Iniciación 3
Declaración testimonial del señor Luis Sarotto 5
Declaración testimonial del señor Jorge Neira 15
Declaración testimonial del señor Luis Cevasco 36
Declaración testimonial del señor Luis Mosca 62
Cuarto intermedio 80
Declaración testimonial de la señora Gabriela Patricia Alegre 81
Reprogramación de las declaraciones de los testigos 122
Declaración testimonial del señor Ernesto González 134
Declaración testimonial de la señora Patricia Silvia
Mastrángelo 150
Declaración testimonial del señor Tristán Martínez Bertet 168
Declaración testimonial de la señora Gladys Coronel 175
Declaración testimonial del señor Juan Carlos Santillán 183
Finalización 187
- En Buenos Aires, en el recinto de la Legislatura de la Ciudad
Autónoma, a catorce días de febrero de 2006, a la hora 10 y 19:
Sr. Presidente (Maier).-
Buenos días a todos.
En
primer lugar, vamos a proceder a dar lectura al acta de la reunión anterior.
Sr.
Presidente (Maier).- ¿Hay alguna objeción por parte de la
Fiscalía?
Sr. San
Martino.- No.
Sr.
Presidente (Maier).- ¿Hay alguna objeción de la Defensa?
Sr. Castejón.-
No.
Sr.
Presidente (Maier).- Antes de pasar a tomarle declaración
al testigo, y por decirlo con la palabra que hemos inventado, hemos
reprogramado aquellas declaraciones de testigos que fueron notificados y no
comparecieron sin decir absolutamente nada. Pero tenemos constancia de que
fueron notificados. Hubo testigos que fueron notificados y por varias razones
personales –incluso hasta un divorcio– no se presentaron en el día indicado y
pidieron expresamente que se reprogramaran. Y hubo dos
testimonios que, por algún motivo médico –acreditado por profesionales de la
salud de la Legislatura– no pudieron declarar el día que vinieron. Para no
ocupar demasiados días, la declaración de esos testigos ha sido reprogramada
para el miércoles 15 a la tarde, porque es un día en el que hay pocos testigos.
Hasta ese día, nos hemos comprometido a venir durante la mañana y la tarde, a
la Legislatura.
Además,
hemos reprogramado cuatro testigos para la mañana del día jueves. Y hemos
citado a sólo tres testigos más para la mañana del día martes.
El
15 de febrero, desde las 13 y 30 horas Silvina Carmen Talamona –que fue una de
las que se desmayó–, Carlos Vázquez, María Angélica Lobo... Perdón: Jessica
Lioy, Silvina Carmen Talamona, Carlos Vázquez. Y María Angélica Lobo, el 15 de
febrero a las 16 y 30 horas.
Para
el día 16 de febrero, a las 8 y 30 horas –los testigos vienen media hora antes–
están citados los siguientes testigos: Ignacio Rodríguez Varela, Alejandra
Miramón, Valeria Seibane y Hugo Fernández.
El
día 21 de febrero, a las 8 y 30 horas, vendrían Marcela Beatriz Velazco,
Horacio Spandonari y Oscar Lucangioli. Todo esto consta en el expediente que
llevamos.
Les
he prometido venir el día lunes 20, si fuera necesario. Les aclaro que la
reunión que les comenté se hace en Buenos Aires el viernes 17 a las 8 de la
mañana, y tengo todo el día ocupado. Pero el día lunes 20, si fuera necesario,
pueden utilizarlo. Además, nosotros pensamos que, a lo mejor, algún testigo de
la Defensa tampoco comparece, por las mismas razones que estos testigos han
sido reprogramados.
Para actuar
en forma regular, todavía tenemos el miércoles y el jueves de la semana
próxima. Después de eso, quedan los días que habían pedido la Acusación y la
Defensa para formular sus apreciaciones finales y los días que necesita la Sala
de Juzgamiento para deliberar, votar y emitir sentencia. Eso es todo.
¿Podemos
hacer pasar al primer testigo?
- Asentimiento.
Sr. Presidente (Maier).-
Adelante.
- El testigo ingresa a la sala.
Sr. Enríquez.- Pido la
palabra.
Buen
día, doctor Maier.
La
reprogramación de la declaración de algunos testigos ha sido efectuada por
usted y por la señora Secretaria Parlamentaria, Alicia Bello, justamente hace
más de una semana. Reconozco que nos habían enviado una nota sobre esto, en la
que figuraban testigos que habían faltado por distintos cuestiones personales.
Respecto
de algunos testigos que han sido reprogramados, posiblemente nosotros
desistamos. Lo que sí vamos a solicitar a la Sala Juzgadora es la resolución de
una petición que había realizado para que se incorporara por lectura una prueba
documental, que evidentemente supliría los testimonios. Por esos motivos,
algunos testigos seguramente van a ser desistidos y, quizás, alguna de las
reuniones –la del lunes o la del viernes– no sea necesario realizarla.
Sr. Presidente (Maier).- Le
pido a la Defensa el mismo esfuerzo, porque los testigos que quedan son de la Defensa. Seguramente algunos
también van a faltar. Es natural que algunos testigos fracasen aunque
hayan sido bien notificados. No tiene ningún sentido repetir las notificaciones
fracasadas de los testigos que no viven en el domicilio si las partes no proporcionan
otro domicilio.
No tengo
ningún problema con que le propongan lecturas a la Sala de Juzgamiento para que
también la defensa se pronuncie sobre ellas. Le solicito que sea puntual sobre
lo que quiere que se lea. ¿Lo quiere pedir ahora?
Sr. Enríquez.- En primer
lugar, terminemos con los testigos y luego lo podemos hacer.
Sr. Presidente (Maier).- Señor Sarotto: por favor, dirigiéndose al
micrófono díganos su nombre y apellido.
Sr. Sarotto.- Luis Ernesto
Sarotto.
Sr. Presidente (Maier).- ¿Cuál es su profesión, empleo u ocupación actual?
Sr. Sarotto.- Soy médico
cirujano y Jefe de la División Urgencias del Hospital de Clínicas de la
Universidad de Buenos Aires.
Sr. Presidente (Maier).- ¿Qué edad tiene?
Sr. Sarotto.- 41 años.
Sr. Presidente (Maier).- ¿Cuál es su domicilio?
Sr. Sarotto.- Juan
Agustín García 5944.
Sr. Presidente (Maier).- Eso
es en la Ciudad de Buenos Aires, ¿no es cierto?
Sr. Sarotto.- Sí.
Sr. Presidente (Maier).- ¿Tiene algún vínculo con el señor Jefe de
Gobierno, enjuiciado en este procedimiento? Dicho vínculo puede ser de
parentesco, de dependencia, de amistad, de enemistad o algún otro que a usted
se le ocurre que pueda ser importante para la Sala a fin de apreciar su
testimonio.
Sr. Sarotto.- No me une
vínculo alguno.
Sr. Presidente (Maier).- Por
algún motivo personal, ¿tiene interés en el resultado final de este
procedimiento?
Sr. Sarotto.- No tengo
interés.
Sr. Presidente (Maier).-
Dicho esto, le aclaro que el Artículo 275 del Código Penal reprime el delito de
falso testimonio con pena privativa de la libertad. Este delito consiste en no
responder con la verdad a las preguntas que se le van a dirigir sobre el objeto
del procedimiento u ocultar algo que usted sabe.
Con
esta instrucción, debo tomarle juramento. Pude comprometerse solemnemente o
jurar decir la verdad. Si decidiere jurar, también puede apelar a sus
concepciones religiosas mediante una invocación breve. ¿Jura o se compromete a
decir la verdad de todo cuanto supiere acerca de las preguntas que se le van a
formular y a no ocultar absolutamente nada?
Sr. Sarotto.- Sí, juro.
Sr. Presidente (Maier).- ¿Trajo algún documento o reseña que lo ayude
a declarar?
Sr.
Sarotto.- Traje un informe de los pacientes que fueron
atendidos en el hospital.
Sr.
Presidente (Maier).- Préstemelo unos minutos y, si lo necesita o le
preguntan al respecto y usted precisa verlos, me lo puede pedir.
Tiene
la palabra la defensa.
Sr.
Castejón.- Buenos días, doctor Sarotto.
Lo
primero que le vamos a pedir es si puede exponer brevemente su currículum.
Sr. Sarotto.-
Soy médico cirujano; estuve diez años como Jefe de Guardia del
Hospital de Clínicas, y hace dos años me desempeño como jefe de la división
Urgencias del mismo hospital.
Sr.
Castejón.- ¿Usted
tuvo alguna participación en la noche del 30 de diciembre del año 2004, con
relación a víctimas de Cromañón? En ese caso, le pido que especifique cuál fue
su actividad.
Sr. Sarotto.-
Mi actividad fue como jefe de división. Al enterarme del posible
arribo de víctimas en masa al hospital, me dirigí allá para hacerme cargo del
operativo dentro del Hospital de Clínicas.
Sr.
Castejón.- ¿A qué
hora se hizo presente en el Hospital de Clínicas?
Sr. Sarotto.-
No lo recuerdo exactamente, pero fue entre las 23 y 30 y 23 y 45.
No lo sé exactamente.
Sr.
Castejón.- Cuando usted llegó, ¿ya en ese momento había
víctimas o ingresaron con posterioridad?
Sr. Sarotto.-
Al momento de mi arribo, ya había tres pacientes en la división
Urgencias, y el resto llegó después de que yo estaba en la guardia.
Sr.
Castejón.- ¿Qué
número de pacientes atendieron en total en el Hospital de Clínicas?
Sr. Sarotto.-
55.
Sr.
Castejón.- ¿Cómo
llegaron estos pacientes al Hospital de Clínicas?
Sr. Sarotto.-
¿Se refiere al estado médico?
Sr.
Castejón.- No. En
primer lugar, a cómo fueron transportados al hospital.
Sr. Sarotto.-
La otra vez dije lo mismo: en realidad, uno está dentro de la
guardia, los pacientes llegan y lo que se sabe es muy poco. Hay pacientes que
me consta que han llegado traídos por la Policía Federal. Algunos pacientes han
llegado con ambulancias del SAME y otros pacientes, los menos graves que fueron
atendidos, llegaron por sus propios medios o fueron traídos por gente del lugar.
Sr.
Castejón.- ¿Es común que, frente a estos hechos de esta
naturaleza –y creo que ustedes también intervinieron en el tema de la AMIA–,
los pacientes lleguen de distintos modos a los centros asistenciales?
Sr. Sarotto.-
Sí. En realidad, en nuestro medio no existe demasiada casuística
acerca de las víctimas en masa. En el caso de la AMIA en particular, por la
cercanía que tenía con el hospital, donde yo era cirujano de guardia, los
pacientes eran traídos por el mismo personal del hospital en camillas o en
brazos. No le podría decir que es algo común o frecuente. Le podría decir que,
según mi experiencia personal, con 18 años de médico, tuve dos casos: uno es la
AMIA y el otro es Cromañón, en el que uno ya estaba mucho más distante. Uno
llegaría a pensar que las víctimas en masa llegan de diferente forma.
Sr.
Castejón.- ¿Puede referirnos qué tratamiento se les dio a
las víctimas a medida que iban ingresando al Hospital de Clínicas?
Sr. Sarotto.-
El tratamiento instalado variaba según…
Sr.
Castejón.- Perdón.
¿Ingresaban por la guardia?
Sr. Sarotto.-
Sí. Variaba según la característica y la gravedad que revestía
cada paciente al momento de ingresar.
En el caso
particular de la guardia del Hospital de Clínicas, después de la experiencia de
la AMIA, se ha tratado de trabajar mucho sobre lo que es la clasificación de
los pacientes y los diferentes sectores de la guardia. En este caso, el
personal más jerárquico, que era yo, era el encargado de clasificar los
pacientes al momento en que ingresaban. Los pacientes que estaban clasificados
como “muy graves” o que necesitaban atención inmediata pasaban a un sector
denominado Rojo. Generalmente, para los pacientes con déficit en estado de
conciencia, con alteración respiratoria grave, el tratamiento inmediato era la
resucitación, la intubación y la respiración. Los pacientes que estaban
considerados como “amarillos” o de gravedad intermedia pasaban a ese sector,
donde se los controlaba y evaluaba en forma permanente. Tanto es así, que
algunos de los pacientes que fueron considerados “amarillos” luego pasaron al
sector Rojo, lo mismo que del Verde pasaban al Amarillo y de éste al Verde. Es un mecanismo muy dinámico, en el cual, permanentemente los
pacientes se mueven de un sector a otro según la evolución que tienen en la
guardia.
Sr.
Castejón.- Esta categoría era asignada por ustedes al
momento del ingreso del paciente. ¿Los pacientes al ingresar, venían categorizados
de algún modo?
Sr. Sarotto.-
No me consta.
Sr.
Castejón.- En caso de que lleguen categorizados de
afuera, o sea, del prehospitalario, ¿esta mecánica es útil a ustedes, les sirve
o tiene trascendencia?
Sr. San
Martino.- Señor presidente: entendemos que la pregunta
no es procedente. El testigo dijo que no le constaba si los pacientes llegaban categorizados.
Lo cual, no nos parece pertinente seguir preguntando sobre lo mismo.
Sr. Enríquez.-
El testigo dijo que no venían categorizados.
Sr.
Presidente (Maier).- Me parece que le hizo una pregunta
puramente abstracta.
Sr. San
Martino.- “Si hubieran venido categorizados”. Nos parece
que es una hipótesis sobre la que nos oponemos que el testigo responda.
Sr.
Presidente (Maier).- Voy a admitir la pregunta. Creo que
es correcta tal como la ha formulado el abogado defensor. Usted dijo que no le
constaba que los pacientes venían categorizados o precategorizados –en
realidad, no sé cómo se dice–, pero ¿esto le es útil o inútil a ustedes?
Sr. Sarotto.-
La respuesta se desprende un poco de lo que comentaba antes.
La
categorización es un mecanismo dinámico y la evolución de los pacientes muchas
veces puede ser en minutos. Entonces, a medida que el paciente ingresa al
hospital el que está encargado del triage –en este caso yo– es mandatario
que los clasifique al ingresar al hospital, independientemente del rótulo que
puedan traer desde afuera, porque, o puede estar mal clasificado, o no confío
en lo que se hace afuera o el paciente, en el traslado, modificó su situación,
es decir, de amarillo a rojo o de amarillo a verde.
Sr.
Castejón.- ¿Los pacientes que eran transportados por el
SAME llegaban con asistencia de oxígeno?
Sr. Sarotto.-
En realidad, al llegar a la guardia encontré un paciente que
estaba asistido por oxígeno acompañado por un médico del SAME. Posteriormente,
no atendí a otros pacientes que hayan llegado directamente sido asistidos por
el SAME y que necesitaban oxígeno. No los vi.
Sr.
Castejón.- ¿El Hospital de Clínicas integra la Red de
Emergencias de la Ciudad de Buenos Aires?
Sr. Sarotto.-
No.
Sr.
Castejón.- ¿Sabe usted si el doctor Mariano Mazzei
atendió pacientes la noche del 30 de diciembre del año 2004?
Sr. Sarotto.-
En la División de Urgencias, no.
Sr.
Castejón.- ¿Se efectuó alguna evaluación sobre la
atención que brindó el Hospital de Clínicas a estos 55 pacientes que ingresaron,
y en su caso, con qué resultados?
Sr. Sarotto.-
El resultado se lo acabo de alcanzar al juez. Sí, se evaluó la
atención, lo cual generó una publicación con un resultado que, lamentablemente,
en estos casos uno tiene que decir, en términos médicos, que es un resultado
muy satisfactorio, pero lo satisfactorio sería que ningún paciente haya
fallecido. De todas maneras, si uno lo compara con las estadísticas publicadas
internacionalmente en los medios más serios, el resultado del Hospital de
Clínicas tuvo una tasa de supervivencia del 74,5 por ciento, lo cual es
bastante más alto que los estándares de víctimas en masa que uno encuentra
publicado en la literatura.
Sr.
Castejón.- Nada más, señor presidente.
Sr.
Presidente (Maier).- Tiene la palabra el señor Enríquez.
Sr. Enríquez.-
Buenos días, doctor Sarotto.
¿Cuál
es el tratamiento de abordaje in situ en el lugar del hecho, que se debe aplicar a
un paciente que presenta, no sólo síntomas de intoxicación por humo, sino que
se le advierte como una suerte de hollín en las fosas nasales y en la boca?
Sr. Sarotto.-
Yo no actúo en la emergencia prehospitalaria. Prefiero no opinar
acerca de lo que hay que hacer en ese campo, porque mi función como hospital
universitario es la atención puertas adentro del hospital.
Lo
que sí puedo contestar es qué es lo que hay que hacer con un paciente que llega
a una guardia con esas características, como los que llegaban al Hospital de
Clínicas. Es decir, con alteración de la conciencia, con déficit motor y,
algunas veces, en estado de inconciencia y con alteración respiratoria.
Entonces, en
el tratamiento de estos pacientes, lo que corresponde es tratar rápidamente de
recomponer la vía aérea, verificar que no se encuentren obstruidas y, si esto
no es así, hay que intubarlo y darle respiración artificial.
Sr. Enríquez.- ¿Usted
advirtió que llegaran pacientes intubados a la guardia del hospital?
Sr. Sarotto.-Advertí un
paciente que vino con máscara de oxígeno.
Sr. Enríquez.- ¿Intubados?
Sr. Sarotto.- No.
Sr. Enríquez.- ¿Hubiera
sido necesaria la intubación en el mismo lugar del desastre?
Sr. Sarotto.- Repito: prefiero no opinar sobre eso, porque
al no estar en el campo no sé qué es lo que yo hubiera hecho.
Sr. Enríquez.-En el caso en
que la intoxicación por humo fuese la causa principal del siniestro, ¿no sería
necesario que las autoridades que están en el lugar den instrucciones a las víctimas para que no se alejen por sus
medios de los puestos sanitarios?
Sr. Presidente (Maier).- Diputado Enríquez: le voy a leer el objeto
por el que ha sido citado el testigo. El médico ha respondido en dos
oportunidades –estuve a punto de interrumpirlo en la anterior, le pido perdón
por hacerlo ahora– que él sólo hace tratamiento intrahospitalario y no en el
lugar del hecho, no sólo en esta
oportunidad, sino siempre; el doctor hace medicina de urgencia dentro del
hospital.
Sr. Enríquez.- El objeto es
ése.
Sr. Presidente (Maier).-
Aquí dice que el doctor es médico Jefe del Hospital de Clínicas, etcétera, y
deberá deponer sobre las tareas desarrolladas en dicho nosocomio en la noche
del 30 de diciembre de 2004 y los días subsiguientes a raíz del siniestro
producido en el local República Cromañón.
Esto
significa que serían válidas en general preguntas abstractas, porque es médico
y en este caso, como usted ha dicho en alguna oportunidad, al mismo tiempo es
perito. Pero ha respondido dos veces seguidas que es médico de urgencia.
Sr. Enríquez.- No más
preguntas.
Sr. Presidente (Maier).- Tiene la palabra el diputado Devoto.
Sr. Devoto.-
Doctor Sarotto: en un reportaje publicado en el diario La
Nación del domingo 2 de enero de 2005, es decir, tres días después de la
tragedia de Cromañón, usted contó todo lo que se hizo en el hospital. Y dijo en
ese reportaje: “...atendimos a cincuenta y cinco pacientes, diez muertos al
llegar, dos fallecidos en la Guardia, catorce graves e intubados, veinte dados
de alta y el resto recategorizados”. Después agregó en esa misma nota: “...al
servicio del Clínicas acudieron, ni bien se conoció la noticia, veinticinco
médicos, veinte camilleros y veinte enfermeros que no estaban de guardia...”. Y
luego siguió diciendo: “...estoy orgulloso: trabajamos sin desmayo hasta las 7
de la mañana y podríamos haber atendido a muchos más pacientes. No entiendo por
qué si éste es un hospital público y al servicio de la comunidad las
ambulancias del SAME prefirieron llevarlos a otros centros médicos de la
ciudad”.
Como
usted no entiende, nosotros tampoco. Entonces, le quiero preguntar si encontró
posteriormente alguna explicación.
Sr. Sarotto.-
En realidad esa nota, como debe ocurrir muchas veces, no
es textual.
Es intención
del Hospital de Clínicas de la Universidad, en algún momento poder participar
en lo que es la emergencia ciudadana. Ésa es un poco la inquietud que le
quisimos transmitir al periodista. En
realidad es una gestión que desde hace mucho tiempo trata de poder participar,
pero como bien se sabe el hospital de Universidad no forma parte de la red de hospitales
municipales y es por eso que estamos fuera de la red de emergencias. Nunca
estuvimos dentro. Y, en ese momento, quise transmitirle al periodista que sería
interesante que en algún momento, un hospital tan grande como el nuestro
también pueda colaborar –porque nos sentimos orgullosos en poder ayudar en
nuestra Ciudad, ya que el hospital está en el medio de la Ciudad de Buenos
Aires– en emergencias futuras, con este tipo de catástrofes. Tal vez, a raíz de
eso, después el Gobierno Nacional hizo un aporte al Hospital de Clínicas el año
pasado para equiparlo y para tratar de que tuviera un mejor funcionamiento.
Sr. Devoto.- Además de
haber expresado la voluntad de ser parte de esa red de emergencia, ¿usted
reafirma que el Hospital de Clínicas podría haber atendido más pacientes, como
dijo en esta nota?
Sr. Castejón.- Señor
presidente: creo que tal vez entendí mal al diputado Devoto, pero el testigo
fue claro en que no integran la red de emergencias del Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires.
Sr. Presidente (Maier).- El
señor Devoto le ha preguntado bien...
Sr. Devoto.- Puedo
reformular la pregunta.
Sr. Presidente (Maier).- No,
no hace falta que la reformule.
Contéstele,
señor testigo.
Sr. Sarotto.-
Aproximadamente, a partir de la una de la mañana, la guardia había sido
evacuada y se podría haber recibido algún número más de pacientes.
Sr. Devoto.- Muchas
gracias.
Sr. Presidente (Maier).- Me
parece raro que usted pregunte señora Polimeni. (Risas)
Sra. Polimeni.- Buenos d