Inicio de la reunión 4
Declaración testimonial del señor Juan Carlos López 5
Cuarto intermedio 39
Autorización de visita al local de República de Cromañón 76
Declaración Testimonial de la Señora Hilda Marcela Sánchez de
Bustamante 77
Declaración testimonial del señor Marcelo Antuña 102
Declaración testimonial de la señora Alejandra Taddei 149
Cuarto Intermedio 170
Declaración testimonial de la señora Alicia Pierini 170
Declaración testimonial del señor Matías Barroetaveña 179
Declaración testimonial de la señora Carmen Prusak 197
Finalización 217
- En Buenos
Aires, en el recinto de sesiones de
Sr. Presidente (Maier).-
Veo que todavía no hay nadie. Directamente,
podría aprovechar para ir al tribunal y disponer algunas cosas. Ahora están
presentes cinco diputados, pero no tiene ningún sentido que pierda media hora o
cuarenta minutos acá. Si la secretaria parlamentaria se comunica conmigo cuando
estén todos presentes –y de ahora en adelante vamos a hacerlo de esta manera–,
termino el acta allá, en una computadora como la gente, la imprimo y vengo para
acá. Vamos a hacerlo así: que la secretaria me llame cuando estén todos
reunidos.
Tiene la palabra el diputado Meis.
Sr. Meis.- Buen día, señor
presidente.
Solicito que esperemos cinco minutos
más. He hablado con algunos diputados que están acá; algunos están estacionando
el auto. Así que esperemos cinco minutos más y, si no están todos los diputados
presentes, tomaremos la decisión que usted sugirió.
Sr. Presidente (Maier).-
Desde hoy en adelante, vamos a hacer lo
siguiente: cuando estén todos los diputados, me llaman, y en diez minutos estoy
acá. Yo no comprendo las costumbres de ustedes; la verdad es que me son
extrañas. Pero alguna vez hagámoslo al revés. Yo ya aguanté tres o cuatro
semanas con esto. Ahora vamos a hacer lo siguiente: cuando ustedes estén
listos, la secretaria parlamentaria me llama, y vengo para acá. En primer
lugar, en el tribunal tengo mi despacho y, en segundo lugar, tengo la
posibilidad de consultar mi computadora y ver los mensajes que tengo, dado que
es necesario que los atienda. Por ejemplo, no sé si el Juez de Instrucción ya
me contestó el oficio permitiéndoles ingresar el día viernes.
Ayer me fui a las 12 de la noche, y me
acosté a las 2 de la mañana. El resultado es que me parece que debemos tomar
esta decisión. Cuando todos estén presentes, me avisan y vengo del Tribunal.
Estoy en diez minutos; me tomo el subte, no es necesario que me traigan en
auto. Además, podemos preparar el acta allá, donde tenemos un lugar. Acá no lo
tenemos; tenemos que hacerlo en el medio de la audiencia. Desde mañana lo vamos
a hacer de esta manera: como siempre, desde las 9 de la mañana voy a estar en
el Tribunal. La señora Bello conoce mi teléfono y me puede llamar cuando estén
todos los diputados presentes.
Tampoco consideren, como señal de buena
educación… Si quieren agraviarme, háganlo. Pero el problema…
- Murmullos en las bancas.
Sr. Presidente (Maier).-
¿Cómo que no
quieren? El acto de no venir es doloso. ¿O creen que es culposo? Salvo que
alguien me diga que ha chocado en el camino o que le ha pasado algo… Para venir
acá a las 9 de la mañana, tengo que empezar a bañarme a las 6.
Les quiero decir lo
siguiente: es mucho mejor para todos que me hablen por teléfono y así, en diez
minutos, estoy acá, porque en el Tribunal tenemos comodidad, podemos preparar
el acta y también imprimirla.
Sr. Gramajo.- Pero falta un solo
diputado.
Sr. Presidente (Maier).- El problema es
que los testigos están acá desde las 8 y 15 de la mañana, y ya hemos tenido
alguna desgracia con algunos testigos.
Señor Parrilli: ¿usted quiere
consultarnos algo?
Sr. Parrilli.- No, gracias, ya está.
Sr.
Presidente (Maier).-
Mientras tanto, ¿podés leer el acta de ayer, José?
Sr. Secretario
(Said).-
Sí, señor presidente.
Sr. Presidente (Maier).- ¿Están de acuerdo?
Sr. Castejón.- Quiero hacer dos
observaciones. En el primer ofrecimiento que hizo la fiscalía respecto del
testigo Del Canto, nosotros nos opusimos, y en el acta no quedó constancia.
Luego, usted hizo referencia a nuestra anterior oposición, pero no a la
primera.
Sr.
Presidente (Maier).-
¿Cómo es el asunto? ¿Me puede explicar?
Sr. Castejón.- En el primer ofrecimiento
que hace la fiscalía respecto del testigo Del Canto, nosotros nos opusimos, y
en el acta no quedó registrada esa oposición.
Cuando
En todo caso, si me permite, me acerco y
lo vemos en la pantalla.
Sr.
Secretario
(Said).- Está bien.
Sr.
Castejón.-
En el momento habíamos dicho que dejábamos formal protesta.
Sr.
Secretario
(Said).- Dijo que tenían dos observaciones.
Sr.
Castejón.-
Habíamos dicho que dejábamos formal protesta.
Sr. Presidente (Maier).- Corresponde
tomar declaración testimonial al señor López.
En primer lugar, señor López, le voy a
hacer una serie de preguntas, que usted ya conoce dada su experiencia. Le pido
que, por favor, hable cerca del micrófono, y que nos diga cuál es su nombre
completo.
Sr. López.- Juan Carlos López.
Sr. Presidente (Maier).- ¿Profesión,
empleo o eventualmente la actividad que realiza en la actualidad?
Sr. López.- Soy abogado. En la
actualidad me desempeño en la profesión liberal.
Sr.
Presidente (Maier).-
¿Edad?
Sr. López.- 46 años.
Sr.
Presidente (Maier).-
¿Domicilio?
Sr. López.- Mármol 1952.
Sr. Presidente (Maier).- Le solicito que
mencione los vínculos que pueda tener con quien es objeto de este
procedimiento, el doctor Aníbal Ibarra, ya sea de parentesco, dependencia,
amistad, enemistad o algún otro que le parezca interesante que conozca esta
Sala.
Sr. López.- Profesionalmente trabajé con el
doctor Ibarra en distintas funciones en
Además, el doctor Ibarra integra el
círculo de personas de mi mayor e íntima amistad desde hace aproximadamente
treinta años. Digo esto en términos de
las generales de la ley. Es una persona a la que me une una enorme amistad y
respeto.
Sr.
Presidente (Maier).-
¿Tiene algún motivo de interés en el resultado final de este procedimiento?
Sr. López.- Existe con relación a los hechos
vinculados con el desastre de Cromañón una causa penal en la que en la
actualidad estoy procesado por un auto de procesamiento no firme por el delito
de homicidio culposo. Éste es un hecho objetivo. Entiendo que no me impide
declarar de ninguna manera y no juzgo necesario hacer uso de ninguna dispensa
constitucional.
Sr. Presidente (Maier).- ¿Conoce lo que
dispone el Artículo 275 del Código Penal respecto del delito de falso
testimonio, que pune con pena privativa de la libertad, que es amenazada por
esa norma, y en qué consiste la norma, es decir, faltar al deber de declarar la
verdad u ocultar algo?
Sr. López.- Sí, la conozco.
Sr. Presidente (Maier).- Con relación a
esa norma penal debo recibirle juramento o compromiso solemne de decir verdad y
de no ocultar nada. En tal sentido, puede utilizar cualquiera de las dos
fórmulas y si jura, inclusive, puede hacer una breve alusión a sus creencias
religiosas.
¿Jura decir verdad de todo cuanto le sea
preguntado relativo al objeto del procedimiento y no ocultar nada? ¿O se
compromete solemnemente a lo que le acabo de mencionar?
Sr. López.- Sí, juro.
Sr. Presidente (Maier).- Por último
quiero saber si ha traído notas, algún escrito o algo por el estilo, para
ayudar a su memoria.
Sr. López.- No, no vine munido de documentación.
Supongo que el Tribunal cuenta con toda la causa penal. Ya hice el aporte de
toda la documentación que me parecía pertinente en este caso.
Sr. Presidente (Maier).- Correcto; sólo
quería saber si tenía alguna documentación para auxiliarse. Si no la tiene, me
resulta indiferente.
Sr. López.- No la tengo conmigo.
Sr. Presidente (Maier).- Tiene la palabra
Diputado Bidonde.
Sr. Bidonde.- Le solicito al doctor
López que me repita, porque no lo escuché, cuál fue su participación en el
Gobierno de
Sr. López.- Desde exactamente el 22 de noviembre
de 2000 hasta el 9 de diciembre de 2003, me desempeñé como Procurador General
de
Sr.
Presidente (Maier).-
¿Correcto, señor Bidonde?
Sr. Bidonde.- Sí, señor presidente.
Sr.
Presidente (Maier).-
Tiene la palabra el diputado San Martino.
Sr. San
Martino.-
Buenos días, doctor.
Sr. López.- Buenos días.
Sr. San Martino.- Quisiera que nos relate
acerca de los cambios implementados en las áreas de habilitaciones,
verificaciones y control de las actividades comerciales, y la influencia que
puedan haber tenido sobre la calidad y eficiencia del control comunal estos
cambios implementados sucesivamente por el Gobierno de
Sr. López.- Con anterioridad a asumir
el cargo de Secretario de Justicia y Seguridad, es decir, con anterioridad al
10 de diciembre de 2003, siguiendo una tónica que recuerdo como común de los
últimos gobiernos, desde el año 1993 en adelante y en un área de alto nivel de
conflictividad, el gobierno había ido trabajando distintas situaciones de tipo
burocrático: desdoblamiento de áreas, cambio de funciones, intervenciones, etc.
Alrededor del mes de noviembre de 2003,
en la gestión de mi antecesora en
En el momento en que asumí como
Secretario, este organismo –UPI– estaba comenzando su gestión de reemplazo de
la vieja dirección, contando con una dotación de emergencia mínima –alrededor
de 40 inspectores y unas 70 u 80 personas que cumplían funciones
administrativas–, con la obvia necesidad de volver a dotarla de recursos humanos.
En términos globales, la vieja dirección contaba con aproximadamente 500
personas entre inspectores y administrativos.
Por propuesta mía, atento a que además
se encontraban intervenidos por
Respecto de
Por
otro lado, en otra gestión, que venía antes de que yo asumiera, se había
resuelto armar un cuerpo pericial, que era el cuerpo de verificadores de
habilitación, que consistía en reunir un padrón de profesiones afines con la
habilitación de la industria y comercio, que trabajaría de modo autónomo y por
factura individual, por caso, para inspeccionar todo lo que en la jerga es
verificación previa a las habilitaciones previas, de modo tal que
Este
organismo, que ya estaba creado en la ley, fue puesto en marcha por el mes de
abril o mayo de mi gestión, cuando conseguimos los fondos suficientes para
garantizar que estos profesionales, que conformaban un padrón de ochocientos,
pudiera cobrar sus honorarios por cada verificación que hacía.
Además de
eso, dispusimos que por la naturaleza de las necesidades de verificación que
tenían determinados eventos masivos, fundamentalmente, toda la problemática del
fútbol, más la problemática de grandes eventos en estadios o en la vía pública
que venían multiplicándose –llámese los grandes festivales electrónicos,
megarecitales, etcétera– y que requerían permiso especial por estar en lugares
que no estaban habilitados, y que, a su vez, requerían un control especial por
la enorme cantidad de personas que concurrían, a ese efecto y en espejo con un
organismo que estaba trabajando en el Comité del Fútbol para el fútbol y en el
ámbito del Ministerio de Justicia de
Con este
esquema avanzamos hasta que a fin de año, por el mes de octubre, una vez que se
había conseguido determinar qué había dentro de estas cajas de los expedientes
viejos y se había conseguido resolver los temas críticos, disolvimos
A la par
de esto, que fue, básicamente, el objeto central de mi gestión en esta materia,
encaramos un proyecto, así lo expliqué en esta Legislatura cuando vine a la
reunión de Presupuesto 2005, esto fue noviembre de 2004. Encaramos un cambio
global que partía de una redefinición del concepto de trámite. Encontramos o sabíamos
que existía –ya que el viejo sistema era conocido por todo el mundo– un sistema
de inspección, más allá de Industria y Comercio, porque
La razón
central de esto era que todos los que han caminado
- La diputada
Polimeni se cae en la escalera del recinto.
- Luego de unos
minutos.
Sr. San Martino.- Continuemos. La diputada Polimeni dice
que está bien.
Sr. López.-
Además de lo que se hizo en términos funcionales, de división de funciones y de
separación de funciones, se encaró a principio de año un proyecto que evaluamos
como un proyecto ambicioso, como un proyecto de cambio de reglas, que consistía
en concentrar geográficamente todas las áreas de control de
Si bien no
recuerdo el número, creo que en los últimos 15 años pasaron algo así como 50
directores que cumplieron funciones de inspección, con los distintos nombres
que esto tuvo: Policía Municipal, Inspección General, Verificaciones,
Habilitaciones, etc., cosa que da una idea de la conflictividad del organismo y
de cómo el organismo se comía a los funcionarios políticos.
A partir
de acá, lo fundamental fue que esta situación la arrancamos sin presupuesto.
Para lo cual se hicieron dos trabajos que, a mí, en particular, me insumieron
el grueso del tiempo en la materia, y que fue toda la peinada del presupuesto
para conseguir los algo así como 18 millones de pesos que invertimos durante el
2004, más la obtención de un crédito pari
passu del BID que, además, nos financió sin contraprestación la puesta en
marcha de este proyecto de informatización, que por su volumen, equivalía –a
pesar de que íbamos a aprovechar lo que había hecho
Además
planteamos una ampliación de presupuesto que fue votada por esta Legislatura en
julio de 2004 y, en el presupuesto para 2005,
Como
ustedes saben, el BID aprueba proyectos y después financia el equivalente a lo
que el Estado está dispuesto a financiar. Con lo cual, con esta ley de
Yo
personalmente insumí mi tiempo e iniciativa en esto, porque entendíamos que
esta era la manera de cambiar las reglas de juego; de ponernos acordes con la
modernización del Estado en materia de control que se da en otras
jurisdicciones. Nosotros tomamos el ejemplo –yo hablé personalmente y conseguí
mucho apoyo de Pablo Abad, en su momento– de
Cuando yo me
fui, se habían hecho más o menos –salvo DGFOC, que todavía no habían empezado
la mudanza– la mudanza de otras dos direcciones grandes, que habían ido en
conjunto con algunas de las chicas de inspección. Se puso en marcha la unidad
ejecutora del proyecto BID. Se puso en marcha el estudio –creo que eso ya lo
tiene
Sr. San Martino.- Doctor: usted informó recién que
necesitaban partir de cero con los trámites. ¿De qué manera se aseguraba la
continuidad histórica de los procesos?. Evidentemente, había cuestiones que no
podían seguir de cero porque tenían inspecciones previas y cuestiones para
resolverse. ¿Cómo se garantizaba que lo que estaba interdicto por
Sr. López.- La medida de fondo fue darle un
tratamiento separado que garantizara que, en el menor tiempo posible, se
resolviera lo crítico. Para darle un ejemplo,
el día que se cerró
La
mudanza del edificio de
La
realidad es que, presumimos que era un año de problemas. Yo presenté en la
causa penal, junto con mi declaración –o sea que se puede encontrar fácilmente–
una especie de síntesis de unos cien o ciento cincuenta recortes de diarios con
el sentido de mostrar cuáles eran los temas que nos aparecían en la discusión
diaria, o sea los temas sobre los que tenía que responder yo en los diarios,
qué cosas dije respecto de esto, etcétera. Lo cierto es que tomamos un
año en el que empezamos con 40 inspectores sin que bajara el ritmo de
denuncias. Por esa razón, yo dispuse una auditoría interna específica para
saber qué ritmo de respuesta teníamos respecto de las denuncias formales, ya
que las denuncias formales generan responsabilidad jurídica. Me encontré, allá
por febrero, que a duras penas se estaba respondiendo solamente en denuncias, algo así como el 25 ó 30 por
ciento. Era un informe que también está agregado a mi declaración.
Por esa razón y por orden mía hasta
alrededor del mes de mayo solamente se trabajó por denuncia. La idea era que
cubriéramos no todas las denuncias, pero las que alcanzaran a abarcar un
análisis que me permitiera saber que no nos comíamos ninguna denuncia
importante, por decirlo de alguna manera; porque no es que en algún momento
cubrimos el ciento por ciento, ya que esto no pasó nunca, pero sí en algún
momento tuvimos bajo control el hecho de que no se escaparan denuncias graves;
hasta el mes de mayo –como dije–, hasta que las denuncias no se pusieran al
día, no había más rutinas.
Las rutinas se retomaron en el mes de
mayo, cuando contábamos con 100 ó 120 inspectores. Llegamos a tener entre 197 y
198, cuando yo me fui.
Esto es el esquema en cuento a los
cambios.
Sr. San Martino.- ¿Esa modalidad de “tocar el timbre” no le
generaba cierta presión sobre las decisiones que debían tomar, o algún riesgo
de fraude, o de coimas?
Sr. López.- A ver si nos ponemos de acuerdo,
¿usted se refiere a la gente que venía a pedir por sus trámites?
Sr. San
Martino.- Sí.
Sr. López.- Por supuesto que generaba presiones,
generaba pedidos y generaba riesgos. Justamente, lo que hicimos fue sacarla del
trámite ordinario. En ese lugar, mi primera decisión fue que esa unidad tuviera
tres directores y eso fue una cosa que discutimos mucho. No se encuentra el
diputado Enríquez en este momento, pero uno de las personas propuestas para que
el área tuviera tres directores generales, iba a ser una antigua colaboradora
de él, a quien yo había conocido como
Este fue un tema muy trabajado porque
pretendíamos que esta unidad sea un bunker,
porque ahí estaba toda la historia. Yo no tengo dudas de que allí estaban todos
los expedientes donde pudo haber habido
negocios, o favores, o lo que sea. Justamente, queríamos que
Sr. San Martino.- ¿Detectaron algún caso de corrupción en el
caso de que la gente se acercara a
“tocar timbre”?
Sr. López.- Lo que detectamos fue que muchos
grandes expedientes nunca más tuvieron movimiento. Yo no hice ninguna denuncia porque no me dio
para tanto. Pero como ojo clínico o como conocimiento a través de la
experiencia, de estos 54 mil expedientes, hubo
muchos grandes expedientes que nunca más
volvieron a tener trámite, donde pedían instancia de partes, sanciones
que quedaron firmes. Había una enorme cantidad, mayor a la que yo suponía, que
no volvió a tener movimiento y hoy está archivado; expedientes que murieron
cuando fueron a parar a la caja.
Sr. San Martino.- ¿Ésa es alguna de las razones del fundamento
de lo que el Jefe de Gobierno dio en llamar el “focazo de corrupción”?
Sr. López.- Eso dijo él en su momento cuando
anunció esto.
Podría dar una opinión respecto de esto,
aunque no sé si es válido como testigo. Tengo opinión propia porque desde el
año 1997 vengo caminando la ciudad y además, fui jefe de los fiscales, y vi
funcionar a algunos organismos de la ciudad desde afuera. Este mismo organismo,
por allá en el año 2000 se llevó puesto al Escribano General de Gobierno. Ha
tenido causas que involucraron a la totalidad de los inspectores, que sigue en
trámite, causas de enriquecimiento ilícito con 200 imputados. La realidad es
que mi experiencia fue que todas las denuncias –y digo todas como una idea
central–que conozco a lo largo de estos años,
contra los organismos de control, fueron hechas por funcionarios públicos. Creo
que era tal la falta de fe en este sistema –cosa que, en lo personal, me cansé
de escuchar–, que los contribuyentes no denunciaban.
Si hoy usted va
a tribunales y hace una revisión –que es lo que vi cuando era Procurador y
llevaba las querellas–, prácticamente no va a encontrar denuncias de
particulares por pedido de coimas. Casi todas las que están hechas son a
instancia de organismos como
Sr. San
Martino.- Doctor: ¿cómo se organizaban las tareas de inspección
en estos períodos de transición, de una estructura a la otra? Usted mencionó
algo vinculado con que solamente iban a atender denuncias.
Sr. López.- Exactamente.
En esos meses, ésa fue una preocupación mía respecto de
En cuanto
a la metodología en sí, no di instrucciones, pero sí opiniones. La vieja
metodología de rutina –o sea, los “nocheros”, los que trabajan en
supermercados, los que trabajan en tal tipo de empresa, etcétera– generaba una
especie de rumor de control de la zona. Mi idea era que, en un sistema
informatizado, la inspección fuera sorteada entre el cuerpo de inspectores, y
mientras que esto no se lograra –no se llegó a lograr en mi gestión–,
particularmente nunca apoyé continuar con las rutinas, y sé que es un tema que
ha sido objeto de mucho debate.
Para mí,
las rutinas siempre dieron pie al control de la zona. Yo siempre fui
proclive a cambiar al viejo inspector
que era dueño de la zona, porque la verdad es que, equivocada o no, mi
perspectiva era que el principal problema de esta área era terminar con el
ruido de corruptela, más allá de que existiera o no. La realidad es que no me
animaría a decir que había coimas en todos los casos, ni mucho menos; lo que
había era un ruido muy duro, muy persistente y de años contra esta actividad,
cosa que creo que en algún aspecto logramos con los nuevos inspectores.
Respecto
de los nuevos inspectores, para dar una idea, no tuve denuncias o “chimentos”
–entre comillas–, porque muchas veces lo que llega es la persona que dice: “Yo
no quiero denunciar porque después tengo que seguir trabajando, pero en tal
lugar me pasó tal cosa”. No tuvimos eso. Y en la causa más grande contra
inspectores que tuvimos durante el año de gestión, y que hicimos en conjunto con
Alicia Pierini, denunciamos como catorce inspectores de distintas áreas
vinculadas con un centro de envase de alimentos. Justamente, la gente de
Para que
usted se dé una idea –y con esto cierro, porque no me quiero extender tanto–,
al 30 de diciembre, mi sensación de esa área era que había muchísimo por hacer.
Pero la realidad es que, en el primer año de gestión –es un dato objetivo que
puede ser verificable para ustedes y puede tener sentido dar en esta
discusión–, en los cinco años anteriores, aun con registros que no son buenos,
con lo cual esto puede tener un margen de error, el promedio de inspecciones de
la vieja Dirección de Inspecciones –en los cinco o seis años previos, creo que
tenemos los números hasta el 1998– era del orden de las 40 mil al año. Y tenían
una producción estándar que andaba entre las 10 y 15 mil actas, y entre las 200
y 500 clausuras por año, con un cuerpo de aproximadamente 300 inspectores.
En este
año de gestión, con un cuerpo de inspectores nuevos y de chicos sin
experiencia, que debían salir de a dos para ir aprendiendo y que arrancaron en
40 y terminaron en 200, hicimos 16 mil inspecciones. Con relación al año 2003,
o sea con
En el número de clausuras, que es la
parte que a mí me resultó explosiva, veníamos de 388 clausuras en el año 2003 e
hicimos 1400 en el año 2004, lo que en una relación de proyección nos da que
subimos diez veces el nivel de clausura.
En el tema que nos ocupa –que es un
dato que me parece importante darlo porque es fácil de recoger–, el 2004 –y
esto ya no es en proporción, sino en modo cuantitativo– fue el año en el que se
hicieron más infracciones y clausuras de locales –de los últimos cinco–
vinculadas con la actividad de baile, locales Clase C. Y, además, es el año en
que se hicieron más clausuras en cuanto a los últimos seis años con relación a
Pero al 30 de diciembre, yo no contaba
con la mayoría de esta información, aunque tenía una idea de cómo nos estaba
yendo en las clausuras globales, etcétera, y tenía la sensación de que íbamos
por el buen camino.
Sr. San
Martino.- ¿Por
qué dice “teníamos”?
Sr. López.- No entiendo su
pregunta.
Sr. San
Martino.- Usted
recién dijo: “teníamos la sensación…
Sr. López.- Tenía; yo tenía la
sensación de que íbamos por el buen camino…
Sr. San
Martino.- La
pregunta es: ¿no estaba por el buen camino?
Sr. López.- Sí, yo creo que sí. Es decir, la
actividad se mide en los indicadores que se encuentran. Sin perjuicio de esto,
obviamente, el 30 de diciembre ocurrió…
Sr. San Martino.- Usted, en el momento de
esta transición y de la organización hablaba del personal. ¿Estas cuarenta
personas que fueron incrementándose paulatinamente, tenían todos los elementos
necesarios para poder llevar adelante la tarea de inspección?
Sr. López.- Tenían lo que había.
Para dar una idea –porque yo presenté
directamente la documentación–, creo que en el año y solamente respecto de esta
área –porque ésta involucra el paquete de inspección, DGFOC, etcétera– hay algo
así como veinte ampliaciones presupuestarias. Entonces, creo que tenían lo que
había.
Es decir, se fue comprando todo lo que
se pudo comprar; se fue actualizando todo lo que se pudo actualizar, y la
verdad es que en ese momento yo no tenía grandes quejas, pero estábamos en
pleno armado de un nuevo esquema, así que nunca di por hecho de que eso estaba
bien. Era un proyecto que si todo salía bien, recién se iba a ver en dos o tres
años.
Sr. San
Martino.- ¿Sabe
usted si tenían credenciales para poder trabajar?
Sr. López.- No hubo credenciales como hasta
marzo, momento en que me enteré, justamente, por un problema relacionado con el
tema.
En realidad, habían credenciales
viejas, así que recién en marzo, por una disposición mía, se empezó a dar
credenciales nominativas a la totalidad de los inspectores. Cuando
Sr. San Martino.- ¿No tenía ningún director
ni subsecretario que le hubiera informado que nada más ni nada menos que los
inspectores carecían de tal elemental…
Sr. López.- No; yo recién me enteré en marzo.
Recuerdo que fue a la vuelta de un viaje corto, de una gestión en la provincia.
Sr. San Martino.- Cuando usted era
Procurador General se realiza la gran intervención denominada “focazo”. La
pregunta es: ¿cómo se entera usted de esta intervención?
Sr. López.- Porque yo dictaminé en ese
expediente, que se manejó con mucha reserva. Es más, la secretaria del área me
lo trajo en mano, y había un cambio de organigrama, etcétera, así que yo emití
un dictamen de forma y como el caso encuadraba, era una situación de
disponibilidad de los que prevé
Sr. San
Martino.- ¿Recuerda
qué fue lo que usted dictaminó?
Sr. López.- Sí, porque uno de los supuestos que
prevé la ley expresamente es el pase a disponibilidad por el cierre del órgano;
fuera de ese caso, los demás pases a disponibilidad son solamente de tipo
disciplinarios. Pero en el caso de disolución del órgano, se puede poner en disponibilidad a la
totalidad del personal.
Sr. San Martino.- ¿Recibió alguna instrucción del Jefe de
Gobierno?
Sr. López.- ¿Con respecto a qué?
Sr. San
Martino.- Con respecto al cierre de estas áreas y a la apertura
de las nuevas, por el tema del focazo de corrupción.
Sr. López.- ¿Cuándo fui Secretario?
Sr. San
Martino.- No, cuando usted tuvo que dictaminar en carácter de
Procurador. Usted era el Procurador.
Sr. López.- Si.
El expediente tuvo forma de disolución del órgano. El objeto del dictamen era
resolver si se daba un supuesto de disponibilidad, porque afectaba el derecho
de los trabajadores, etcétera. Ése fue el alcance del dictamen. De hecho, tenía
idea de lo que estaba pasando, pero el dictamen fue un tema secundario y no
precisó ninguna instrucción.
Sr. San
Martino.- ¿Ésa es la razón por la cual no se realizaron
sumarios, ante las graves denuncias de irregularidades, que fueron las que
aparecieron en la prensa?
Sr. López.- No
tuve denuncias. En esa ocasión tuve noticias y vi lo que vimos todos. A
Sr. San Martino.- Pero usted sabe de las declaraciones del Jefe
de Gobierno.
Sr. López.- Si,
las conozco. Estoy contestando de la manera más objetiva. En ese momento no
tuve denuncias.
Sr. San
Martino.- Entonces, según usted dice, la no realización de
sumarios obedeció a la disolución del órgano, no a ninguna causa de corrupción.
Sr. López.- Eso
dice el decreto de disolución. El decreto está enmarcado en términos de
oportunidad, mérito y conveniencia que, entre otras cosas, evalúa el bajo nivel
de eficiencia y de legitimidad que tenía el lugar. Ahora no recuerdo
–normalmente, existe una técnica para escribir el decreto– que el decreto hable
de hechos concretos. Si los hubiera habido, los deberían haber denunciado.
Entiendo que se hablaba de un bajísimo nivel de legitimidad, que es el modo en
que se plantean estas cuestiones para tomar decisiones políticas en la práctica
habitual.
Sr. San
Martino.- En
Sr. López.-
Respecto de
Además, durante
esta gestión pusimos en marcha una unidad ejecutora para redefinir el concepto
de emergencia, que ya venía definido en algunas normas dispersas y en un plan
director anterior, y que tenía amplitud que lo hacía imposible de cumplir,
porque mezclaba con el mismo tipo de intensidad un escape nuclear y una cornisa
que estuviera rajada, cosa que el Estado
de ninguna manera podía cumplir. Esta unidad ejecutora también se puso en marcha.
Sr. San
Martino.- En estas actividades conjuntas con
Sr. López.- En
grades eventos, sí. Eso se venía trabajado desde antes de mi gestión. Lo que
pasa es que, básicamente, se prestaba mucha atención a los que se denominaban
“eventos especiales”.