Móntese su propia CIA


En un mundo donde ayuntamientos como el de Nueva York pueden crear su propia
agencia de inteligencia, el estado va irremediablemente camino de perder el
protagonismo único de los conflictos.

El otro día comentabamos a raiz de mi post sobre las estrategias de
negociación en conflictos donde hay muchos agentes, un lector me preguntaba
si es que mi

planteamiento pasa por despojar, entonces, al Estado de la exclusividad de
la Defensa de sus súbditos

A lo que yo le respondía que

no es que el estado "deba" dar paso a otros sujetos. Es que quiera el estado
o no, están ya ahí y surgirán más. Esta la es la esencia del conflicto en
red, es policéntrico.

Leyéndolo, Lobo comentaba como ejemplo la agencia de información
antiterrorista de la Policía de Nueva York, la última estructura llegada a
la comunidad de inteligencia.

No hay demasiados resultados en Google, pero buscando en otros medios
podemos encontrar cosas como este artículo en la New York Magazine de junio
de 2003 que no tiene desperdicio.

En él el responsable de la nueva agencia de inteligencia neoyorquina dice
cosas como:

Sabía que no podíamos dejarlo en manos del gobierno federal. Estamos
haciendo todo esto porque el gobierno federal no lo hace. No es suficiente
decir que son sus competencias si no las asume

¿Qué están haciendo? Básicamente han creado un cuerpo de inteligencia
antiterrorista que contaba en sus orígenes (2002) con 125 agentes repartidos
entre otros sitios por Nueva York, Londres, Lion, Hamburgo, Tel Aviv y
Toronto, donde de paso han ganado formación. Agentes que han realizado
acciones y conducido interrogatorios en Afghanistan, Egipto, Yemen,
Pakistan, y Guantánamo.

Impresiona la descripción de las oficinas: un viejo almacén abandonado en el
que agentes de la policía de orígenes culturales diversos han sido
reconvertidos en traductores de lenguas de todo el mundo musulmán y se
dedican a analizar fuentes abiertas de todo el mundo, desde Al Jazeera a los
boletines electrónicos y sitios web y aprender a pensar como terroristas.


Todo empezó tres meses y medio después del 11S

cuando Michael Bloomberg sustituyó a Giuliani como alcalde e invitó al
anterior concejal de seguridad Raymond Kelly, a poner en marcha un plan de
prevención antiterrorista. Kelly fichó como comisionado de contraterrorismo
a Frank Libutti, un teniente general de marines retirado y como comisionado
de Inteligencia a David Cohen, un exjefe de operaciones de la CIA.

Pronto
descubrieron que entre los agentes de la policía que andaban poniendo
multas por las calles tenían 27 que eran bilingues con el árabe. La
formación de un primer grupo de agentes con conocimiento de la lengua y la
cultura árabes, urdu, pastún, magrebí e incluso turcómana, les llevó según
Kelly a poder empezar a entender un mundo en el que las acciones armadas
eran "una suerte de propaganda corporativa".

Lecciones
La formación y el vuelo internacional de esta nueva y pequeña agencia de
inteligencia nos enseña bastantes cosas interesantes:

Gracias a las tecnologías de análisis de información pública, con un
presupuesto limitado es posible crear un grupo de inteligencia con capacidad
de acción global. Si puede hacerlo el ayuntamiento de Nueva York pueden
hacerlo muchas otras intituciones y organizaciones privadas.
La diversidad de raices culturales, idiomas maternos y referencias
biográficas que hoy existen en cualquier organización, forman una cantera
que en otros tiempos sólo estaba al acceso de las grandes agencias
gubernamentales y los ejércitos soviético, británico, francés y
norteamericano. El material y el capital humano están en las calles y los
barrios de nuestras ciudades.
Hoy en día no hay que mirar muy lejos: los bancos, muchas de las antiguas
empresas públicas europeas e incluso las cajas se han convertido en gigantes
transnacionalizados altamente sensibles al riesgo político.

¿No es de esperar que se personen en el swarming global cuando los costes de
las tecnologías que lo permiten son tan asequibles que pueden incluso
disfrazarlos de gastos del gabinete de estudios o subvenciones a algún
pequeño think tank independiente?

Definitivamente este es un mundo ciberpunk, la multiplicidad de agentes está
aquí y el estado y sus sistemas de inteligencia, sobre todo en casos como el
español en que siguen anclados en otro siglo, está quedando definitivamente
atrás. Los verdaderos protagonistas han de pensar y piensan cada vez más
como príncipes renacentistas… y corsarios mediterráneos.