Miedo Business
Class
El miedo como herencia
ideológica de la ultraderecha mexicana
Miedo Business
Class
Fernando Buen Abad
Domínguez
Rebelión/Fundación
Federico Engels
Una ráfaga de traiciones y
crímenes abofetea a los que votaron por Fox. ¿Votarán de nuevo por ese
proyecto?
De qué sirve estar contra
el fascismo -que se condena- si no se dice nada contra el capitalismo que lo
origina?
Bertold Brecht.
Su miedo no es nuestro. En
las enseñanzas de un cachorro precioso del Imperio, el rencor juega el papel
más nefasto. El camino del nazismo está pavimentado con el miedo de las clases
dominantes.
México, católico,
apostólico y romano no es excepción a la hora de propagar miedo a diestra y
siniestra. Vivimos una ola de amenazas apocalípticas. El pánico burgués tiene
expresiones incontables e inagotables. Cuenta con repertorios muy ricos de
estratagemas y acciones para intranquilizar la conciencia, de propios y
extraños, para obligar a cerrar filas, fortalecer la fe y pactar lo necesario
para destruir a su enemigo de clase, antes de que
Una ráfaga paralizante,
traidora y autoritaria, sacude a los quienes le creyeron a Fox, aun desde el
extremo de su fatiga, hambre y desocupación. Una ráfaga de crueldad y de
traiciones abofetea a los que le creyeron. Hoy su voto
no es otra cosa que una historia larga de horrores, exterminios, inquisiciones,
racismo y crimen. Herencia de Fox. Lección cara. La burguesía nacional
convierte a estas horas su odio infinito contra la clase trabajadora, en yunque
de retórica y acción de miedo. ¡Ahí viene el coco! Azuzan los mosqueteros
empresariales de Cristo Rey. ¡Sálvense quien pueda! Vociferan los lebreles a
cargo de los gobiernos ¡Ahí viene el fantasma que recorre el mundo! y no pocos señoritos, que creen que pierden todo, se cagan en los
pantalones y financian, a cualquier costo, todo tipo de represión. Trabajadores
del mundo… atentos.
Bush, por ejemplo, para convencer a sus “seguidores”
sobre los beneficios de atacar Irak, desparramó (además de bombas, hambre,
balas y sangre inocente) toneladas de miedo, aquí y allá, inventó “armas de
destrucción masiva”, redes terroristas supra humanas,
polvos asesinos hasta en el papal del baño y millones de sospechosos que, en
todo el mundo, constituyen una amenaza contra el “mejor país” del planeta, el
más perfecto, el paraíso que muchos ambicionan y quieren robarse
compulsivamente. (Eso les hacen creer) Miedo por afuera… miedo por dentro.
Mienten de manera obscena. Pero lo pueblos no son imbéciles.
Fox juega a lo mismo, pero
como es un buen cachorro del imperio, no sólo nos quiere asustados… además
quiere que estemos arrepentidos, que aceptemos, desde el fondo de nuestros
corazones, que reconozcamos genuinamente, nuestro error… aceptar que ellos
tienen la razón (casi divina) cuando matan, cuando roban, cuando reprimen como
en Atenco. Aquel que asusta al burgués, o que sólo lo
amenaza, paga con dolor y muerte. Quiere Fox y los suyos que confesemos culpígenamente, a todas horas, el pecado de ser rebeldes de
mirar críticamente cómo nos roban y saquean, cómo nos explotan y asesinan… Fox
convertido en sacerdote del miedo quiere nuestro rezo eterno, quiere materia
prima gratis y el pago de nuestras culpas con trabajo resignado… y barato.
Única contrición valedera en el reino del Capitalismo. Mientras, la policía y
el ejército, amparados en el secreto de represión, acusan a los pueblos de “incitar
a la violencia” y amenazar al “bienestar”, la “justicia” y el “estado de
derecho”… como si los hubiese en alguna parte.
La defensa de la burguesía
consiste también en saber mantener vivo el pánico. Propio y de los esclavos.
Asusta... asusta que algo queda. Mientras, la burguesía mexicana reza, reza y
reza padrenuestrosqueestasenloscielos, rosarios, avemaríaspurisimassinpecadoconcevidas…y muchos credos, para
santiguar toda una vida matando, robando con absolución del clero, que limpia y
purifica la conciencia del patrón. Iglesia, Estado y mass
media comparten una teología política del miedo que sirve para propagar su
poder de asesinato y explotación impunes. La burguesía exonera de toda culpa a
sus lebreles gobernantes mientras sepan tener a raya a los “violentos” o sea a
los que piden justicia. No importa que entre esa burguesía y esos gobernantes
preciosos reine la perversión de pederastas, nazis, ladrones, corruptos,
mafiosos, torturadores. Todo lindo mientras inoculen el tipo de miedo necesario
para beneficio de los negocios.
Ese miedo que la burguesía
inocula y manipula es una institución para controlar la vida y la muerte. Ese
miedo sirve para purificar al sistema purgándolo del mal que le habita y que
terminará matándolo. Se santigua con dogmas. Tras el burgués asustado hay una
carga de odio criminal que se expresa como ideario nazi y como fuerzas de
aniquilación a la mexicana. Por eso financian criminales, arropados por los
empresarios y sus gobiernos burgueses, unos como policías otros como guardaespaldas,
otros como asesores de seguridad. Estamos en presencia de una estrategia que se
repite desde Hitler y que se jacta de ofrecer
resultados magníficos para que duerman bien los señores que dirigen la economía
y dirigen a la política. México país guadalupano,
católico y creyente está lleno de parásitos y mafias de ultra derecha que
levantan con la fuerza de los palos y las balas su voz de pastor nazi para
reclamar un mundo libre de obstáculos a la hegemonía de mercado imperialista.
Eso es Fox y esos son sus cómplices. Ni un voto a eso.
Han actualizado un nazismo
a la mexicana y se sirven de sus ideas y métodos como baluarte en las prácticas
de “control”. El establishment político militar
yanqui respalda muy contento la política, financiera y represiva del “cachorro”
y eso está cargado de significado nazi concebido para humillar, degradar y
herir, con la finalidad lógica de adueñarse del poder, eternamente, con
políticos herederos de las tendencias más sádicas de los torturadores más
identificados. Dicen que recuperarán el “orden” y movilizan rápidamente la
censura, mandan sus batallones de la muerte armados incluso con condones,
policías y soldados disfrazados de civiles, capaces de asesinar ancianos,
jóvenes, niños… y violarlos. Luego reciben medallas y premios.
Esta política homicida
estatal e institucionalizada, es una máquina financiada por el miedo burgués
que entra a un período nuevo de métodos ayudados por el hambre, el desamparo
aberrante y la indiferencia más criminal. Chantaje y secuestro legalizados. Atenco no ha sido una coincidencia en el proceso electoral.
Ahora todo son amenazas. Los asesores nazis de estas horas, insisten en el
“orden” en reducir a los “violentos” (sinónimo de pobres) para que no tengan
manera de poner en riesgo a los grandes capitales trasnacionales a quienes Fox
quiere regalar materia prima y mano de obra. Y no ha podido, del todo.
Matar de hambre a la
población como castigo si no vota por el candidato de la hegemonía burguesa. La
novedad en México, acaso, es que esta vez el discurso del castigo viene de los
católicos más santiguados y recalcitrantes, ¡cristianos!, ¡guadalupanos!…
que van a misa los domingos. La novedad es que cada vez son más descarados. Al
paso que va esta política neo-nazi a la mexicana, la miseria y la represión
durarán más tiempo y las perspectivas de una hambruna efectiva no tienen
paliativo. No es una exageración, la herencia del foxismo
con su lógica histérica, y su miedo, acentuará los métodos del nazismo
mexicanizado y será más cruel con los que luchan. No podemos seguir
desorganizados.
¿Cómo se expresa el
nazi-fascismo a la mexicana?:
Defensa de los privilegios
de clase. Acumulación cínica del capital, explotación impune con tortura y
muerte de los trabajadores. Saqueo degenerado de los recursos naturales.
Hipocresía clerical desvergonzada. Uso mafioso de la violencia y monopolio de
las fuerzas represivas gubernamentales en contra de toda oposición. Exhibición
obscena de la ignorancia, la degeneración y la corrupción de la burguesía…
Servilismo ante el imperio.
Sometimiento de la masa al
“caudillo”: credulidad y fe milagrosa en un “caudillo salvador”, en un “jefe carismático”a caballo.
Monopolio paternalista e
incuestionable de la violencia por parte del Gobierno al servicio de la
burguesía.
Concepción del Estado como
fanfarronada servil, mediocre y corrupta disciplinada sólo para ser sumisa ante
la autoridad del “libre” mercado de los monopolios y sus Empresas.
Familiarismo retrógrada y
mojigato no sólo como hecho político sino también psicológico, la familia, como
una célula para la reproducción del hombre reaccionario y conservador.
La desigualdad folklorista
de las “razas” humanas. No es lo mismo el patrón que el empleado, menos si es
“indio”. Forma xenofobia anti indígena. Los indios no
existen o existen sólo para la servidumbre, si se bañan y se perfuman.
Nacionalismo fanático,
patriotero y populachero como signo de superioridad adoración mística de la
clase.
Desprecio por todo cuanto
ponga límite al autoritarismo burgués, en las empresas y su gobierno.
La “Tolerancia” como
dádiva del superior que concede, armado con paciencia, su permiso para que la
controversia y distinto existan, mientras no intranquilicen demasiado.
Resentimiento presidencial
que quiere la revancha desigual además de la ventaja económica degenerada.
Envidia, odio, avaricia, agresividad y violencia.
Se gobierna con los mass media. Adoración de los “espectáculos” masivos y
rentables.
La certeza de que todos
son estúpidos, menos los que se encaraman en las empresas y las burocracias.
Sumisión a costa de hambre
y sangre ante el imperio yanqui sus reglas, sus ganancias y sus atropellos.
El nazi-fascismo a la
mexicana insistirá hasta el cansancio en la necesidad de mantener íntegra la
raza, (empresarial) de regenerarla, subsidiarla, premiarla para que la
superestructura le venga como anillo al dedo. Que la clase empresarial bien
persignada domine los factores “emotivos” e “irracionales” de las masas
ignorantes y que las empresas “inteligentes” hagan buenos negocios con ello…
que los sentimientos populares se conecten con los sentimientos electorales
burgueses y reine un alma colectiva de gatopardo, un estado hipnótico y
borracho de irrealidad con, claro, una predisposición social a permitir hasta
con explicaciones sobrenaturales, que nos saqueen la materia prima, nos
exploten impunemente y nos vendan muy caro lo que nosotros producimos… que
seamos agradecidos, que los admiremos y reverenciemos. Un clima, pues,
favorable a la corrupción y al hurto. El nazi-fascismo a la mexicana tiene
contactos internacionales, corrientes subterráneas. No nos engañemos.
No se expresa sólo a
palos. Se inocula en el “alma colectiva” a fuerza de moralidad burguesa, mitos
de peligro y miedo... y cuanta cosa sirva para derrota al pensamiento racional.
Se expresa en la manipulación de mitos, símbolos y rituales. El nazi-fascismo a
la mexicana inoculó una cantidad importante de liturgias, incluso ritos
cristianos para hacerse patente en misas solemnes al aire libre, marchas
diurnas y nocturnas alumbradas con velas, antorchas o bengalas (como aquellas
en Argentina -y no sólo- disfrazadas de peticiones de paz y contra el gatillo
fácil) La gente canta rezos, saca sus banderas nacionales, se olvida de la
división de clases, y se amontona hasta la despersonalización para que los
aparatos de propaganda discursen con el cine, la radio, los panfletos, la
televisión e internet, qué clase jolgorio de
inconsciencias y de vida pacífica demanda el pueblo. Eso si con ternura,
lágrimas, tequila y mariachis.
La propaganda
nazi-fascista se volvió un instrumento de divulgación política, masiva y
eficaz, para adoctrinar con los valores del Capitalismo que impresionan el alma
popular y la llenan de entusiasmo por la familia, la patria y la religión. Así
lo quería Hitler: “La imagen conlleva en breve tiempo
y casi de golpe aclaraciones y nociones que el escrito permite obtener sólo a
través de una lectura aburrida.”1 Por eso seguramente el éxito de las
“ingenierías de imagen” que pueblan las fantasías de muchos “políticos”
confiados en que un buen manejo de su imagen es un éxito electoral seguro. Eso
lo creen sobre todo los que, sin base social, se sienten apoyados por la
participación de las grandes empresas inversionistas beneficiarias del ascenso
del rearme de los proyectos hegemónicos presidenciales.
A ese respecto el papel
jugado por los industriales en la profundización del nazi-fascismo a la
mexicana es fundamental. La empresa no puede mantenerse al margen del control
directo sobre los políticos que son puestos para garantizar la confianza
inversionista. Y los valores con que se ejerce ese control no son los valores
de la clase trabajadora que representa, en este esquema, al enemigo que asusta.
Y esos jerarcas industriales piensan que al “pueblo” hay que enseñarle a tener
una idea clara de dónde está la autoridad verdadera, quién representa al
nacionalismo, la mano de hierro, la continuidad de las clases dirigentes
económicas y políticas. Quién debe cuidar el patrimonio burgués. Este
nazi-fascismo a la mexicana aparece, chico o grande, para garantizar
privilegios y contra la posibilidad de una revolución social que termine con
tanta injusticia y robo. También con la versión vernácula de la “Globalizción”.
No se derrota al
nazi-fascismo con provocación, con indiferencia o con miedo:
No les tengamos miedo.
Claramente el régimen actual y sus séquitos son enemigos de la clase
trabajadora. Este gobierno, cómplice del hurto, que traicionó toda confianza y
todo voto no debe tener continuidad alguna. Es necesaria la unidad para
derrotarlo. Si el nazi-fascismo a la mexicana, esté donde esté su grado de
desarrollo, intenta perpetuarse como gobierno, es decir continuar con su modelo
de barbarie y miseria… es indispensable luchar a tambor batiente antes de que
la clase trabajadora sea aniquilada y estrangulada. Es tarea vital poner a
salvo todas las organizaciones de los trabajadores que serán de inmediato
blanco de agresiones sin fin. Hay que defender, con un plan conjunto todo
espacio, taller, asamblea… contra cualquier ataque. Defendernos con un frente
único de la clase trabajadora, frente firme, fraternal y solidario comprometido
a sostener una política avanzada que impida todo delirio y nos tome
desprevenidos o débiles.
De paso al prepararnos
para defendernos prepararnos también para avanzar sin actitudes vacilantes ni
apáticas. Hay muchos compañeros muertos y Fox estuvo muy dispuesto a utilizar a
las hordas policíacas más enloquecidas para aplastar y atomizar a los
movimientos de trabajadores en lucha. Nadie se confíe porque aunque parezca que
temporalmente el sistema “afloja”… no hace más que preparase para soltar la
represión que mientras serena los miedos pequeño burgueses, quiere aleccionar a
los inadaptados con el evangelio de palos, tortura y muerte que imparten sus
vándalos fascistas. Nuestra defensa exige al mismo tiempo debate político. Y es
que el fascismo facturado en casa, intentará destruir toda posibilidad de
cambio en el seno mismo del capitalismo. Intentará la destrucción completa de
las organizaciones de la clase trabajadora. Midamos bien las fuerzas y las
nuestras y veremos cuántas posibilidades tenemos si logramos luchar en un
frente único. Que no nos asusten. Ya hemos visto cómo y cuánto el pequeño
burgués nacionalista odia los trabajadores cómo desea fulminar a quienes
“destruyen el país”, a los campesinos o a los huelguistas… a quien proteste
contra los crímenes. Esa es la mano que quiere poner “orden” que no es otra
cosa que una dictadura cruel, camuflada, del capitalismo monopolista. Detrás
están quienes pagan a los gángsteres que no se toman a la ligera su deseo de
reprimir. El odio y la venganza son la esencia destilada por el imperialismo.
Veamos Irak.
Debemos insistir en la
unidad de acción. Eso implica unificar las luchas con programas y demandas de
intervención en el proceso electoral sin renunciar a las movilizaciones y con
un programa socialista consensuado desde abajo. Luchar, por ejemplo y ya para
una Huelga General que defienda la autonomía de los sindicatos, su
independencia política, que defienda la libertad de todos nuestros compañeros
de lucha presos políticos del foxismo. Luchar contra
toda la política del gobierno actual y contra el sistema capitalista que representa.
Organicemos
La profundización de la
crisis económica, que disparó el desempleo exige de nosotros medidas urgentes
para dignificar los niveles de vida de la mayoría. Esto requiere una política
socialista independiente. No nos pongamos bajo el programa de la burguesía,
engañándonos con defender esa “democracia” mentirosa que a ellos les conviene,
uniéndonos a la burguesía “democrática” que ha traicionado todo lo
comprometido. Un frente único debería ser un arma de lucha contra toda forma de
represión y para construir el socialismo, no una maquinaria electoral para
conformarnos con la burocracia. Los bastiones de la clase obrera más conciente
con sus expresiones de verdadera democracia desde abajo: los sindicatos, los
partidos, los clubes de formación, las organizaciones deportivas, las
cooperativas, etc. llegarán al poder no por creer ingenuamente, una vez más
confiados, en el marco formal de la democracia burguesa, sino por la vía
revolucionaria y eso habrá que demostrarlo en la teoría como en la experiencia.
Pero es precisamente para conquistar y poner a salvo esta vía revolucionaria
que necesitamos unidad férrea desde las bases mismas de apoyo capaz de
construir otra democracia de los trabajadores independiente y poderosa aun en
el interior del Estado burgués. Ahí sólo podemos llegar unidos y sin miedo a
nosotros mismos.
A estas horas también
debemos derrotar los prejuicios y obstáculos propios de todo tipo. Mejorar
nuestras ideas y actitudes hacia la unidad contra toda calumnia de sectarios y
división de burócratas. México está ávido de una lucha entre todos hacia una
liberación verdadera contra tanta humillación y robo, las tendencias generales
de todos los sectores de las masas lo reclaman al oído y también lo gritan a
voz en cuello. Aunque a veces parece que nadie escucha. Por eso hoy la
exigencia de una Huelga General anda en bocas de mineros, electricistas,
telefonistas, etc.
A estas horas la burguesía
vernácula mexicana está preocupada, asustada, por la fortaleza de la clase
trabajadora en las minas, en los campos, en los mares y en las ciudades. Por
eso reprimen con salvajismo, no es que sean loquitos dementes que abusan
individualmente de su poder, son agentes represivos cuyas órdenes fueron
escarmentar a los rebeldes, que la letra con sangre entre, que se diluyan y que
no se unan… y para completar el cuadro cuentan con los tribunales y los
leguleyos cómplices que simpatizan con los nazis a la mexicana y coinciden en
su asco contra el movimiento obrero, campesino e indígena y los trabajadores en
general. La única forma de derrotar al nazi-fascismo a la mexicana es
enfrentándose a ellos con el poder de la unidad. Lo que hace falta no es la
defensa del gobierno traidor y ni la “legalidad” de los jueces mercenarios
existentes, sino que la clase trabajadora luche para defender y fortalecer sus
propias organizaciones. A los trabajadores sólo los salvan los trabajadores con
un programa socialista y científico. No es mucho pedir.
A estas horas urge
prepararnos contra la represión y urge debatir un programa que nos una pronto
acaso en un frente único sólido y consensuado que de, por ejemplo, a
Esa parte la burguesía
esta asustada y desesperada, ve que se les va de las manos el poder, el
confort, los privilegios, la burguesía que en México resiente el escenario de
la lucha de clases en todas partes, sabe que sus horas están contadas porque
han abusado del pueblo de manera infame, pero no están vencidos y a estas horas
están preparándose. Escondidas tras las faldas de una democracia formal
burguesa están las consecuencias nazifacistas de su
miedo. Es el miedo del sistema económico desde su punto de vista de clase. La
historia demuestra que en tales circunstancias la burguesía no dudará en
abandonar la democracia y gobernará por otros medios. No necesariamente con las
formas del nazi-fascismo clásico pero no renunciará al control del estado con
formas sucedáneas actualizadas “creativamente”. Atenco
a la vista. Bajo el pretexto de la llamada “guerra contra el terrorismo” guerra
contra el “desorden” recrudece su intransigencia. Aprueba leyes reaccionarias
que serán utilizadas contra los trabajadores y no por todo ello sería
imperdonable no conquistar un frente único que nos impulse, nos de confianza y
fortaleza a todos.
No tengamos miedo. Pero
atentos, el nazi-fascismo a la mexicana no es cosa del pasado. Aunque formalmente
no hay partidos fascistas, como los que existían antes de
A estas horas es
fundamental la unidad del frente único capaz de luchar por la preservación y
extensión de todos los derechos democráticos, rechazar cualquier recorte de las
libertades con el pretexto de la “guerra contra el terrorismo” la “desestabilización”
o cualquier otra calumnia tarada que refuercen los monopolios mass media para criminalizar las luchas justas. Ha estas
horas combatir hombro con hombro es la clave para la defensa y la construcción
impulsándonos con las diversidades, y desde las diversidades, no como un fin
sino sólo un medio para un fin mayor:
Y más, semejante
organización tendría que plantear la urgencia de la unidad de acción entre
sindicatos, organizaciones campesinas, estudiantiles… y un programa que vaya
más allá, que legue hasta el hueso de nuestros problemas, incluido el saber por
qué vivimos amenazados, golpeados y explotados, y saber cómo se sale de eso,
discutir con qué acuerdos y programas nos lanzamos al camino de la revolución y
caminamos juntos con los pueblos de América Latina que han iniciado esa ruta y
que serán, de inmediato, solidarios con nosotros. Esta es una hora crucial para
los trabajadores, hora de unirnos hacia transformación radical de la sociedad,
enamoradamente, permanentemente. Hora de poner un alto a la represión contra
obreros y campesinos. Hora de exigir la libertad inmediata de los compañeros
luchadores presos políticos. Hora de unificar todas las luchas contra el
gobierno corrupto y represor. Hora de una huelga general de 24 horas. Hora de
la verdad. Hora nuestra. ¿Sincronizamos relojes?
1 Mein Kampf:
http://es.wikipedia.org/wiki/Mein_Kampf