La sociedad de las redes distribuidas I

En esta primera entrega del segundo capítulo del "Manual ilustrado para
ciberactivistas" aparecen dos de los conceptos clave para entender la
sociedad de las redes distribuidas: plurarquía y netocracia
En toda estructura descentralizada aparece necesariamente la jerarquía.
Cuanto más arriba estemos en la pirámide informacional, menos dependeremos
de otros para recibir la información y más posibilidades de transmitirla
tendremos. La visión de un suceso dada por una noticia de agencia de prensa
mundial llegará al último rincón del planeta mientras que la de la prensa
local -siquiera sea la del mismo lugar- apenas cruzará las fronteras más
cercanas… así sean opuestas y la local esté mejor fundamentada. Las
declaraciones del Secretario General de un partido llegarán a todos sus
miembros a través de los canales internos, pero las del secretario de un
pueblo no saldrán de los límites de su ayuntamiento.
La capacidad para transmitir es la capacidad para unir voluntades, para
convocar, para actuar. La capacidad para transmitir es una condición previa
a la acción política. Y en toda estructura descentralizada está concentrada,
en realidad, en unos pocos nodos.
En las redes distribuidas, por definición, nadie depende de nadie en
exclusiva para poder alcanzar a otro cualquiera con su mensaje. No hay
filtros únicos. En ambos tipos de red "todo conecta con todo", pero en las
distribuidas la diferencia está en que un emisor cualquiera no tiene que
pasar necesariamente y siempre por los mismos para poder llegar a otros. El
periódico local no tiene que convencer de su punto de vista al periodista de
la agencia encargado de su zona y el secretario del partido de turno en un
pueblo no tiene que convencer a toda la ristra de secretarios comarcales,
provinciales y regionales para poder llegar a sus compañeros en otros
lugares.
Entonces, ¿las redes distribuidas no tienen formas políticas de
organización? No, lo que pasa es que estamos tan hechos a vivir en redes de
poder descentralizadas que confundimos la organización de la representación
con la organización de la acción colectiva. La perversión de la
descentralización ha llegado a tal punto que "democracia" se ha hecho
sinónimo de elección de representantes, es decir de nodos filtro.
Lo que define a una red distribuida es como dicen Alexander Bard y Jan
Söderqvist que
todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y
de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores
En este sentido toda red distribuida es una red de iguales, aunque haya
nodos más conectados que otros. Pero lo importante ees que en un sistema así
la toma de decisiones no es binaria. No es "si" o "no". Es "en mayor o menor
medida.
Alguien propone y se suma quien quiere. La dimensión de la acción dependerá
de las simpatías y grado de acuerdo que suscite la propuesta. Este sistema
se llama plurarquía y según los mismos autores
hace imposible manterner la noción fundamental de democracia, donde la
mayoría decide sobre la minoría cuando se producen diferencias de opinión
Aunque la mayoría no sólo no simpatizara sino que se manifestara en contra
de una proposición, no podría evitar su realización. La democracia en este
sentido es un sistema de escasez: la colectividad tiene que elegir entre una
cosa y otra, entre un filtro y otro, entre un representante y otro.
Con un sistema pluriárquico es comprensible por qué en las redes no existe
"dirección" en el sentido tradicional, pero también por qué inevitablemente
surgen en su interior grupos cuyo principal objetivo es dar fluidez al
funcionamiento y los flujos de la red. Son grupos especializados en proponer
acciones de conjunto y facilitarlas. No suelen estar orientados hacia fuera
sino hacia el interior, aunque inevitablemente acaben siendo tomados, desde
fuera, por la representación del conjunto de la red o cuando menos como la
materialización de la identidad que les define. Estos grupos son los
netócratas de cada red, sus líderes en un cierto sentido, pues no pueden
tomar decisiones pero juegan con su trayectoria, prestigio e identificación
con los valores que aglutinan la red o parte de ella, a la hora de proponer
acciones comunes.
¿Qué pasa cuando una estructura distribuida se enfrenta a una
descentralizada? Pues que la descentralizada lleva las de ganar en capacidad
de movilización y rapidez de reflejos. Ejemplos no faltan en los últimos
años de gobernantes que han pensado que bastaría con controlar los filtros
tradicionales (prensa y TV) para condicionar a los ciudadanos asegurándose
de que sólo les llegara la información conveniente. El trasfondo de las
nuevas redes informacionales distribuidas les opuso sin embargo a miles de
ciudadanos en las calles. En algunos casos (Servia, Filipinas, España,
Ucrania, Kirguizstán…) les llevaron a abandonar el poder. Pero lo importante
no es tanto el resultado como el fondo que sintomatizaron.
Se han llenado miles de páginas sólo intentando entender en qué se basaban
las cadenas de SMSs, el poder del "boca a boca" electrónico, pero en
realidad eso es sólo la punta del iceberg. La verdad es que estas nuevas
"revoluciones democráticas" habrían sido impensables sin el nacimiento de un
nuevo medio de comunicación distribuido.

La sociedad de las redes distribuidas II

Segunda parte del segundo capítulo del "Manual ilustrado para
ciberactivistas"
Cuando Himanen escribió "La ética del hacker" su modelo estaba en las
comunidades de desarrollo de software libre. Unos años después la misma
lógica de la información distribuida ha llegado al terreno de la información
general y construcción de opinión pública. La clave: las bitácoras (blogs).
Los blogs son sistemas personales, automáticos y sencillos de publicación
que al extenderse han permitido el nacimiento del primer gran medio de
comunicación distribuido de la historia: la blogsfera, un entorno
informativo en los que se reproducen los presupuestos, las condiciones y los
resultados del mundo pluriárquico.
Los bloggers representan lo contrario del periodista. Como los hackers de
Himanen rara vez se especializan, escriben igual sobre los avatares de su
vida personal que sobre temas de actualidad internacional o local. El autor
es a veces fuente directa, muchas veces analista de otros bloggers y fuentes
y casi siempre seleccionador de terceras fuentes para sus lectores. En los
blogs la vida personal del autor no se separa de la información general y la
opinión. Y esa no separación entre vida, trabajo e ideas es una traducción
directa de la ética hacker, una negación práctica de la división del trabajo
propia de las redes jerárquicas descentralizadas.
El incentivo del blogger además es el prestigio, el número de lectores, el
de enlaces y citas publicadas por otros bloggers como él. La blogsfera es un
medio casi totalmente desmonetarizado. El sistema de incentivos que lo
sostiene es similar al del software libre, es un entorno pluriárquico basado
en el prestigio que evidentemente generará netocracias más o menos volátiles
para cada subred identitaria.
En conjunto, la blogsfera tiende a eliminar la separación emisor/receptor
(es una red distribuida donde todos pueden publicar) característica de los
medios de los modelos centralizado (ensayado en los países que sufrieron
regímenes totalitarios como España) y descentralizado (modelo mediático
anglosajón democrático).
Su potencia reside en que desaparece de hecho la capacidad de filtro:
eliminar o filtrar a un nodo o un conjunto de nodos no frenará el acceso a
la información. Al contrario del sistema informativo descentralizado nacido
del telégrafo, es imposible "cortar puentes" y controlar la información que
llega a los nodos finales mediante el control de unos cuantos emisores.
Resumiendo, la gran red global de bitácoras (la "blogsfera") representa el
primer medio global de comunicación distribuida y reproduce todas las
categorías de la "ética hacker".
Respecto a la figura del blogger, los viejos medios de comunicación le
tacharán de "intruso" o aficionado sin credibilidad, igual que las grandes
firmas de software privativo tachaban de amateurs a los desarrolladores de
software libre (antes de adaptar la mayoría de ellas, con la vieja IBM, Sun
y Novell a la cabeza, sus modelos de negocio a los nuevos sistemas de
propiedad copyleft).
Y es que igual que el blogger es la continuación en la esfera informativa
del hacker (el apañado) en la del conocimiento: un "antiprofesional",
alguien irreducible a las viejas categorías gremiales nacidas de la vieja
estructura descentralizada que colgaba de los grandes nodos del poder
mediático. A fin de cuentas, la idea del ejercicio del periodismo como
actividad como una habilidad específica que precisaba de unos conocimientos
propios no es ninguna novedad, Pulitzer vaticinaba en 1904 que antes de que
termine el presente siglo XX, las escuelas de periodismo serán aceptadas
como instituciones de la enseñanza superior, a semejanza de las facultades
de Derecho o Medicina…
Cuando Pulitzer, un tycoon de la comunicación, dice esto está precisamente
expresando las necesidades del entonces naciente sistema informativo
descentralizado en contraposición al de los pioneros del periodismo
americano.
Pulitzer piensa desde un modelo empresarial industrial en el que le hacen
falta trabajadores especializados en redactar noticias al modo en que hacen
falta ingenieros para diseñar sistemas de amortiguación. Por eso pide al
sistema educativo que se los forme. Se acababa el tiempo de los Mark Twain,
de
los periodistas que eran al tiempo activistas, como el inolvidable
director de periódico local en "¿Quién mató a Liberty balance?".
La información del siglo XX sigue el patrón estructural descentralizado de
las redes de telecomunicaciones sobre las que se asentaba. La información
sería un producto comercializado en exclusiva por los ciudadanos Kane y los
estados. Eran los tiempos del Ford T y el taylorismo, se acababa el viejo
concepto del profesional: ahora profesional equivaldrá sólo a
especialización con conocimientos técnicos o humanísticos superiores, se
olvidará la idea de la profesión como hecho político-moral (de profesar)
para igualarse a gremio cualificado.
Es la lógica del periódico como fábrica de noticias, como mediación
informativa insustituible y necesaria. Genera sus propios mitos: el
periodista no es ya un activista, sino un técnico, un mediador necesario que
protagoniza la libertad de expresión (en realidad del editor en nombre del
propietario del nodo localmente central) y garantiza el derecho colectivo a
la información ("El público tiene derecho a saber"). Mitos que encubren una
realidad, el sistema informativo industrial. Un sistema descentralizado
clásico en la que para poder emitir opiniones o visiones de la realidad es
necesario contar con un capital equivalente al necesario para montar una
fábrica, del mismo modo que para editar un disco o publicar un libro hacen
faltan todavía una discográfica o una editorial respectivamente.
En el modelo del ecosistema informativo descentralizado, los medios son
(¿eran?) los cancerberos de la información, la cual extraían unos
profesionales llamados periodistas, de la misma realidad, dándole su primera
forma textual: la noticia. Los periódicos eran pues el resultado de una
actividad profesional especializada que se aderezaba con la opinión de una
serie de firmas, valiosas en tanto que por su misma posición en el árbol
jerárquico, se les suponía mejor informadas. La materialización mítica de la
figura del periodista era el corresponsal, un señor descontextualizado al
que se enviaba -con notables costes- a lugares apartados dónde ocurrían
sucesos que se juzgaban dignos de ser relatados como noticias. La mejora de
los sistemas de comunicación no han mejorado ni cambiado la estructura de
éste sistema, sólo aumentado su inmediatez hasta el límite: el periodista
empotrado de la guerra de Iraq.
En la enredadera hipertextual las fuentes aparecen en cambio diréctamente en
forma hipertextual y prácticamente en tiempo real aportadas por los propios
protagonistas. Por eso en la nueva estructura reticular de la información,
el centro del periodismo ya no está en la redacción, en el paso de la
información de hecho a noticia que era lo que daba sentido a la figura del
periodista, sino en la selección de fuentes que están, de todas formas,
inmediata y directamente disponibles al lector. Esto es lo que hacen la
mayor parte de las bitácoras y, por definición los press-clippings. Lo que
aportan es la selección de fuentes desde una mirada propia. E igual que ya
no toca entender un periódico como un "fabricante de noticias", la firma, la
opinión, ya no se fundamenta en la mejor información supuesta a una persona,
ya que la red da a todo el mundo acceso a las fuentes. Lo importante ahora
es la interpretación y el análisis. Es decir, el componente deliberativo que
señala la aparición de una verdadera esfera pública ciudadana no mediada
industrialmente.
Se trata de un producto del proceso más característico del nacimiento de la
sociedad de redes distribuidas y que Iñigo Medina ha llamado
Institucionalización del individuo. Nos "institucionalizamos" por ejemplo
cuando podemos escribir en nuestra propia bitácora y establecer con otros la
relación de medio y de fuente, ser, parte de ese periódico mural que hacemos
todos por las mañanas con las pestañas de nuestro navegador. Es decir, la
red nos permite actuar socialmente a cierta escala sin tener que contar con
la mediación de instituciones externas, nos permite actuar de hecho como
"instituciones individuales" y en ese sentido ser mucho más libres, tener
más opciones.
En la práctica, la emergencia de una esfera informativa pluriárquica, que es
lo que en forma primitiva representan la blogsfera, los agregadores
identitarios y los nuevos press-clippings digitales, supone un verdadero
proceso de redescentralización que tiende a una estructura de informacional
distribuida.
Un nuevo ecosistema mediático que por su misma arquitectura asegura de modo
más robusto el acceso a la información como vimos el 13M cuando los
periódicos modificaron titulares a pedido del Presidente del Gobierno y que
genera un control mucho más abierto y efectivo del poder, con posibilidades
de dar pie a un verdadero swarming civil contra los abusos del estado o las
empresas. Pero al basarse en la institucionalización del individuo, al
romper por tanto la división entre emisores y receptores, la nueva
estructura de la información acaba con el periodista como técnico
especializado haciendo a cada uno periodista de su propio medio… o mejor
dicho nodo del gran medio reticular y distribuido que sería la blogsfera
como un todo.
No hay que llorar la perspectiva de la muerte del periodista como figura
profesional diferenciada ni que temer el fin de los media que hasta ahora
monopolizaban la representación de la realidad e instrumentalizaban la
democracia
. Bajo la blogsfera actual late la potencialidad de una
redistribución del poder informativo en la ciudadanía donde ningún nodo sea
imprescindible ni determinante, donde todos seamos igualmente relevantes en
potencia. Bajo los blogs late, por primera vez, la plurarquía como
posibilidad social real.
Así como el software libre representa un nuevo tipo de bien público no
estatal, la blogsfera es un medio de comunicación distribuido, público y
gratuito
transnacional. La primera esfera pública democrática real y
prácticamente universal. Si los media y sobre todo la televisión habían
privatizado la vida pública y el debate político, reduciéndo el imaginario a
un espectáculo totalitario producido industrialmente según los mismos
patrones de la producción de las cosas, la blogsfera representa el comienzo
de una verdadera reconquista de la información y el imaginario como
creaciones colectivas y desmercantilizadas.
Pero como manifestación en la esfera informativa del fin de la división y la
especialización propias de las redes descentralizadas, la blogsfera no sólo
pondrá en jaque a los media. Toda estructura de información lleva tras de si
una estructura de poder. Los cambios en la estructura de la infoesfera son
jaques al sistema de representación política. Si en la práctica la blogsfera
erosiona la representación mediática, ¿cómo iba a permanecer incólume la
representación de los mediadores políticos profesionales?
Al fin, bajo la emergencia de las redes distribuidas se dibuja una
perspectiva social y política: un mundo de fronteras difuminadas sin
mediadores profesionalizados y "necesarios", sin élites filtradoras
"insustituibles". La blogsfera adelanta características que lo serán de las
nuevas formas de organización política pluriárquica.

La sociedad de las redes distribuidas III


Los 80 se abrieron con movimientos espontáneos y masivos en Polonia frente a
la dictadura comunista. Entonces el marco de los bloques, con el
consiguiente peso de la Iglesia Católica como símbolo de identidad
nacionalista y la tradición de movilizaciones obreras con los debates sobre
el papel de Solidarnosc, restaron protagonismo en el relato a […]

Los 80 se abrieron con movimientos espontáneos y masivos en Polonia frente a
la dictadura comunista. Entonces el marco de los bloques, con el
consiguiente peso de la Iglesia Católica como símbolo de identidad
nacionalista y la tradición de movilizaciones obreras con los debates sobre
el papel de Solidarnosc, restaron protagonismo en el relato a las formas
reticulares distribuídas y al carácter autoorganizado y espontáneo del
movimiento.

Pero fue el final de la década el que evidenció una continuidad indudable
entre la experiencia polaca y los nuevos movimientos democráticos. Las
referencias básicas las dieron las manifestaciones de finales del 89 en el
Berlín Este aún separado, la "Revolución Cantarina" que llevó a la
independencia de los países bálticos y sobre todo la "Revolución de
Terciopelo" checoeslovaca.

El baño de sangre en el que acabó "la Golaniada" rumana en el 90 cerró el
ciclo, abriendo una época en la que los viejos poderes de la época
dictatorial se defenderían sanguinariamente en una brutal huída hacia
delante en la que los aparatchiks croatas y servios llegarían a grados de
horror inimaginables en Europa tras la caída nazi.

Había de ser precisamente en Servia donde una nueva oleada revolucionaria
volviera a marcar el paso de la historia de Europa. La palabra mágica:
Otpor!, resistencia. Otpor! marcó una novedad y una tendencia que seguimos
viendo hasta hoy. Pronto seguirían Kmara en la revolución de las rosas en
Georgia, Pora en la revolución naranja de Ucrania, Kelkel en la revolución
tulipán (o de los limoneros) en Kyrgizstan. Todavía están fuertemente
activas Zubr en Bielorusia y MJAFT! en Albania. Redes agitativas de casi
imposible reciclaje tras la revolución pero que se constituyen para crear la
masa crítica y acercar el tipping point que lleve a la explosión de las
redes. Los albaneses lo mismo organizan movilizaciones frente a la
telefónica local que montan media-buses. Ayudar a la formación de redes
sociales mediante campañas es la estrategia de los revolucionarios del nuevo
siglo.

Tras el movimiento servio, que culminó con la caída de Milosevic, el
protagonista fue Filipinas, donde movilizaciones ciudadanas espontáneas
autoorganizadas mediante SMS, consiguieron la dimisión del Presidente
Estrada. Un movimiento que parece estructuralmente gemelo al 13M español.

Las revoluciones ciudadanas del periodo 2000-2005 nos enseñan el
protagonismo político de las redes sociales con o sin nodos de "enzimas"
empujándolas. Pero también el papel de las tecnologías en ellas: no sólo son
los SMS en Filipinas o España, es que Kelkel o Zubr son antes que nada
blogs, bitácoras agitativas que convocan y realizan actos que favorecen la
eclosión de las redes sociales en la escena pública.

La importancia y amplitud de todos estos movimientos, que tienen además
consecuencias no sólo locales sino que modifican los equilibrios
internacionales entre potencias cambiando el mapa del mundo, no puede ser
desdeñada. Estamos viviendo una verdadera Primavera de las Redes, desde
Filipinas a España, desde Kirgizstan a BieloRusia… e incluso, Kuwait.

Se trata de un movimiento global en el que países de contextos muy
diferentes, de transfondos culturales y religiosos de todo tipo, desarrollan
movimientos ciudadanos en red que colocan directamente a la ciudadanía en
como fiscalizadora de los procesos democráticos, denunciando fraudes
electorales, corrupciones y excesos autoritarios de los gobernantes. La
primavera de las redes es la materialización histórica concreta de la
globalización de la democracia y las libertades.




El blog como forma de organización política

Y tras toda esta experiencia el blog debe ser visto, también, no sólo como
un medio de comunicación distribuido, sino como una forma nueva de
organización política que nace espontáneamente dentro de las redes de
información distribuida y en la que los individuos viven y representan vidas
no separadas, vidas donde lo político, lo laboral, lo personal no está
categorizado y contingentado. Vidas en pack.

Esta forma nueva ha basado su éxito, partiendo de los modelos contemporáneos
de la resistencia civil no violenta, en la difusión y demostración de un
estilo de vida basado en el fortalecimiento, colectivo e individual, de las
personas frente al poder. Fortalecimiento que pasa por pequeños gestos, por
bromas, por carteles que son uno a uno insignificantes, pero que agregados
minan los consensos implícitos que sostienen el poder. Risas, partidos de
fútbol, murales, carteles y rock & roll son las herramientas, que
transmitidas y elaboradas colectivamente en red, blogueadas cada día, cuajan
en los núcleos activistas de las revos de colores, desde Servia a Ucrania.

El blog resume el carácter de red de estos movimientos revolucionarios. Si
la web del nodo activista es un auténtico repositorio de métodos de lucha
individual, de propuestas de carteles, eslóganes y pegatinas para descargar
y, cómo no, de ecos de las convocatorias que cada grupo autónomo hacía en
distintas ciudades, el espíritu, el motor, residía en los blogs y páginas de
la propia gente que se unía a la red. Blogs que mezclaban, como no, el
análisis político con el relato personal.

El resultado agregado genera la imagen de que los activistas servios, como
luego en Ucrania, estaban agrupados más por un espíritu que por otra cosa,
por un fondo de humor subversivo y Rock&Roll.

La imagen de las nuevas formas de organización se representa mejor con un
agregador como Ciberia que con un portal de consignas al modo de los de los
partidos: blogs personales, nodos asociativos, experimentos colectivos o
individuales que se agrupan automáticamente en un foro que les permite
compartir lectores y crecer juntos mientras crecen los debates y las
propuestas. Una representación pluriárquica de unos activistas que se
entienden a si mismos como netócratas y saben que pueden proponer y federar,
no comandar ni encuadrar. Unos activistas que viven su acción y la
representan en los blogs como un todo, con muchas dimensiones, no en un
aburrido y limitado eje ideológico clásico.

Sustituyendo las graves asambleas por blogs, foros y enlaces, cambiando los
mítines y las banderas por conciertos rockeros y carteles autoimpresos con
lemas provocativos, la revolución se vive en primera persona como algo
gozoso, creativo, divertido y pleno, prefigurando el modo de vida por el que
se lucha y la libertad que se anhela en el estilo de vida que se describe.
La gente adhiere a una manera de vivir, a una apuesta por la vida. Como
decía haciendo balance el gran Srdja Popovic:

Ganamos porque amábamos más la vida. Decidimos amar la vida y no puedes
golpear eso. Y eso es jústamente lo que Otpor hizo. Eramos un grupo de fans
de la vida y por eso ganamos

El fondo, una vez más: el poder que nos da la red para crear (y demoler)
mitos, para ganar el futuro contando historias. Porque la revolución, las
nuevas libertades, son un cuento, un hermoso cuento de futuro, que se hace
realidad cuando nos lo creemos, lo compartimos y empezamos a vivir, hoy ya,
en él.