s u m a r i o

Sala Juzgadora                                                                                    4

Manifestaciones en minoría                                                                 4

Iniciación                                                                                                7

Declaración testimonial del señor Schmukler                               7

Declaración testimonial del señor Atilio Domingo Alimena.          50

Declaración testimonial del señor Germán Fernández                 94

Declaración testimonial del señor Julio Salinas                        176

Declaración testimonial del señor Alejandro Del Canto              210

Finalización                                                                                        221

 

 

 


 

Sala Juzgadora

- En Buenos Aires, a siete días del mes de febrero de 2006, en el recinto de sesiones de la Legislatura de la Ciudad Autónoma, a las 9 y 40:

 

Manifestaciones en minoría

 

Sr. Presidente (Maier).-  El Secretario va a darle lectura al acta de la reunión anterior,  que no integra el debate del día de la fecha y que debe ser firmada por la defensa y la acusación, si están de acuerdo.

        Doctor Castejón: le pido, por favor, que atienda, por si tiene que introducir alguna modificación.

 

Sr. Secretario (Said).- Dice así.

 

- Se lee.

 

Sr. Secretario (Said).- ¿Alguna objeción?

 

- No se formulan objeción alguna.

 

Sr. Presidente (Maier).- Tiene la palabra el señor Enríquez.

 

Sr. Enríquez.- Quisiera entregarle al señor secretario, ya que lo tengo cerca de mí, una nota del doctor Enrique Carelli, quien fuera ex Subsecretario de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires. El señor Carelli está citado como testigo en el día de la fecha. En el día de ayer, a las 20 y 30 horas, me fue enviada una nota,  una presentación dirigida a usted, para que se lo exima de la obligación de prestar declaración testimonial en este juicio, porque se encuentra imputado en la causa 247, Juzgado Nacional de Instrucción N° 1, Secretaría 105, Carátula "Chabán, Omar y otros sobre homicidio".

        Por lo tanto, quiero hacerle entrega de esta nota que recepcioné yo, señor presidente.

 

Sr. Presidente (Maier).- Una vez que firmen el acta, les voy a proponer algo, ya que ustedes conocen mi opinión de que los jueces, directamente, no son parte.

Ellos han decidido empezar, pero tampoco hay quórum. La idea es que no tengamos a los testigos aquí, y que determinemos una hora para que nos volvamos al Tribunal para trabajar, porque nosotros tenemos trabajo en el Tribunal. Determinemos, por ejemplo, a las 11 de la mañana, si les parece que van a reunir a las personas que tienen que venir. No tiene sentido que sigamos aquí. Yo he llegado a las 9 de la mañana y ya son las 10 horas.

         Yo diría que hagamos un cuarto intermedio hasta las 11 horas, le digamos a los testigos que vuelvan a esa hora, y la señora Bello me llama al Tribunal cuando haya quórum suficiente en la sala.

 

Sr. San Martino.-  Pido la palabra.

        Señor presidente: antes de discutir si la sala pasa o no a un cuarto intermedio, solicito que a través de la Secretaría Parlamentaria se haga una ronda telefónica para ver si están los legisladores en la Casa. De esa manera podremos abreviar el tiempo, ya que nosotros también estamos aquí desde las 9 de la mañana.

 

Sr. Presidente (Maier).- Cómo no.

 

Sr. Gramajo.- Pido la palabra.

        Señor presidente: quiero saber cuáles son los testigos que se encuentran presentes, y que fueron citados para concurrir en el día de la fecha y por la mañana.

 

Sr. Presidente (Maier).- La señora Bello le va a informar.

 

Sra. Bello.- Los testigos que se encuentran presentes son Martín Schmukler y Atilio Alimena. Ellos han llegado a las 8 y 30 horas de la mañana.

 

Sr. Presidente (Maier).- El señor Alejandro Kampelmacher, que había sido citado, ya declaró antes.

        Por eso, decía que no tenía mucho sentido que todos sigamos sentados aquí cuando todavía no se ha constituido la sala. Está bien, hablen como les parezca, porque yo no conozco el funcionamiento de la casa. Por eso, repito, no tiene mucho sentido que sigamos en esta situación.

        Propongo que nos reunamos al mediodía y sigamos adelante, porque tengo obligaciones en el Tribunal. Ocurre que van a tener que traer mi despacho aquí, y por eso  vamos a tener que hacer un cuarto intermedio, porque tengo que firmar muchos despachos en el Tribunal. Todos los días tengo que firmar muchos expedientes. Por eso preferiría ir al Tribunal, mientras se realiza un cuarto intermedio.

        En lugar de mantener estas conversaciones entre ustedes, que van a  tardar como media hora, les pregunto: ¿no sería más sencillo pasar a un cuarto intermedio hasta las 11 ó 12 de la mañana?

 

Sr. Enríquez.- ¿Hasta las 10 y 30?

 

Sr. Presidente (Maier).- No es tiempo suficiente para ir al Tribunal y luego volver aquí.

 

Sr. Enríquez.- Entonces, a las 11. ¿Le parece bien?

 

Sr. Presidente (Maier).- Sí, me parece bien hacer un cuarto intermedio hasta las 11 de la mañana, y en ese momento volvemos a reunirnos para ver si están todos los diputados.

 

Sr. Gramajo.- Creo que hay tres o cuatro diputados más en la casa.

 

Sr. Presidente (Maier).- El problema es que hacen falta más diputados para que la sala pueda funcionar. Ya les he repetido como cincuenta veces que en febrero el Tribunal Superior está funcionando en plena marcha. Si yo no voy al Tribunal, ellos van a tener que venir aquí. Por eso, reitero que hagamos un cuarto intermedio hasta las 11 de la mañana, así puedo ir al Tribunal a firmar todos los despachos que tengo firmar.

Si no quieren pasar, yo no puedo apuntarles con una pistola para que entren a la sala. El problema es que faltan ocho diputados. Les pido que no me pongan en la obligación de tener que tomar una decisión en ese sentido, porque yo ya les he dicho: no tiene ningún sentido que los testigos declaren si los diputados no los escuchan.

 

-         Luego de unos instantes:

 

Sr. Presidente (Maier).- Mientras tanto, les informo que he librado la nota al señor Juez de Instrucción, quien tiene a su cargo la causa respecto del local que a ustedes les interesa inspeccionar.  Si bien aún no me ha contestado, les aclaro que en esa nota se han incluido todos los nombres que en su momento fueran acercados a la Secretaría Parlamentaria, con los asesores.  En particular, hago esta aclaración para el señor Bidonde, porque a última hora de ese día vino el asesor con su cédula, y ya está integrado en esa lista.

El Juez recibió el oficio y ya está la copia con su recibo en poder de la Secretaría Parlamentaria.

 

-         Luego de unos instantes:

 

Sr. Presidente (Maier).- Señor Vitali: no tiene mucho sentido que sigamos esperando...

 

Sr. Vitali.- Lo que pasa es que los diputados están en la Casa...

 

Sr. Presidente (Maier).- Sí, pero no están aquí.  No puedo seguir esperándolos.

Entonces, me voy, firmo el despacho allí y a las 11 horas estoy de vuelta, si la Secretaria Parlamentaria me llama por teléfono.  No creo que sea algo del otro mundo.  Además, no puedo coaccionar a los diputados para que vengan, ni tengo dominio sobre esta Casa.

Hagamos un cuarto intermedio...

 

Sr. Enríquez.-  Está bien.

 

Sr. Presidente (Maier).- Voy a pedir a la Secretaria Parlamentaria que me avise.

        Pasamos a un cuarto intermedio hasta las 11 horas.

 

- Es la hora 10 y 04.

 

Iniciación

 

-A la hora 11 y 31:

 

Sr. Presidente (Maier).- Le vamos a tomar declaración al siguiente testigo.

 

Declaración testimonial del señor Schmukler

 

Sr. Presidente (Maier).- Señor: le voy a hacer unas cuantas preguntas formales y después usted va a ser interrogado por los actores de este juicio.

        Diga en voz alta su nombre y apellido.

 

Sr. Schmukler.- Martín Schmukler.

 

Sr. Presidente (Maier).- ¿Cuál es su profesión, empleo o cuál es su ocupación actual?

 

Sr. Schmukler.- Soy abogado y trabajo en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

 

Sr. Presidente (Maier).- ¿Cuál es su edad?

 

Sr. Schmukler.- 42 años.

 

Sr. Presidente (Maier).- ¿Domicilio?

 

Sr. Schmukler.- Gorostiaga 2332, 6° 16, Capital Federal.

 

Sr. Presidente (Maier).- ¿Usted tiene algún vínculo con quien es el acusado en estas actuaciones, el señor Ibarra.? Este vínculo puede ser de parentesco, de dependencia, de amistad, enemistad, o algún vínculo que a usted le parezca interesante que nosotros conozcamos con el señor Ibarra.

 

Sr. Schmukler.- No tengo ningún vínculo de tipo personal salvo el hecho de que he sido funcionario designado por el doctor Ibarra.

 

Sr. Presidente (Maier).- ¿Tiene algún otro motivo de interés en el resultado final de este procedimiento?

 

Sr. Schmukler.- No tengo ningún interés en el resultado de este procedimiento.

 

Sr. Presidente (Maier).- Como usted es abogado, esto es redundante, pero yo tengo la obligación de decirle que el artículo 275 del Código Penal castiga con pena privativa de libertad a quien falta al deber de decir la verdad y no ocultar algo.

        Advertido de esto, yo le voy a tomar juramento. Usted puede reemplazarlo por un compromiso solemne e incluso, si jura, puede agregar al juramento alguna invocación breve sobre sus creencias religiosas particulares.

        ¿Jura o se compromete a decir verdad de cuanto supiera sobre el objeto del procedimiento y a no ocultar nada?

 

Sr. Schmukler.- Sí, me comprometo.

 

Sr. Presidente (Maier).- ¿Usted se va a ayudar con alguna carpeta?

 

Sr. Schmukler.- No, con nada, señor presidente.

 

Sr. Presidente (Maier).- Muchas gracias.

        Señor Enríquez: el testigo está a su disposición.

 

Sra. Polimeni.- Señor presidente: ¿pueden bajar el aire acondicionado?

 

Sr. Presidente (Maier).- La diputada solicita que se baje un poquito el aire acondicionado. No se a quién le compete esto.

 

Sr. Enríquez.- Buenos días, doctor Schmukler.

        Usted podría decirnos qué funciones desempeñó en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, fecha, superior directo en cada caso y, eventualmente, qué cargo ocupa.

 

Sr. Schmukler.- Sí.

        Ingresé en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en abril del año 2001, en la Dirección General de Defensa y Protección al Consumidor como coordinador jurídico de lealtad comercial. A fin de noviembre de 2001, si mal no recuerdo el 27, fui designado interventor de la Dirección General de Verificaciones y Habilitaciones. Disuelta el 31 de julio de 2002 esta repartición, fui designado Director General de Habilitaciones y Permisos y renuncié al cargo en diciembre de 2002.

        A posteriori, fui Gerente General Adjunto en la Corporación Buenos Aires Sur y desde enero de 2004 me desempeño en la Asesoría Legal de la Secretaría de Infraestructura y Planeamiento.

 

Sr. Enríquez.- Sobre todo en la época en que usted se desempeñaba en el área de habilitaciones y verificaciones, ¿quiénes eran sus superiores inmediatos?

 

Sr. Schmukler.- Inmediatamente, estaba el doctor Marcelo Antuña, que era Subsecretario de Trabajo y Fiscalización y hasta mayo, aproximadamente, dependíamos de la Secretaría de Desarrollo Económico de la cual Eduardo Hecker era el Secretario. A partir de mayo, por la creación de la Secretaría de Gobierno y Control Comunal, toda la Subsecretaría fue puesta en dicha área y la Secretaria era la señora Giudice.

 

Sr. Enríquez.- ¿Cuáles fueron los motivos por los cuales se intervino la Dirección General de Verificaciones y Habilitaciones?

 

Sr. Schmukler.- Los motivos se desprenden del Decreto número 1012, si no me equivoco es del año 2001 y dispone la intervención. El objeto era la reorganización del área.

 

Sr. Enríquez.- ¿No hubo ningún tipo de actuación sumarial o penal vinculada con el doctor Spandonari?

 

Sr. Schmukler.- No, ninguna.

 

Sr. Enríquez.- Al momento de la renuncia del señor Spandonari, ¿quién era la directora general adjunta?

 

Sr. Schmukler.- Creo que la señora Silvana Giudice.

 

Sr. Enríquez.- ¿Durante su gestión, tuvo algún inconveniente el doctor Spandonari? Esto se lo pregunto porque quiero saber si usted también ha tenido algún inconveniente respecto del tema relacionado con la venta ambulante.

 

Sr. Schmukler.- De la gestión del doctor Spandonari no sé qué inconveniente pudo haber tenido. Por otro lado, durante un período de tiempo, mi intervención en el área duró un poco más de seis meses. En realidad, en toda la gestión hubo muchos problemas relacionados con el tema de la venta ambulante; incluso con un requerimiento de este Cuerpo sobre esta cuestión.

 

Sr. Enríquez.- ¿Con quién debió consensuar usted la metodología implementada para sanear la dirección? Evidentemente, si se produjo una intervención es porque había algún tipo de dificultades, problemas e irregularidades.

 

Sr. Schmukler.- En principio, dependía tanto del Secretario como del Subsecretario a quienes informaba periódicamente sobre cómo veía el área y qué consideraba más adecuado para su reorganización. En general, se discutía la cuestión dentro de la propia Secretaría. A posteriori, se  discutía con la Secretaria que era la señora Giudice.

 

Sr. Enríquez.- ¿Dentro de la propia Secretaría era con Antuña?

 

Sr. Schmukler.- Sí.

 

Sr. Enríquez.- ¿En qué consistía la metodología para sanear la dirección?

 

Sr. Schmukler.- Lo primero que procuré fue verificar cuál era el estado administrativo del área. Esto es con qué recursos humanos o presupuestarios se contaban y, en general, cómo se cumplían las funciones. A partir de allí, se trató de hacer un análisis, que de hecho se hizo y se informó respecto de las falencias que se habían detectado y cómo mejorarlas.

 

Sr. Enríquez.- ¿Cuál era el plazo que se había estipulado para cumplir con los objetivos de la intervención?

 

Sr. Schmukler.- En principio, mi intervención fue por 90 días, luego fue prorrogada –si mal no recuerdo– por 60 días más y hubo una última prórroga por 30 días.

 

Sr. Enríquez.- O sea, 180 días.

 

Sr. Schmukler.- Exacto.

 

Sr. Enríquez.- ¿Por qué debió extenderse el plazo?

 

Sr. Schmukler.- El plazo debió extenderse por la complejidad de las tareas que realizaba este organismo. Esta planta contaba, aproximadamente, con 800 personas y abarcaba toda la actividad comercial, industrial y de servicios de la ciudad.

        Por otra parte, las funciones eran de las más variadas: desde las habilitaciones y los permisos hasta la inspección del último establecimiento registrado y, obviamente, los no registrados. Esto, desde mi punto de vista, exigía que cualquier cambio que se hiciera debía ser prudentemente evaluado, y no actuar con apresuramiento.

 

Sr. Enríquez.- ¿Cuántos locales críticos tenía usted en el área para inspeccionar?

 

Sr. Schmukler.- Hasta donde yo recuerdo, aproximadamente teníamos registrados 150 mil locales de todo tipo. Había establecimientos que iban desde simples kioscos de golosinas hasta hipermercados, sanatorios, establecimientos educativos privados, boliches, bares, etcétera. En este momento, no podría recordar los locales críticos en particular, salvo que usted me mencione alguno. En realidad, nosotros fijábamos prioridades en función de la seguridad.

 

Sr. Enríquez.- ¿Había una clasificación por áreas criticas?

 

Sr. Schmukler.- No. Había una clasificación por necesidades de seguridad.

 

Sr. Enríquez.- En ese momento, ¿había un mapa de riesgo?

 

Sr. Schmukler.- Si usted se refiere a un mapa como una representación geográfica, le contesto que no.

 

Sr. Enríquez.- Le aclaro que un mapa de riesgo no es solamente una representación geográfica de la ubicación donde se pueden encontrar los establecimientos, sino que también se refiere a situaciones temporales. Sabido es, en la época en que nos acercamos a fin de año o a las fiestas de egresados de los chicos, los boliches bailables ...

 

Sr. Schmukler.- Si usted se refiere a criterios de prioridades por actividades, le contesto que los teníamos. Obviamente, le dábamos mucha más prioridad a un establecimiento de concurrencia de público –o sea, masivo– que a un kiosco de cigarrillos. Esa prioridad existía. Si se acercaban las fiestas de fin de año era prioritario revisar la venta de pirotecnia. Eso sí existía. 

 

Sr. Enríquez.- Pero en el sentido estricto, ¿no había un mapa de riesgo?

 

Sr. Schmukler.- Repito: como una representación geográfica o apriorística, sólo fijábamos prioridades de seguridad.

 

Sr. Enríquez.- ¿Se alcanzaron las metas o los objetivos fijados por la intervención?

 

Sr. Schmukler.- El objetivo primario o más básico de reorganizar el área se alcanzó. Esto se hizo a través del Decreto 930 que disolvió la DGVH que, por un lado, generó la Dirección de Permisos y Habilitaciones, y por otro, la Dirección de Verificación y Control.

 

Sr. Enríquez.- ¿Qué decreto mencionó?

 

Sr. Schmukler.- El 930/2002.

 

Sr. Enríquez.- ¿Usted calificaría como eficaz la intervención de su gestión ?

 

Sr. Schmukler.- Depende del punto de vista. Si me pregunta si se cumplieron todas mis expectativas de mi gestión, le tengo que decir que no. Mis pretensiones iban mucho más allá. Las más básicas, elementales, y las que se podían realizar en el contexto en que nos movíamos en ese tiempo, se cumplieron.

 

Sr. Enríquez.- ¿Se cumplieron las más elementales?

 

Sr. Schmukler.- Fuimos lo más eficaces que se pudo, dadas las circunstancias del caso.

 

Sr. Enríquez.- ¿Qué es un "focazo de corrupción"?

 

Sr. Schmukler.- En esa época, y supongo que todavía existirá, había una suerte de presunción popular de que  todos los inspectores eran corruptos. Yo no tuve conocimiento directo de algún caso de corrupción, más allá de que intentamos hacer la investigación. Nunca tuve nada más concreto que rumores.

 

Sr. Enríquez.- ¿Podría precisarnos cuántos sumarios administrativos sustanció durante su gestión?

 

Sr. Schmukler.- En  verdad, no le puedo dar una cifra.

 

Sr. Enríquez.- ¿Estimativamente?

 

Sr. Schmukler.- El mecanismo que había adoptado era que cualquier denuncia recibida se giraba directamente a la fiscalía  de instrucción en turno. O iba yo personalmente a hacer la denuncia en la fiscalía o iba alguno de mis asistentes y se requerían instrucciones a la Procuración General. En verdad, personalmente, yo no tramitaba expedientes.

 

Sr. Enríquez.- Se me adelantó a la pregunta. La pregunta que venía después era ésa. Yo le pregunté cuántos sumarios administrativos sustanció.

 

Sr. Schmukler.- No podría darle una cifra.

 

Sr. Enríquez.- ¿Y estimativamente?

 

Sr. Schmukler.- Yo habré ordenado unos veintes sumarios. La verdad es que si le doy una cifra...

 

Sr. Enríquez.- Aproximadamente.

 

Sr. Schmukler.- Podría decir veinte o doscientos, pero no estoy seguro de ninguna de esas cifras.

 

Sr. Enríquez.- La diferencia es abismal.

 

Sr. Schmukler.- Recibí el área con una gran cantidad de sumarios en trámite en esa época. Una de las decisiones que tomé, previo informe que me hizo la Procuración General, fue justamente pasar al Registro de Necesidades Operativas –RENO– o a otra unidad, a la persona que estuviese sumariada o con causa penal. Esos fueron aproximadamente...

 

Sr. Enríquez.- ¿Qué resultado obtuvieron?

 

Sr. Schmukler.- Que yo recuerde, ninguno.

 

Sr. Enríquez.- Respecto de las denuncias judiciales, usted anticipó algo en cuanto a la Fiscalía de Instrucción. Me gustaría que hable sobre eso.

 

Sr. Schmukler.- Normalmente, cuando recibíamos una queja formal de algún ciudadano –incluso, yo llegué a formular denuncias simplemente por haber recibido un correo electrónico anónimo– se planteaba el hecho ante el fiscal de turno, para que procediera si así lo consideraba.

 

 

Sr. Enríquez.- ¿Podría decir estimativamente cuántas hubo?

 

Sr. Schmukler.- Recuerdo haber hecho estimativamente seis o siete denuncias penales.

 

Sr. Enríquez.- ¿Por qué motivo –esto no me quedó claro– se desdoblaron las áreas de Verificación y Habilitaciones?

 

Sr. Schmukler.- La entonces Secretaria Silvana Giúdice consideró que era prudente separar las áreas, con lo que estuve de acuerdo, atento a que un solo Director General no podía hacerse cargo y administrar eficazmente las áreas. Yo también coincidí con el criterio de que no debían mezclarse las habilitaciones con las inspecciones.

 

Sr. Enríquez.- ¿Por qué dijo que considero más prudente? ¿Por esa razón?

 

Sr. Schmukler.- Yo consideré que era más prudente....

 

Sr. Enríquez.- Usted dijo que Silvana Giúdice consideró más prudente.

 

Sr. Schmukler.- Con la Secretaria discutimos cómo consideraba yo que debía seguir o cómo debía reorganizarse el área, y ambos coincidimos en que era mejor separar las áreas.

 

Sr. Enríquez.- ¿Las razones de prudencia fueron las mismas?

 

Sr. Schmukler.- Básicamente, sí.

 

Sr. Enríquez.- ¿Durante su gestión usted señaló como áreas prioritarias a natatorios, geriátricos y lugares de gran concentración de público?

 

Sr. Schmukler.- En principio, sí; consideré los lugares donde había más riesgo para las personas.

 

Sr. Enríquez.- ¿Recuerda cuántas inspecciones se realizaron en la zona de Defensores de Belgrano y en Club Ciudad, en los locales Follia y Millenium, y cuántas en la zona de Once, en el local El Reventón?

 

Sr. Schmukler.- En este momento, no recuerdo. No traje mis anotaciones, pero tengo entendido que durante mi gestión, en la zona del local al que usted se refiere, se hicieron –por lo menos cuando yo estuve– dos inspecciones; y en área del Club Ciudad se hicieron unas cuantas más.

 

Sr. Enríquez.- ¿Un poco más?

 

Sr. Schmukler.- No recuerdo cuántas, porque ordenábamos las inspecciones no por el nombre del local, sino por la calle y el número.

 

Sr. Enríquez.- Había algunos locales que eran más emblemáticos que otros.

 

Sr. Schmukler.- Reconozco que yo trataba de no discriminar en ese sentido. Para mí, un local de baile debía ser inspeccionado sin importar cómo se llamara o dónde estuviera. Para mí era suficientemente riesgoso si había más de 500 personas juntas.

 

Sr. Enríquez.- ¿Recuerda usted la cantidad de inspectores que tenía la repartición?

 

Sr. Schmukler.- Cuando asumí la intervención, aproximadamente, teníamos registrados algo así como 315 ó 320 inspectores. Ahora bien: el día que más inspectores pudimos tener en la repartición no llegaba a 250 ó 260, por licencias, permisos, francos, etcétera.

 

Sr. Enríquez.- Es decir, ¿la dotación que tenía en forma permanente para actuar, con esas mermas estacionales o por enfermedades, era de 250 ó 260 inspectores?

 

Sr. Schmukler.-  Llegamos a registrar un índice de ausentismo legal, autorizado, de entre un 10 y un 15 por ciento.

 

Sr. Enríquez.- ¿Los inspectores que usted tenía de este universo de 250 ó 260 eran suficientes para cumplir correctamente la función?

 

Sr. Schmukler.- En verdad, yo no podría decirle ahora cuántos inspectores serían suficientes; eso depende de lo que uno quisiera hacer. Administrábamos a esos inspectores lo más eficientemente posible, cumpliendo con la función. Si a mí me hubiese gustado tener muchos más inspectores, le respondería que sí: hubiese estado más tranquilo con 2500 inspectores, pero no los tenía.

 

Sr. Enríquez.- Digo esto, porque en una declaración que usted hizo en los medios de comunicación, señaló que “en la Ciudad hay 650 mil comercios”. Me parece que está equivocado, porque son 150 mil.

 

Sr. Schmukler.-  El problema está en la base de datos. Si usted toma la base de datos que había en ese momento, le diría que normalmente –salvo que justo vaya una inspección al local y lo encuentre cerrado y, a la segunda inspección, lo vuelva a encontrar cerrado con evidentes signos de cese de actividad–, las habilitaciones no se dan de baja, con lo cual usted puede tener un registro de 600 mil habilitaciones otorgadas, y sólo 150 mil establecimientos funcionando.

 

Sr. Enríquez.- ¿250 mil?

 

Sr. Schmukler.- 150 mil. Pero eso también generó un problema, porque el padrón daba como que las habilitaciones otorgadas y en vigencia eran 600 mil.

 

Sr. Enríquez.- Digo esto, porque usted había dicho que, “con 220 inspectores, 650 mil comercios…” –frase textual– “…recién en cinco años se vuelve al punto de partida”.

 

Sr. Schmukler.-  Si yo en ese momento hubiese pretendido visitar comercio por comercio –en realidad, registro del habilitación por registro de habilitación–, sin saltearme una sola de las 22 mil manzanas que tiene la Ciudad, dar la vuelta me hubiese tomado cinco años.

 

Sr. Enríquez.- En su gestión, ¿en cuánto tiempo se finalizaba un trámite de habilitación?

 

Sr. Schmukler.- Depende del trámite de habilitación.

Teníamos las habilitaciones automáticas –eran las que no requerían de inspección previa– que, cuando asumí, registraban algún retraso, y uno de mis objetivos fue agilizar ese trámite; y, las otras habilitaciones –no automáticas–, con inspección previa que, si el expediente estaba bien y la inspección andaba bien, en 30 días estaba lista.

 

Sr. Enríquez.- ¿Cuántos locales bailables informó usted que existían en los registros del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?

 

Sr. Schmukler.-  No recuerdo cuántos locales bailables teníamos registrados.

 

Sr. Enríquez.- ¿Le puedo ayudar a refrescar la memoria y, a lo mejor, usted me puede decir si esto es correcto?

 

Sr. Schmukler.- Dígame.

 

Sr. Enríquez.- En la Versión Taquigráfica del 26 de abril de 2005, en la página 7, usted señala: ”Eso lo constatamos cuando el Gobierno de la Ciudad mandó el listado donde había más de 250 locales A, B y C. Si no recuerdo mal, eran unos 270; y, más de 200, eran locales Clase C. Si había 38 locales, eran más de 180 los locales que debían clausurarse”.

 

Sr. Schmukler.- Discúlpeme, pero yo no recuerdo haber declarado eso. ¿De qué fecha es?

 

Sr. Enríquez.- Del 26 de abril del año 2005.

 

Sr. Schmukler.- El 26 de abril de 2005, yo no formulé ninguna declaración al respecto.

 

Sr. Enríquez.- No voy a insistir sobre esto.

        ¿Dónde y quién decidía las recorridas de inspección?

 

Sr. Schmukler.- El sistema de inspecciones que se implementó fue que los inspectores saliesen con orden de inspección. Las inspecciones se ordenaban a requerimiento del área competente, por solicitud del Poder Judicial o por colaboración policial, y se cargaba en un sistema. Las rutas eran sugeridas por las propias áreas competentes. El inspector se enteraba a dónde tenía que ir, el día y el momento en que salía, por la hoja de ruta que se le entregaba. La decisión se tomaba en conjunto entre la Coordinación de Inspecciones y las áreas respectivas.

 

Sr. Enríquez.- ¿Usted realizó algún informe en el que estaba el listado total de locales bailables con certificado de bomberos vencido?

 

Sr. Schmukler.- No, que recuerde.

 

Sr. Enríquez.- Continúa formulando preguntas el diputado San Martino.

        Gracias.

 

Sr. San Martino.- Buenos días, señor presidente.

        ¿Cómo evaluaban los resultados de estos operativos de inspección?

 

Sr. Schmukler.- Una de las razones por las cuales decidí que el inspector, tuviese novedad o no en la inspección, debía hacer un informe de inspección era para definir las prioridades de las que vengo hablando.

        Cuando asumí, el inspector, en general, si no tenía novedad en la inspección, no informaba nada; sólo informaba si había clausura, intimación o acta de infracción.

Para determinar lugares de riesgo, nosotros quisimos que los inspectores informaran aún cuando encontraban el local en buenas condiciones. Porque encontrar hoy el local en buenas condiciones no quiere decir que en treinta días vaya a estar de ese modo. Se hacía una evaluación de todo el universo de inspecciones, y de cuán eficiente ha sido.

 

Sr. San Martino.- ¿Quiénes realizaban esa evaluación?

 

Sr. Schmukler.- Esa evaluación se hacía en forma conjunta. Yo hacía reuniones de trabajo en mi oficina con los jefes de áreas, con los coordinadores, y cada uno manifestaba sus inquietudes y sus sugerencias; y así, en general,  se consensuaba el trabajo de la semana o del mes.

 

Sr. San Martino.- ¿Qué días y dónde se hacían estas reuniones?

 

Sr. Schmukler.- Qué días exactamente, no lo recuerdo; pero se hacían en mi despacho.

 

Sr. San Martino.-