sin deudas, una vida fecunda y duradera
en sus obras, en sus amigos, en su familia y en quienes aprendimos de él, desde
nuestras limitaciones, lo que pudimos con nuestros límites. Por eso sobre el
pecho también un gemido personal y hondo socava la alegría. Es una pérdida
íntima de todos.
Ted Grant no
se marcha como un suspiro a territorios ignotos, desconocido y olvidable. Deja
sobre los labios de muchos militantes el buen sabor revolucionario por una vida
entregada a transformar el mundo. Muy pocos con ese calibre. Muy pocos con ese
sentido internacionalista y vigoroso, dueño de una sustancia rutilante,
heredera a su vez de las mejores huellas espirales en la lucha obrera mundial.
Su obra tiene un carácter que representa la experiencia de quien alcanza una
firmeza filosófica y política, huésped de todas las mejores militancias. Ese es
Ted Grant. Permanecerá como
permanecen las guías fundamentales en la teoría y la práctica indivisibles.
Tendremos a nuestro cargo continuar el aprendizaje, la tarea de extender sus
enseñanzas. Aquí y ahora… no hay otra parte mejor para sus ideas que el lugar
del ahora y el aquí mundial.
“Hace muchos años,
cuando yo era un joven estudiante, Ted me preguntó cuáales eran las cualidades más importantes que se
necesitaban para ser un revolucionario. Pensé en mi mismo: ¿quizá coraje y
nivel político alto? Ted sonrió y me dijo: sentido de
la proporción y sentido del humor. Esta respuesta expresa en pocas palabras el
carácter de Ted. Con el paso de los años he
comprendido el verdadero significado de estas palabras. Un revolucionario
necesita comprender qué es posible o imposible en un momento determinado.
Necesita comprender cómo se mueve la clase obrera y adaptarse a ella, sin
perder en ningún momento de vista las perspectivas generales y los principios.
Es necesario aprender el ritmo de la historia e intentar seguir sus pasos. Esto
es un arte y no se puede aprender en los libros de texto. Implica, por un lado,
un conocimiento profundo del método dialéctico y, por el otro, la experiencia
necesaria que te da palpar el movimiento obrero. En el momento actual, la
autoridad moral y política de la tendencia marxista internacional fundada por Ted Grant nunca ha sido tan alta…
queremos rendir homenaje a este gran hombre del marxismo leninismo
internacional.4”
Al final la muerte también
puede ayudarnos a ver las entrañas de la vida, la fuerza de los triunfos y el
fulgor de las mejores luchas. Al final la muerte, paradójica e inefable, puede
dejarnos ver, aún entre dolores y pena, las magnificencias concretas de algunas
vidas, con sus legados mejores, dejarnos contemplar, por ejemplo, los redaños y
los sueños de un militante nuestro, especial por su lucha incansable,
particular por sus aportes generosos… dejarnos ver a Ted
Gant con los ojos de futuro que brilló siempre en su
optimismo certero, científico... de marxista militante.
“A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero”.
Información
relacionada:
Ted Grant: 1913-2006. Alan Woods:
http://www.elmilitante.org
1 Jaime Sabines:
http://www.avantel.net/
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