Familiares, sobrevivientes y
amigos de las víctimas junto a periodistas e intelectuales del campo social
proponen un ciclo de charlas para destacar el valor de la memoria, considerar
causas y consecuencias de la masacre del 30 de diciembre de 2004 y aportar en
la lucha por
Panelistas y moderadores: Claudia Acuña
(periodista), Nelson Castro (periodista), Juan Carlos Volnovich (psicoanalista), Maristella Svampa
(socióloga), Tomás Abraham (filósofo), Alfredo Grande
(psicoanalista) Esteban Schmidt (periodista), Jorge Halperín (periodista), Diana Maffía (filósofa, docente), Claudia Korol (educadora, periodista), Adriana Calvo
(Asoc. Ex detenidos-desaparecidos), Hernán López Echagüe (periodista), León Rozitchner
(filósofo, psicoanalista), Pablo Plotkin (periodista), Pablo Alabarces (sociólogo), Gustavo Carabajal (periodista), Jorge Garaventa (psicólogo), Familiares y
sobrevivientes. Otras víctimas de la impunidad: Atocha
(España), Ykuá Bolaños (Paraguay) y otros.
Aquí estamos
consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles
aquí estamos
consternados
rabiosos
claro que con el tiempo la plomiza
consternación
se nos irá pasando
la rabia quedará
se hará más limpia
(fragmento de poema "Consternados,
rabiosos" de Mario Benedetti cuando el asesinato
de Ernesto "Che" Guevara)
El 30 de diciembre de 2004 quedará instalado en la memoria como el
momento, inédito para nuestra historia en el que en el mismo acto y en una
trampa similar a una cámara de gas, a 200 familias se les arrebató la vida de
sus hijos e hijas, niños, adolescentes y algunos adultos; en que 4000 personas
experimentaron el horror para llevarlo en su cuerpo, en su sangre, en su
memoria, por el resto de su vida. Es el momento también que dejó claramente
expuesto para todo aquel que quiera verlo que nuestra juventud está llena de
héroes, gente capaz de arriesgar todo por salvar al amigo, por ayudar al
conocido o aún para rescatar simplemente al que lo necesita.
Pero el 30 de diciembre de 2004 quedará instalado en la memoria
también como la evidencia más cruel de todo lo malo que hemos construido. 200
muertes evitables, 200 muertes por la fatídica concurrencia de codicia,
irresponsabilidad y corrupción. CROMAÑÓN podría haber provocado un gran debate
en torno a las responsabilidades de lo que ha ocurrido. Pero, en una sociedad
tan mediatizada, con grandes intereses, corporaciones, complicidades y
posiciones de privilegios casi inexpugnables, el debate se ha ido diluyendo.
Mucho ha costado distinguir entre las responsabilidades penales, las políticas
y las sociales.
Quizás una gran ambigüedad acompañe la representación que nuestra
sociedad construye acerca del lugar de las víctimas. Por un lado, la autoridad
que genera el haber padecido un hecho violento habilita al protagonismo y a la
apelación a la sociedad. Pero a la vez se expresa la negación de la palabra reflexiva, se
resta autoridad al pensamiento de las víctimas, encerrándolas en el lugar de la
lástima mediatizada. Por un lado, se justifica la expresión del
dolor, aunque no de la furia y se niega la posibilidad o el derecho de
transitar de la desesperación a la participación, del grito a la consigna, de
la defensa a la demanda sostenida para desmantelar a fondo los mecanismos que
producen las muertes injustas, a la lucha firme contra la corrupción y la
impunidad.
CROMAÑÓN forma parte de la disputa por los derechos humanos. Los
Derechos Humanos, su vigencia, de un modo u otro, han formado parte de las
banderas políticas de los oprimidos en todas las épocas y las sociedades. En
A estos mecanismos nefastos queremos decirles NUNCA MÁS. Como le
hemos dicho NUNCA MÁS a las dictaduras, NUNCA MÁS al terrorismo de Estado, hoy
queremos decir NUNCA MÁS a la falta de memoria, a la corrupción, a la
impunidad, a las formas corruptas de hacer negocios, de hacer política, de
hacer “justicia”, NUNCA MÁS a la muerte absurda de nuestros jóvenes.
Para ello los hemos convocado, para hacer más limpia nuestra rabia, para
buscar juntos las palabras que nos ayuden a entender lo que ocurrió y a
construir oportunidades de hacer mejor la vida de nuestros jóvenes, de nuestra
ciudad, de nuestro país. Los hemos convocado para construir una
posibilidad para hacer una reflexión profunda que nos ayude a encarar el futuro
con algunas ideas y, sobretodo, con esperanzas.
Algunas preguntas nos orientan en la reflexión:
¿Por qué pasó CROMAÑÓN?
¿Qué aspectos del sistema se expresaron en CROMAÑÓN?
¿Cuáles son las responsabilidades de los jóvenes, del rock, de los
asistentes a espectáculos musicales o deportivos?
¿Por qué caló tan hondo en la sociedad el discurso de que la destitución
del entonces jefe de gobierno Aníbal Ibarra fue un “golpe institucional”?
¿Qué fue y qué es el rock, en particular en nuestro país y en Buenos
Aires?
¿Cuál fue el rol que asumió el ámbito del rock en la lucha de sentidos
que atraviesan los jóvenes y como espacio que procura integrar y contener la
diversidad de realidades y experiencias que los constituyen?
¿Por qué, al decir de un periodista, CROMAÑÓN es el hecho maldito de los
derechos humanos?
¿En qué sentido y con qué alcance se puede identificar a las víctimas de
estas muertes políticas, de estos crímenes sociales y habilitar socialmente el
lugar de su lucha?
¿Cuáles son los mecanismos que producen el ánimo social para pasar en un
momento a las víctimas al lugar de victimarios cuando éstos se transforman en
fiscales de la impunidad y la corrupción?
¿Por qué, dos años y medio después, el pedido de “justicia” de las
víctimas no muestra la masividad de las primeras
convocatorias?
¿Qué pasa en el aparato judicial con esta causa?
Pensar CROMAÑÓN es pensar en CROMAÑÓN, pensar sobre
CROMAÑÓN, pensar desde CROMAÑÓN. Es pensar sin olvidar acerca
de qué estamos pensando, pensar sin dejar de recordar sobre quiénes estamos
pensando, pensar sin dejar por un instante de amar a quienes recordamos, sin
abandonar su memoria. Porque ellos son los que no pueden ya pensar, debemos
hacerlo nosotros. Pensar CROMAÑÓN es buscar la justicia, es construir el camino para derrotar
a la impunidad, a la forma de hacer negocios que olvida a la
seguridad y la vida de los otros, a la forma de hacer política que se dedica a
acomodar a los amigos y a hacer caja de cualquier modo, a las conductas
sociales que olvidan del cuidado de sí y del respeto del semejante. Pensar CROMAÑÓN es
sostener el valor de la vida, es incluir a la muerte de los
nuestros en la vida cotidiana de todos nosotros, para resguardar la vida de
ellos en el único modo en que nos dejaron: en el recuerdo, en la lucha, en ser
cada vez mejores. Pensar Cromañón es, por último, hacer que los
chicos de Cromañón estén presentes, ahora y siempre.
Por eso,
Aquí estamos
consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles
aquí estamos
consternados
rabiosos
claro que con el tiempo la plomiza
consternación
se nos irá pasando
la rabia quedará
se hará más limpia
Palabras
leídas en la charla inaugural del ciclo Pensar Cromañón,
el 12 de junio de 2007. Por Diego Rozengardt,
familiar de una víctima.
Buenos
Aires, 12 de Junio de 2007
Contacto
para confirmar asistencia: lospibespresentes@gmail.com