Xabier Barandiaran
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Metabolik BioHacklab
metabolik @
sindominio.net
http://sindominio.net/metabolik
Date: 23-07-03
La construcción
tecnológica y la introducción en el imaginario colectivo del ciberespacio
(definido por el flujo de información y códigos, la esfera pública, la sociedad
del espectáculo y las tecnologías de la información) abre nuevos horizontes
políticos a través del establecimiento de nuevas relaciones de poder en la
esfera tecnológica y comunicativa. En este contexto el activismo digital y
telemático ofrece una serie de herramientas, de espacios, de canales y
experimentos en los que recobrar la subjetividad política a través de la
creación e inteligencia colectiva y la redefinición constante de los códigos y
prácticas discursivas, comunicativas y tecnológicas que definen nuestra
realidad social.
Activismo (digital y
telemático), ciberespacio, guerrilla de la comunicación, política, nuevos
movimientos sociales, poder.
Activismo digital y telemático. Poder y contrapoder en el
ciberespacio. v.1.1
Copyright © 2003 Xabier Barandiaran.
Copyleft 2003 Xabier Barandiaran:
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Xabier Barandiaran (2003) Activismo digital y telemático.
Poder y contrapoder en el ciberespacio. v.1.1. url:
http://sindominio.net/~xabier/textos/adt/adt.pdf
Señoras y señores, bienvenidos al ciberespacio, un país
transnacional, territorio multidimensional, poblado de máquinas, humanos y
ciborgs, alimentado por imágenes, construido por códigos, atravesado por el
flujo de signos. Un espacio no cartesiano, rizomático 1cuyas
fronteras son las interfaces, los bienes escasos, la atención y el tiempo.
En 1948 Norbert Wiener publicaba una obra fundacional titulada:
``Cibernética o el control y la comunicación en animales y máquinas'' (Wiener, 1948). No era un hecho aislado; un
conjunto de científicos y teóricos (impulsados por la aceleración de los
procesos de investigación e innovación durante y después de la segunda guerra
mundial), llevaban tiempo reuniéndose para transgredir las fronteras académicas
y crear nuevos espacios de experimentación y reflexión: Clauss Shannon, John
von Neumann, Alan Turing, Gordon Pask, Ross Ashby, Grey Walter, y un largo etcétera.
Ellos inventaron el ordenador, la teoría de la comunicación, la teoría de los
sistemas adaptativos, y un conjunto aún inexplorado de artefáctos y teorías que
la historia de la humanidad apenas ha comenzado a asimilar: la primera oreja
artificial, el primer autómata autorreproductor, la teoría de la conversación y
los primeros robots autónomos entre otros. Ellos pusieron los cimientos del
ciberespacio electrónico. Tras ellos una explosión cosmológica: la televisión,
el PC, internet, ..., las condiciones tecnológicas de posibilidad de la era
digital. Como tantas otras veces en la historia de la humanidad, un nuevo saber
(la cibernética) produce nuevas formas y relaciones de poder, nuevas prácticas
y objetos, y al mismo tiempo, permite entender otras tantas formas que se
ejercían anteriormente pero permanecían ocultas a la reflexión humana. Pero una
ciencia aislada en los laboratorios y congresos permanece muda y estéril, los
resultados de esa ciencia deben transferirse a la sociedad y a la cultura para convertirse
en andamiajes conceptuales o artefactos tecnológicos efectivos y constitutivos
de la sociedad misma.
En 1984 (36 años después de la obra de Wiener y siete años antes
de que naciera la www) la máquina de escribir de Willian Gibson2
(pionero junto a Bruce Sterling de la literatura ciberpunk registraba, por
primera vez, la palabra ciberespacio: ``[Case] operaba en un estado
adrenalínico alto y casi permanente, un derivado de juventud y destreza,
conectado a una consola de ciberespacio hecha por encargo que proyectaba su
incorpórea conciencia en la alucinación consensual que era la matriz'' (Gibson, 1984, p.14). En la metáfora descriptiva
del ciberespacio como alucinación consensual en una matriz se condensa
la idea del lenguaje y de la automatización del procesamiento de signos, un
nuevo espacio (informacional) en el que proyectar nuestras conciencias
incorpóreas; pero sobre todo un espacio en el que se construyen esas
conciencias. Se inaugura así, en el imaginario literario y cultural, un nuevo
concepto de espacio: multidimensional, hiperconectado, informacional y virtual.
Un espacio que ha acompañado al ser humano desde el surgimiento del lenguaje
pero que se convierte hoy en el eje vertebrador de la sociedad gracias a las
tecnologías de la información: de la automatización e hiperconexión del flujo
de signos, imágenes y códigos. Un espacio que se hace hoy visible gracias a la
interacción directa con sus interfaces pero también gracias a su tematización
literaria, a su introducción en el imaginario cultural, social, político,
militar y económico como algo tan virtual como real, incluso hiperreal (en
términos de Braudillard).
Realizabilidad física (cuyos cimientos fueron puestos por la
cibernética de los años 40 y 50) e introducción en el imaginario colectivo,
condiciones de existencia del ciberspacio, un territorio nuevo y viejo, compuesto
por códigos, lenguajes, espectáculos, signos y procesos comunicativos,
potenciado por tecnologías que automatizan y conectan, amplifican y
miniaturizan. Ahora es posible pensarlo y por tanto actuar sobre él: se
convierte en territorio político, económico y social; de conquista, venta y
construcción.
El ciberespacio es el espacio del activismo digital y telemático;
pero conviene antes señalar (aunque sea brevemente) los componentes de ese
espacio y las estructuras que lo constituyen: códigos y lenguajes, esfera
pública y espectáculo, tecnologías de la información y telecomunicación.
El espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediatizada por imágenes.
(Debord, 1967, §4)
La tesis de Debord puede ensamblarse igualmente en el espacio del
lenguaje o el código: ``El lenguaje no es [sólo] un conjunto de códigos y
signos, sino una relación social entre personas mediatizada por códigos y
signos''. Esta tesis supera la condición ``meramente''
representacionalista/figurativa del lenguaje, algo que ha sido puesto de
manifiesto por filósofos como el segundo Wittgenstein (1951); Searle (1969) y más recientemente Habermas (1987,1984) a través de conceptos como el de
juegos de lenguaje, actos de habla o teoría de la acción comunicativa. El
lenguaje (expresado en la diversidad de juegos lingüísticos), los códigos
sociales y la gramática cultural3
se muestran como espacios de acción y reacción, muestran su fuerza
performativa, su capacidad de producir e intervenir en lo real, instaurando o
reconfigurando nuevas relaciones, abriendo o cerrando universos de sentido,
encauzando modos de acción y reflexión; más allá su función transmisora de
información.
Es precisamente el lenguaje y el orden discursivo el que define el
espacio de la comunicación y se convierte en materia digital (sujeta a copia,
recombinación, representación, desplazamiento, afirmación, imitación,
sustitución, recodificación y descodificación). Es por ello que no puede
entenderse el activismo digital y telemático sin atender primero a la
estructuración del poder en los códigos y lenguajes, no tanto jurídicos y
militares, sino sobre todo en los cotidianos: culturales y tecnológicos. La
carga política del lenguaje y los códigos no reside tanto en el contenido de lo
que se dice, en la información transferida en un acto de habla. Los códigos
establecen los modos de la comunicación posibles y también las
posibilidades de percepción y conducta lingüísticamente instruida (quién puede
hablar, para decir qué, en qué relación de fuerzas, bajo qué autoridad, en qué
dirección y sentido). Así por ejemplo un mitin político no dice tanto a
través del contenido del discurso, de la transferencia efectiva de información
entre el público y el político, sino sobre todo a través de la instauración de
roles (quién tiene derecho a habla y quien el deber de escuchar), de
posibilidades de acción (silencios y aplausos) o separación de espacios. Un
mitin de la derecha conservadora en la que un grupo de punks, inmigrantes y lesbianas
en primera fila aplaudieran enfervorecidamente (empujando a su vez al resto del
público a hacer lo mismo) el discurso del candidato cuando éste tomara
connotaciones racistas y homófobas puede tener un efecto disruptivo-discursivo
mucho más fuerte que tomar el micrófono y acusar al candidato de racista y
homófobo.
De una amplificación del alcance de las signos lingüísticos y de
su reproducción automatizada a escala masiva surgen los medios de comunicación
de masas, la esfera pública y el espectáculo. La esfera pública se convierte en
espectáculo cuando sus mecanismo de producción y difusión se separan de la
sociedad. Así la imagen, la simulación y la re-presentación sustituyen a la
experiencia directa y la comunicación bidireccional. Es entonces cuando la
línea que divide a la realidad de su representación se diluye y surge la
hiperrealidad: sólo existe lo que se hace imagen en la esfera pública, y
empiezan a ``existir'' las imágenes por sí mismas, el lenguaje pierde su
función figurativa y se autonomiza progresivamente. En este contexto los
canales de comunicación se convierten automáticamente en fuente de poder sobre
lo (hiper)real y los agentes políticos tradicionales pasan a ser actores
(dominados por las reglas del espectáculo).
Con el surgimiento y popularización de los artefactos tecnológicos
(hardware) electrónicos y virtuales (software) surge a su vez una nueva
relación entre código y realidad (está vez a través del código máquina) y se
abre también un nuevo espacio político, no menos ajeno al activismo digital y
telemático que el espacio lingüístico, cultural y comunicativo. La fuerza
productiva, comunicativa y estructural de la informática (entendida como computer
science) reside en la capacidad de las computadoras (máquinas universales
de Turing) de ejecutar automatizadamente cualquier código computable. Surge así
una nueva estructuración del espacio lingüístico en dos vertientes: a) en el
aumento exponencial de la capacidad de almacenamiento, manipulación,
transmisión y copia de signos y b) en la utilización de esa capacidad para
tejer nuevas redes comunicativas (minitel, internet, móviles, televisión por
cable, etc.). La tecnología (la aplicación recursiva y reflexiva de un saber
práctico) de la información abre así nuevos espacios para la comunicación
liberada, la construcción de sociedades y comunidades virtuales y el refuerzo
de las ya existentes, de distribución y copia de saberes y técnicas. Pero
también introduce nuevos métodos de control y sujeción, más extensivos e
intensivos, a la vez que sutiles y brutales, ligados y desligados de los
mecanismos estatales de control. El programa norteamirecano Echelon de
espionaje digital y comunicativo, el filtrado en los proxis de telefónica (al
margen de la jurisprudencia española), el nuevo sistema operativo XP de Windows
(que tiene 18 puertas traseras por las que Microsoft puede acceder al disco
duro del usuario) o la nueva plataforma de PC Intel-Paladium que impide la
copia de material no registrado son sólo algunos ejemplos.
El desplazamiento de una economía capitalista material/industrial
a una economía capitalista de la información y del saber (David and Foray, 2001) exige la inserción o
ampliación de nuevas medidas jurídicas y tecnológicas de sujeción y control de
la información y el conocimiento como mercancía. Esto transforma completamente
el espacio informacional, reestructurandolo y sometiendo progresivamente el
flujo de signos y códigos a la lógica del beneficio corporativo y el valor de
intercambio. Pero transformar el valor original de la información y el
conocimiento de valor de uso a valor de intercambio exige a su vez una
transformación de los derechos de autor en restricción de derechos y libertades
de uso, re-creación y circulación: ``(...) en la economía tecnocientífica, la
autoría intelectual deviene derecho de explotación de un saber o una técnica a
través de la restricción de difusión, uso y transformación del producto, aun
cuando el proceso de producción esté financiado por la inversión pública y
movilice infinidad de recursos cognitivos colectivos (universidades, saberes
heredados, proyectos de investigación colectivos e instrumentos y técnicas que
pertenecen al dominio público)'' (Barandiaran, 2003, § 3.4). Para instaurar este
nuevo orden en el ciberespacio (propicio a la expansión del mercado) se
requiere la conjunción de:
Las consecuencias de estas exigencias estructurales que marca el
infocapitalismo alteran el espacio digital y telemático y suponen también
nuevas oportunidades y retos para la acción política.
El activismo y sus variantes (hacktivismo, artivismo,
mediactivismo, activismo táctico, digital, telemático, ...) responden a una
concepción no-tradicional de concebir el espacio y la subjetividad política.
Del (ciber)espacio hemos hablado ya suficiente y antes de sugerir algunos
puntos de entrada al activismo digital y telemático conviene esbozar (el dibujo
nunca está acabado) algunos distintivos del mismo que lo diferencian (sin que
la diferencia sea necesariamente excluyente) de otras formas de política
tradicional o institucionalizada.
El activismo se desarrolla a una escala molecular (Deleuze and Gattari, 2000) o micropolítica,
desde la intuición (más o menos elaborada, pero puesta a prueba innumerables
veces) de que: ``El poder no es algo que le llega al sujeto desde el exterior:
algo que se tiene, que se conquista o que se pretende. El poder es el universo
de relaciones en el que se está. El conjunto de relaciones que constituyen
sujeto.'' (Lanceros, 1996, p.109). El activismo busca
recuperar el sentido de la acción como eje de la percepción y de la identidad
humana4
frente a un modelo de identidad en crísis basado en la saturación receptiva de
señales y la reducción subjetiva a selector de alternativas de consumo. Y para
que esa acción no reproduzca las estructuras de poder jerárquicas que intenta
cuestionar, el activismo no puede reproducir su cristalización institucional.
La tendencia activista es por tanto la de una reconfiguración y reconstrucción
permanente de abajo arriba y de lo local a lo global frente a una
estructuración globalista de arriba a abajo.
En lugar de una búsqueda moderna y racional de
La táctica se concibe aquí como opuesta a la estrategia. Una
estrategia de poder está siempre encaminada a conquistar espacios sociales y
mantener invariables las relaciones de poder una vez conquistadas. La táctica
en cambio se mueve en el terreno que el poder le cede, aprovechando
oportunidades propicias en una especie de aikido político, en el que ligeras
perturbaciones en las redes de poder sitúan a éstas en condiciones de producir
aperturas de nuevas posibilidades de acción y pensamiento.
El Critical-Art-Ensemble (2001) ofrece los
siguientes principios (que no fines) del Tactical Media (activismo táctico) que
enumeramos a continuación advirtiendo que son generales, reconfigurables,
permeables, sujetos a formación y deformación dependiendo siempre de su
aplicación y contexto.
1.
pueden ver a través del paradigma dominante
2.
son más libres de (re)combinar libremente; y
3.
no se encuentran atadas por las necesidades adquiridas en roles y
compromisos institucionales.
Pero frente al aspecto intervencionista y táctico el activismo
debe enfrentarse a la resolución de conflictos de poder internos y experimentar
con métodos alternativos de coordinación dentro de los tejidos comunicativos y
espacios colectivos que genera. Podemos enumerar algunos de los principios que
hoy rigen las formas de autoorganización de los espacios colectivos activistas:
El activismo digital y telemático se divide en: a) pertenecientes a movimientos sociales de base, b) programas de ordenador que introducen ruido en los registros de acceso a servidores, c) perturbaciones indomables en la esfera pública, d) que nunca existieron, e) sindominio.net, f) licencias copyleft, g) aficionados a limpiar laboratorios hacker, h) programados en GNU/Linux, i) asambleas virtuales, j) conectados por antenas hechas con latas de melocotón en almíbar, k) descritos por el Critical Art Ensemble, l) que acaban de publicarse en indymedia, m) hactivist.com, n) que parecen logotipos graciosos.
La clasificación que abre esta sección está adaptada de la cita de
Borges que utiliza Foucault (1968) para desenmascarar la necesidad
del código que debe preceder cualquier clasificación para que sea pensable. La
recuperamos aquí para expresar que la lucha contra los códigos establecidos y
la permanente experimentación en, desde y contra ellos
hace que no podamos ni deseemos doblegar al activismo digital y telemático a
semejante ordenamiento y codificación. La alternativa será señalar algunas
herramientas y acciones, nodos y encuentros, espacios y nombres que engloban
(sin clasificar) algunos aspectos diversos, dispersos, conectados y comunes al
activismo digital y telemático.
El hacktivismo y la guerrilla de la comunicación son formas de
activismo digital y telemático en tanto que ambos trabajan sobre los códigos y
los procesos comunicativos (especialmente la guerrilla de la comunicación) en
tanto que sujetos a copia, modificación, representación, sobrecodificación,
recombinación, etc.
Los orígenes de la guerrilla de la comunicación7se
remontan hasta el dadaismo y especial y explícitamente hasta la Internacional Situacionista. Más que un movimiento, la guerrilla de
la comunicación es un espacio táctico del que se reapropian diferentes grupos o
iniciativas políticas. El grupo autónomo a.f.r.i.k.a, Luther Blissett8
y Sonja Brünzels definen la guerrilla de la comunicación de la siguiente
manera:
``La guerrilla de la comunicación quiere socavar la normalidad y la pretendida naturalidad del orden imperante. (...). Su proyecto es la crítica de la no-cuestionabilidad de lo existente. Dicha subversivilidad pretende transformar los discursos cerrados en situaciones abiertas, cuestionando la normalidad mediante un inesperado factor de confusión. Cada acción mirada por sí misma constituye sólo una forma momentánea y aislada de transgresión. Pero a medida en que los grupos políticos van abriendo espacios en vez de cerrarlos o fijarlos, se crean posibilidades para visiones y pequeñas anticipaciones de una alternativa a la sociedad actual.''
(a.f.r.i.k.a. et al., 2000, p.7).
La guerrilla de la comunicación trabaja con el distanciamiento y
la sobreidentificación. El distanciamiento se basa en producir cambios sutiles
en la representación de lo habitual (logotipos de marcas, carteles
publicitarios, rituales sociales, etc.) para producir un desplazamiento de
significado que produzca interpretaciones no esperadas y que cuestionen el
orden semiótico imperante y su normalidad aceptada (p.e. sustitución del nombre
de una calle de un militar a ``antimilitarismo''). La sobreidentificación en
cambio acelera o sobreinterpreta un norma o gramática cultural (especialmente
las encubiertas) para destapar las incoherencias que ésta encubre (p.e.
celebrar el día conmemorativo de una masacre sobre la que se asienta un régimen
político dictatorial).
El hacktivismo utiliza tácticas y situaciones parecidas en el
espacio de la tecnología e internet. Así podemos encontrar proyectos como re-code que crean y ponen a disposición pública
herramientas para la creación de códigos de barras para pegatinas que
sustituyan los códigos de productos de marca por sus homólogos genéricos. Ésta
es una táctica que mediante una simple re-codificación de la automatización del
pago en grandes superficies busca criticar la inflación de los precios de
productos ``de marca'' y los enormes beneficios que acumulan las corporaciones
mediante la manipulación psicológica a través de la publicidad. A pesar de que
la herramienta no vulnera ninguna ley existente (ni la página web incita al robo),
las activistas de re-code han sufrido innumerables presiones (legales e
ilegales) y se han visto forzados a suprimir la herramienta. Re-code es un
proyecto que surgió de hactivist.com (cuya sección española se llama RunLevelZero). Hactivist.com es un entramado de proyectos, colectivos e
indivíduos, que entre otras cosas han hecho ingeniería inversa de la game-boy
para que las niñas y niños puedan crear sus propios juegos. Uno de los último
proyectos de hactivist.com ( maptivist 2.0.) es la creación de un porgrama para
PALMs (ordenadores de bolsillo) que permita buscar en un mapa el recorrido más
corto entre dos puntos de una ciudad evitando la viodeovigilancia.
Uno de los ejemplos más notables de guerrilla de la comunicación
en el ciberespacio español es la página web Colaboremos con la LSSI. En esta página (diseñada bajo otro
nombre múltiple --Pere Rocallaura) el usuario se encuentra con un formulario en
el que puede elegir la categoría de denuncia dentro de las posibles en
A camino entre el activismo y la cultura hacker (aunque no pocas
veces enfrentada con ésta --especialmente en lo referente a la
instrumentalización de la red) el hacktivismo de origen norteamericano se
define como una forma de acercar herramientas de interacción tecno-políticas
accesible a la ciudadana de a pie. Su máximo exponente es la desobediencia
civil electrónica:
la coordinación y creación de software para peticiones de acceso masivas a
servidores9
con el fin de replicar las manifestaciones tradicionales en el ciberespacio. La
web italiana netstrike.it fue la pionera en esta estrategia en
1995 con la primera sentada virtual en protesta por la pruebas nucleares
francesas en Mururoa. A las 15:15h del viernes, 10 de agosto del 2001
www.netstrike.it fue secuestrado por
Suburbia es un telemacktival mediazine (una revista online) en
castellano donde pueden encontrarse noticias y reflexiones diversas en torno al
hacktivismo estatal e internacional.
En palabras de Blicero (miembro del hacklab LOA de Milán) ``al
principio fueron los hackmeeting'', así que quizás convenga empezar explicando
lo que es un hackmeeting para adentrarnos luego en la red de hacklabs que se extiende por italia y españa con
19 nodos-laboratorio (y al menos otros 12 distribuidos por europa sin el
apelativo ``hacklab'' pero con ideas y prácticas muy similares11).
El primer hackmeeting tuvo lugar en 1998 en Firenze (Italia), el primer
hackmeeting español se realizó en el 2000 en Barcelona y para este año está
anunciado el primer hackmeeting latinoamericano.
El hackmeeting, como el propio nombre indica, es un encuentro de
hackers pero con un marcado carácter político-activista. Supone una de las
manifestaciones de tecno-activismo más grandes de europa. La organización del
hackmeeting es completamente virtual (a través de páginas web, wiki12
y sobre todo listas de correo).
Los hackmeeting suelen realizarse en CSOAs (centros sociales
okupados autogestionados --lugar común también para los hacklabs) por la
sintonía de organización autogestionada y libertad institucional que suponen
dichos espacios. La experiencia de los CSOA puede considerarse una especie de
``reality hacking'' en tanto que están impulsados por el mismo afán de
experimentación, construcción y deconstrucción autónoma de sistemas, en este
caso sociales más que computacionales o tecnológicos (Blicero, 2001). Los hackmeeting suelen
componerse de espacios característicos como: una gran red de ordenadores con
software libre (entre 50 y 100), salas para talleres y charlas, cine, museos de
tecnología antigua reutilizada, biblioteca, salas de videoarte y música
experimental. Una llamada para comunicaciones y propuestas de talleres y
charlas suele hacerse dos meses antes del acontecimiento y los temas varían
desde talleres de reciclaje de ordenadores hasta charlas de vida artificial
pasando por reuniones de coordinación de diversos proyectos hacktivistas a
mecanismos de control y encriptación en la red. El hackmeeting es
principalmente un espacio de liberación de saberes y técnicas, de encuentro entre
colectivos y personas (que suelen trabajar a través de la red) y un lugar de
experimentación con nuevas y viejas tecnologías, siempre en relación a la
telemática y el activismo político. En MadHack (el último hackmeeting estatal que se desarrolló en el
Laboratorio03 --CSOA de Madrid, Lavapiés) tuvo lugar el primer Big Brother
Awards español. Los Big Brother Awards son un intento de penetrar en la esfera
pública mediante el espectáculo (ya institucionalizado en el mundo de la fama y
el reparto del mérito) de una entrega de premios. Pero en este caso la entrega
de premios se hace a los personajes públicos, gobiernos o corporaciones más
activos en la violación de la privacidad, control tecnológico o la manipulación
de los medios de comunicación en un intento de llamar la atención en la esfera
pública sobre las atrocidades que se cometen en ámbitos como el tecnológico e informacional.
Los hacklabs (laboratorios hacker) surgen del deseo
de continuar con la dinámica de los hackmeeting en entornos locales más
reducidos y con una continuidad temporal más extendida. En los hacklabs se reciclan
ordenadores de la basura y se construyen redes de acceso abierto y gratuito con
software libre13.
Se convierten también en espacios de aprendizaje colectivo a través de charlas
y talleres y la difusión y desarrollo de software libre. También se asumen
proyectos tecno-políticos específicos como:
Metabolik (el laboratorio hacker de Bilbao).
Otro aspecto del activismo digital y telemático es la construcción
de nodos independientes o zonas temporalmente autónomas en el ciberespacio;
espacios liberados de comunicación que conectan diversas redes alternativas y
generan otras. En esta línea encontramos proyectos como TAO
(Telecommunications for Autonomous Organizing --de habla inglesa), PANGEA o Nodo50
que agrupan a toda una serie de colectivos y movimientos sociales,
antiautoritarios, ecologistas, feministas, sindicales, pacifistas, etc. Sin
embargo son proyectos como autistici e inventati en italia o sindominio.net (de habla hispana) donde el activismo telemático encuentra
su expresión más significativa y radical. Estos nodos se definen quizás por su
ruptura de la dicotomía cliente-servidor, una descodificación táctica que se
extiende a la gestión técnica y política del nodo y los recursos tecnológicos
que lo configuran (desde la producción al mantenimiento del software que se
utiliza). De esta forma el nodo deja de ser un mero instrumento o punto de
enlace y se convierte en espacio de aprendizaje, experimentación e inteligencia
colectiva, impulsada tanto por la necesidad de crear software nuevo (que
satisfaga las necesidad de nuevas experiencias de participación virtual) como
por la gestión asamblearia de recursos (articulada por asambleas y grupos de
trabajo a través de listas de correo, boletines informativos, wikis, y
reuniones en chats). El compromiso de solidaridad política con los colectivos
presentes en sindominio genera también un cuerpo político en interacción con
los intentos de censura y control en la red. Programas como el que gestiona la
agenda en sindominio (un espacio de clasificación de convocatorias y
actividades públicas relacionadas con los movimientos sociales), el hackeo de
slash-code para
El activismo telemático no es algo nuevo surgido exclusivamente de
internet, ahí está todo el trabajo de contrainformación realizado por medios
alternativos y radios libres (muy unidas a la guerrilla de la comunicación
--como la famosa radio Alice), pero Indymedia es seguramente la red mediactivista más extendida y conocida
del movimiento de resistencia glocal16.
La máxima de Jello Biafra ``Don't hate the media, become the media'' es el lema
de esta red que surge en 1999 en Seattle como herramienta de publicación
abierta17de
imágenes, vídeo, audio y texto, para cubrir informativamente y coordinar las
protestas que consiguieron paralizar la cumbre de
En esta línea las iniciativas italianas (pero globalmente
abiertas) new global vision y global radio han emitido (por radio y televisión) varios eventos,
protestas y programas vía satélite con alcance a europa central, norte de
áfrica y medio oriente. La emisión por satélite permite (además de una amplia
difusión) evitar la censura gubernamental. La señal de satelite no debe
entenderse exclusivamente como fuente primaria de recepción sino como un medio
de difusión que puede re-emitirse por repetidoras locales para antenas
normales, uniendo así redes dispersas de emisión y recepción vía satélite.
Respecto a la emisión local el proyecto (también italiano) telestreet es uno de los más avanzados y originales y cuenta ya con
más de 15 emisoras en Bolonia (italia). Una antena de televisión normal puede
ser hackeada y convertida en antena emisora (con un radio de unos
La experiencia del centro de medios de Madrid durante las movilizaciones contra la guerra
es un ejemplo que condensa parte del entramado de redes, herramientas,
colectivos y procesos de contrapoder que se recortan en el espacio del
activismo digital y telemático. Gente de sindominio.net,
El activismo digital y telemático ofrece una serie de
herramientas, de espacios, de canales y experimentos en los que recobrar la
subjetividad política (la capacidad de participar activamente en la
construcción de otros mundos posibles) individual y colectiva a través de:
Pero el activismo digital y telemático no constituye redes
aisladas y autoreferenciales sino experiencias situadas en los contextos
sociales y existenciales que generan autonomía y sociedad autoorganizada.
Procesos autopoiéticos19
generados en redes rizomáticas de cooperación sin mando, de redefinición
experimental constante de los código y prácticas discursivas e interactivas que
estructuran nuestro realidad, en una exploración permanente de las experiencias
que descubren otros mundos posibles.
Este documento esta hecho en LATEX2e sobre licencia GPL
(software libre),
23-07-03
a.f.r.i.k.a., G. A., Blisset, L., and
Brünzels, S. (2000).
Manual de guerrilla
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Virus.
La tecnociencia como
espacio político. hacia nuevas formas de organización e interacción de la
producción tecnocientífica. v.1.0.
Online. URL:
http://sindominio.net/~xabier/textos/pres/pres.pdf.
¿Qué es la
globalización?
Paidós.
Un espacio de
construcción y deconstrucción. Conversación con Blicero sobre la experiencia
del LOA Hacklab de Milán. (Por Aris Papathéodorou y Ludovic Prieur.
Multitudes, 5.
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Intelligence without representation.
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Anarchy in the Matrix: Postmodern Anarchism in the Novels of William
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Teoría de la acción
comunicativa I: Racionalidad de la acción y racionalización social.
Taurus, Madrid.
Teoría de la acción
comunicativa II: Crítica de la razón funcionalista.
Taurus, Madrid.