CLARIN

JUICIO AL JEFE DE GOBIERNO: ACUSACION POR MAL DESEMPEÑO EN SUS FUNCIONES

La Legislatura porteña destituyó a Ibarra en el juicio político por Cromañón, con los votos justos



La mayoría necesaria de diez diputados se constituyó entre varias fuerzas. Pero fueron decisivas las posturas de un zamorista y de un kirchnerista. Telerman debe gobernar ahora hasta diciembre de 2007.


ANRED



En una votación con suspenso, la Legislatura porteña destituyó ayer al jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, como resultado del juicio político al que lo sometió por la tragedia de Cromañón. La gestión queda en manos del vicejefe, Jorge Telerman, quien estaba a cargo provisoriamente y completará el mandato hasta diciembre de 2007.



Anoche, Telerman habló con funcionarios de la Casa Rosada y se puso "a disposición" del presidente Néstor Kirchner.



Ibarra estaba suspendido desde noviembre y al finalizar la sesión del juicio en su contra —en la que estuvo presente— anunció que recurrirá a la Justicia para impugnar todo el proceso. "Fabricar un chivo expiatorio no nos acerca a la verdad", afirmó.



Los votos del kirchnerista Helio Rebot y del zamorista Gerardo Romagnoli, dos de los que más incertidumbre habían generado,

fueron decisivos para inclinar la balanza contra Ibarra. El pedido de remoción del jefe de Gobierno por "mal desempeño" cosechó la adhesión de 10 de los 15 miembros de la Sala Juzgadora, justo el número que requería para alcanzar la mayoría de dos tercios.

Otros cuatro apoyaron la
absolución y uno se abstuvo. En cambio, fue rechazada la inhabilitación de Ibarra por diez años en cargos de la Ciudad, al no alcanzar los dos tercios.

Una exclamación de alegría brotó espontánea desde la bandeja ocupada por familiares de las víctimas cuando Romagnoli se pronunció por la destitución. De inmediato, se alzaron pancartas con
las caras de varios de los 194 muertos en el boliche de Once.

Por el orden alfabético que se siguió para la votación, Romagnoli fue último entre los que no habían anticipado su posición. Además, el diputado alargó la incertidumbre durante la lectura de sus fundamentos, ya que las fuertes críticas que deslizó contra la Legislatura y referentes de casi todos los partidos (el presidente Néstor Kirchner, Mauricio Macri y Elisa Carrió)
parecían dejar la puerta abierta a la abstención.

Hasta último momento se especulaba que Romagnoli adoptaría esa actitud, que hubiera significado la reposición de Ibarra. Trascendió que el diputado —que antes había presentado su renuncia a la Sala Juzgadora pero se la rechazaron— mantuvo fuertes discusiones con la jefa de su bloque, Noemí Oliveto, esposa de Luis Zamora, quien le habría aconsejado abstenerse.

Los diez votos por la remoción de Ibarra fueron aportados por los
cuatro integrantes de PRO (los macristas Roberto Destéfano, Daniel Amoroso y Silvia Majdalani, más el murphista Marcelo Meis), los dos del ARI (Facundo Di Filippo y Guillermo Smith), la radical independiente Florencia Polimeni y Héctor Bidonde, además de Romagnoli y Rebot, el único de los tres kirchneristas que se pronunció en contra de Ibarra.

Todos los legisladores encolumnados con el presidente Néstor Kirchner
votaron de manera diferente. Sólo Sebastián Gramajo, ex funcionario ibarrista, votó por la absolución. El ex director de la Biblioteca Nacional, Elvio Vitali, alineado con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, fue el que se abstuvo.

A favor de Ibarra votaron Gramajo, Laura Moresi —la única ibarrista de la Sala—, el socialista Norberto La Porta y Beatriz Baltroc, integrante de un monobloque de izquierda, quien protagonizó
otra de las sorpresas.

Baltroc era una de las máximas cuestionadoras de la gestión ibarrista y un día antes de la sesión fue acusada por el sector duro de los familiares de haber negociado
el cambio de su voto con el ex vicepresidente Chacho Alvarez. Esa noche, un grupo atacó el edificio donde vivió tiempo atrás y ahora reside su hijo.

En los fundamentos que dio ayer, la diputada se declaró
"harta del autoritarismo y la intolerancia". Y justificó su voto señalando que los tres fiscales designados por la Sala Acusadora (Jorge Enríquez, Jorge Sanmartino y Rubén Devoto) no pudieron demostrar la responsabilidad política de Ibarra en el hecho. Cargó las tintas sobre la actuación del macrista Enríquez, recordando que durante su gestión de secretario de Gobierno del delarruismo fue habilitado el local de Cromañón, en 1997.

Los argumentos más repetidos por quienes apoyaron la destitución fueron la
"ineficiencia en la política de control" de los locales bailables y la falta de reacción de Ibarra a las señales de alerta emitidas meses antes de la tragedia por un adjunto de la Defensoría

del Pueblo, Atilio Alimena
Unos cuantos condimentaron sus discursos con arengas políticas y le recriminaron a Ibarra haber acusado a los diputados que impulsaban su remoción de perpetrar un
"golpe institucional".

El más duro y emotivo de los que se expresaron en esa línea fue Rebot. Mirando a Ibarra a los ojos, le advirtió que "fui de los que
puse el cuero contra la dictadura". Otra exposición de alto voltaje fue la de Polimeni. Embarazada de siete meses y recién recuperada de un pico de estrés, dijo en dirección a Ibarra: "Coincidir en ideas progresistas no me excusa de condenar que se quiera hacer de la impunidad una costumbre en el Estado".

En ambos discursos se colaron comparaciones que
rozaron la exageración. Polimeni comparó a Ibarra con Don Corleone, el capo mafia de la película El Padrino, y Rebot aludió al difunto empresario Alfredo Yabrán.



 

JUICIO AL JEFE DE GOBIERNO: LAS DEFINICIONES DE ULTIMA HORA EN EL JUICIO A IBARRA

El recorrido de tres votos clave, rodeado de intrigas y presiones




Baltroc, a favor de Ibarra, y Rebot y Romagnoli, en contra, acapararon la atención.





 


Mariano Pérez de Eulate.
mpeulate@clarin.com



Fueron los votos que ayer acapararon toda la atención y los que, en cierta forma y teniendo en cuenta que los otros doce estaban más o menos claros desde antes, terminaron siendo definitivos para destituir a Aníbal Ibarra.

El de Beatriz Baltroc (Autonomía Popular) resultó el voto más irritativo para los familiares de las víctimas porque en las especulaciones previas éstos la contabilizaban como votando a favor de la destitución.

El abogado José Iglesias, referente de los familiares, había instalado la idea de que Baltroc cambió su voto luego de una tarea de "persuasión" del ex vicepresidente Chacho Alvarez, quien hoy cumple funciones en el Mercosur. La agresión que sufrió la legisladora —su casa fue atacada— tiñó sus palabras cuando ayer justificó el voto.

Baltroc reconoció que la reunión con Chacho existió pero, claro, negó presiones. Se conocen hace años: ella fue una de las que acompañó a Alvarez cuando renunció al PJ al principio de los 90, junto al desaparecido Germán Abdala y el famoso Grupo de los Ocho. Luego fue asesora del Frepaso.

Es curiosa la historia de cómo se filtró el dato de ese encuentro, que será sospechado eternamente: parece que un colaborador de Baltroc se lo comentó —¿accidentalmente?— al juez Roberto Gallardo, enfrentado políticamente al gobierno porteño y de buena relación con la legisladora. Habría sido el magistrado, siempre según las fuentes consultadas, quien alertó al abogado Iglesias: "Se va a dar vuelta", le habría dicho.

Así, los familiares "primerearon" a Baltroc exponiendo el encuentro. Ayer, ella se refirió a Gallardo como "mi ex amigo".

Más maliciosos, los no ibarristas decían ayer que el kirchnerismo le prometió interceder para tratar de solucionar algunos problemas judiciales que tendría una persona muy cercana a Baltroc. Nada pudo ser confirmado oficialmente por este diario.

El supuesto kirchnerista Rebot llegó a la Cámara por el macrismo pero se encolumnó con el oficialismo, vía Jorge Argüello, que pegó el salto antes que él.

De todos los kirchneristas de la Legislatura, probablemente sea el más alejado del jefe de Gabinete Alberto Fernández, hasta ayer indiscutible referente máximo del kirchnerismo porteño.

Enfrentado al resto del bloque, que conduce Diego Kravetz y que tiene una decena de voluntades, aparentemente se mantuvo firme en su decisión inicial de destituir a Ibarra a pesar, dicen cerca suyo, de las presiones que recibió.

Dicen que el fin de semana existió una reunión Fernández—Argüello para tratar de garantizar el voto de Rebot en el bando de los que absolvieron a Ibarra. Si se dio ese encuentro, se ve que no funcionó.

Silencioso, Rebot logró elevar la expectativa por su voto a la categoría de enigma. El ibarrismo llegó a especular con que se abstendría para no chocar con el Gobierno nacional que, discreto, hacía fuerza para mantener a Ibarra en su cargo. Ayer mencionó a sus hijos como inspiración de su decisión.

En el albertismo y cerca de Ibarra hablan de que el silencio de Rebot sólo encubría una alianza política nueva entre él mismo, Argüello y el dirigente Eduardo Valdés — ex mano derecha de Rafael Bielsa—, por un lado, y los pingüinos que quieren ver desplazado a Fernández de la Capital Federal, por el otro. Básicamente, Julio de Vido y Carlos Zanini, quienes parecen acrecentar su poder en el Gabinete nacional día a día. El supuesto objetivo: entronar en 2007 a Jorge Telerman como candidato local del Frente para la Victoria. Tendrían dos años para consolidar su figura.

Gerardo Romagnoli, que viene del ecléctico "zamorismo" disfrutó del gustito de ser el que definió todo por esas cosas del orden alfabético. El abogado Iglesias lo acusó de haber recibido favores para, hace algunas semanas, presentar su renuncia a la Sala Juzgadora

, que finalmente fue rechazada. Su voto de ayer, en favor de destituir a Ibarra, parece desmerecer esa tesis de los familiares.

Lo que seguro hay es una interna en el escueto bloque zamorista. Trascendió que hace poco Romagnoli tuvo un intercambio duro con su compañera Noemí Olivetto, esposa de Luis Zamora, justamente porque le adelantó que votaría en contra de Ibarra. Zamora, parece, habría tenido acercamientos con el ibarrismo antes de esa discusión.





 

JUICIO AL JEFE DE GOBIERNO: EL SEGUIMIENTO DE LA VOTACION

Los familiares celebraron y ahora quieren llevar a Ibarra a tribunales


Los que estaban en la Legislatura se mantuvieron en silencio, pero afuera estallaron los festejos cuando se confirmó el décimo voto por la destitución. Ahora, pretenden que actúe la Justicia Penal.





 


Guido Braslavsky.
gbraslavsky@clarin.com

ANRED




Recién se relajaron cuando el diputado Gerardo Romagnoli, un voto clave que estaba en duda, se pronunció por la destitución. Y poco después, con el voto esperado y confirmado en el mismo sentido del arista Guillermo Smith, los familiares de las víctimas de Cromañón contaron los diez necesarios y empezaron a celebrar su victoria tan ansiada, la remoción del suspendido jefe de Gobierno Aníbal Ibarra.

Al recinto de la Legislatura pudieron ingresar cincuenta familiares que estaban por la destitución. Sin quebrar el silencio que aun en medio de la tensión mantuvieron durante toda la sesión, empezaron a darse besos y abrazos. Mucho más, en cambio, pudieron desahogarse los familiares que no tuvieron lugar en las bandejas y siguieron la sesión por los televisores de los bares de Avenida de Mayo. Con el décimo voto contra Ibarra, lloraron de emoción, gritaron y se abrazaron celebrando que se había hecho "justicia".

Escenas parecidas se prolongaron ya terminada la sesión, por los pasillos de la Legislatura y en la esquina de Perú y Avenida de Mayo. A diferencia de audiencias anteriores, ayer no hubo escándalos ni roces con el presidente de la Sala Juzgadora, Julio Maier. En el recinto, pese al silencio, los familiares encontraron la forma de expresarse con el poder de sus carteles con las fotos de las víctimas en alto. Y los votos más esperados que sumaban pasos hacia la destitución se festejaban con gritos ahogados.

Pese a su alegría, la evaluación común de los familiares fue que dieron "un primer paso" con la destitución de Ibarra por su responsabilidad política en la tragedia. Ahora van por más, y esperan llevar al ex jefe de Gobierno ante la Justicia Penal.

"Hubo valijas con dinero, presiones, pero toda esta forma de hacer política hoy se castigó", afirmó a Clarín el abogado José Iglesias, padre de uno de los chicos muertos y referente de un grupo de familiares. Iglesias dijo que "hoy se consiguió un paso y un camino que va a terminar el día de la sentencia en el tribunal oral". Y cargó contra Ibarra: "Era un absurdo que quien creó las condiciones para que haya 194 muertos estuviera peleando por su sillón", afirmó.

Fernando Soto, abogado querellante de otro grupo de familiares, anticipó que hoy mismo pedirá al juez de la causa, Néstor Costabel, que llame a indagatoria a Ibarra. Soto dijo que el resultado de ayer fue "un alivio para muchos familiares y agrega una cuota de confianza en la Justicia. Esta decisión ayuda a aliviar en parte el dolor de muchos".

La jornada empezó difícil para los familiares, luego de que la legisladora Beatriz Baltroc —cuyo voto daban por seguro por la destitución— confirmó en una reunión con tres padres que iba a votar por la absolución de Ibarra. Su voto fue muy polémico, ya que el lunes Iglesias denunció que Baltroc lo había cambiado presionada por el ex vicepresidente Carlos Alvarez. Pero la diputada —que ayer fue blanco de la bronca de los familiares— negó haber sido presionada y sostuvo en el recinto que votaba de acuerdo con su conciencia.

"Pasamos momentos muy tensos porque había rumores de que no llegábamos a los diez votos", contó Laly Schpak —madre de Leandro—, quien siguió la sesión desde la bandeja asignada a los familiares.

"El discurso de (Helio) Rebot marcó un quiebre y resumió la responsabilidad, la ética y la vergüenza que debería haber tenido Ibarra. Ahora debemos seguir con la misma fuerza en la causa penal", afirmó Juan Carlos Propatto, padre de Lucía. Las intervenciones de Rebot y de la radical disidente Florencia Polime ni, menos técnicas y más sentidas, fueron las que mejor llegada tuvieron entre los familiares.

Estela, madre de Guido del Canto, sostuvo que "tiene que haber un antes y un después de este día, que la sociedad tome conciencia de que se puede cambiar algo y que los políticos no tienen impunidad".

Para Armando Canziani, padre de Soledad, "éste es un homenaje a nuestros chicos para que nunca más haya un pibe en una pancarta".

Tras los primeros festejos, muchos familiares caminaron hasta el santuario levantado en Once, a metros de donde funcionó Cromañón. Allí encendieron velas junto a las fotos de los chicos fallecidos. Cansados por la vigilia que empezaron anteanoche y más aliviados, otros prefirieron irse a descansar a sus casas.


PAGINA 12

 

ANIBAL IBARRA FUE DESTITUIDO POR LA LEGISLATURA POR LA TRAGEDIA DE CROMAÑON

Diez votos que conmovieron la ciudad

Con el aporte de un kirchnerista, la Sala Juzgadora destituyó del cargo de jefe de Gobierno a Aníbal Ibarra con los diez votos justos. Lo responsabilizó de “mal desempeño de sus funciones” por el caso Cromañón. Ibarra no fue inhabilitado para ejercer cargos públicos y anunció que seguirá en política. Ahora queda en su cargo su vicejefe, Jorge Telerman.

El custodiado recinto de la Legislatura ayer durante la sesión que terminó con la destitución de Ibarra como jefe de Gobierno.

Bottom of Form 1

Por Santiago Rodríguez

Aníbal Ibarra, el mismo que primero salió indemne de la desintegración de la Alianza que lo llevó al poder y después de la deblace económica que siguió al “que se vayan todos”, no consiguió sortear ayer el mayor y más complicado escollo de su carrera: sin una estructura propia en que apoyarse, le resultó finalmente imposible evitar ayer que la Legislatura porteña lo destituyera de su cargo de jefe Gobierno por considerar que la tragedia de República Cromañón fue producto del mal desempeño de sus funciones. La destitución fue aprobada por los diez legisladores estrictamente necesarios, entre ellos un kirchnerista. Ibarra no fue inhabilitado para ejercer cargos públicos y no suspenderá su actividad política. “Vamos a seguir trabajando junto con la gente”, arengó a su tropa poco después de la sentencia. En su lugar queda ahora Jorge Telerman y en la Casa Rosada primó la cautela ante el cambio de escenario en la Ciudad de Buenos Aires.

Con la destitución de Ibarra culmina un proceso que siguió al incendio de República Cromañón, que en la noche del 30 de diciembre de 2003 produjo la muerte de 194 personas. Más de un año pasó desde entonces y también mucha agua corrió bajo el puente de la política porteña. La oposición empezó a responsabilizar a Ibarra por la tragedia ya en las horas posteriores de la tragedia y lo tuvo a maltraer –interpelación mediante– hasta que el ahora ex jefe de Gobierno consiguió recuperar la iniciativa con la convocatoria a una consulta por el sí o el no a su continuidad en el cargo. Aquella iniciativa quedó en la nada porque el ibarrismo no consiguió las firmas necesarias para hacerla y el macrismo y la izquierda dominaron la comisión investigadora que recomendó su juicio político. La Sala Acusadora tomó después como propio ese planteo y con los votos también justos en virtud del aporte de un kirchnerista aprobó su enjuiciamiento.

“Algo falló”, dijo Ibarra ya despojado de su cargo cuando entró al salón de la Legislatura donde sus colaboradores más cercanos aguardaron el desenlace del juicio político. No se refería a todo lo que ocurrió desde aquel fatídico 30 de diciembre y a la falta de un sustento político que determinó su presente, sino al resultado de la votación que acababa de finalizar. Estaban su hermano Rubén, el jefe de Gabinete, Raúl Fernández; la secretaria de Hacienda, Marta Albamonte; el subsecretario de Comunicación, Daniel Rosso; la subsecretaria de Derechos Humanos, Gabriela Alegre, y sus dos secretarias.

Ibarra y todos ellos empezaron a tomar conciencia de que algo había fallado mucho antes de que se votara el último de los legisladores necesarios para destituirlo. Cuando entró al recinto poco después de las 13 y se sentó en la primera fila de bancas, sabía que no saldría de allí como jefe de Gobierno: los datos que recibía de la Casa Rosada acerca de que los tres kirchneristas jugarían por su permanencia al frente de la ciudad se contradecían con los que le pasaban sus operadores en la Legislatura.

Una vez más Ibarra quedó sentado de frente a los familiares de las víctimas de Cromañón que desde hace más de un año querían verlo fuera de la jefatura de gobierno. En esta oportunidad no hubo incidentes, ni gritos ni reproches para los cinco que votaron en contra de la remoción; sólo una exclamación contenida en cada voto decisivo.

La votación comenzó minutos antes de las 14 en un clima de suspenso que se prolongó hasta que empezaron a conocerse los votos claves. Se sabía ya al mediodía que a favor de la destitución votarían los legisladores de PRO Daniel Amoroso, Marcelo Meis, Silvia Majdalani y Roberto Destéfano, además de Héctor Bidonde, de la izquierda, y Guillermo Smith y Facundo Di Filippo, del ARI.

En virtud del orden alfabético a Beatriz Baltroc le tocó votar en segundo lugar y fue la primera que lo hizo por la absolución. Aunque en las últimas semanas había dado señales de que podía decidirse en ese sentido, se la contaba entre los impulsores de la destitución de Ibarra y anteanoche su casa había sido atacada por grupos vinculados con los familiares. “Tenía una posición tomada y creí que la fiscalía iba a trabajar por esa posición. En el desarrollo del juicio me fui llenando de dudas y lo expresé a los familiares y la fiscalía”, explicó la legisladora de izquierda, después de un arranque en el que se manifestó “harta del autoritarismo, harta de intolerancia, de los que no tienen la tolerancia para evaluar conductas personales de cada uno de nosotros”.

Criticado por los familiares, el voto de Baltroc fue sorpresivo para la mayoría y llevó a muchos a suponer que el resto de la sesión sería un mero trámite en el cual se convalidaría la continuidad de Ibarra hasta el 2007. No fue así.

Ibarra tuvo asegurados desde un comienzo además del voto de Baltroc, los de la ibarrista Laura Moresi, el socialista Norberto La Porta y el kirchnerista Sebastián Gramajo. Estaba definida, además, la abstención de Elvio Vitali.

Con seis votos en su contra, la cuenta empezó a complicarse para Ibarra cuando llegó el turno de Florencia Polimeni. La radical que llegó a la Legislatura de la mano del macrismo votó por su destitución e hizo uno de los discursos más encendidos. “Quien tiene el poder para dar las órdenes es el ‘hombre de arriba’”, dijo tras recordar que ese fue el argumento que el abogado de Ibarra, Julio César Strassera, usó en el juicio a las Juntas Militares. También remarcó que en la película El Padrino “Don Corleone nunca da la orden de ejecutar a los jefes de las familias de Nueva York”.

El kirchnerista Helio Rebot le siguió en el orden e inclinó aún más la balanza contra Ibarra porque también votó por su destitución. La diferencia fue que el voto de Polimeni era previsible y el suyo no: en las últimas semanas, y después de aquel “Amigo Aníbal” que Néstor Kirchner le prodigó en un acto en la Casa Rosada, el kirchnerismo había cerrado filas detrás de Ibarra. Rebot argumentó que al cabo del juicio “quedaron acreditadas numerosas irregularidades que no tienen explicación” y remarcó que Cromañón “nunca fue inspeccionado” en el 2004 y “no debía estar abierto” la noche de la tragedia si se hubiese cumplido la normativa. También le reprochó a Ibarra –como todos macristas y los legisladores del ARI– su comparación del proceso con “un golpe institucional”. “Si usted denuncia canibalismo, no se puede convertir en un caníbal”, lo sermoneó.

Con esas cartas sobre la mesa, el voto de Gerardo Romagnoli se volvió decisivo, aunque Ibarra ya estaba perdido porque conocía de antemano que el zamorista había decidido desatender la decisión de abstenerse que Autodeterminación y Libertad había tomado en un plenario y jugarle en contra. Lo de Romagnoli fue acorde con su actuación a lo largo de todo el proceso y fue de un lado a otro con su discurso para rematar con un “voto por la destitución”.

 

El Gobierno eligió la cautela y el silencio

La Rosada se movió en apoyo a Ibarra. Luego del veredicto, se mantuvo en silencio. Sólo D’Elía habló de “golpe de Estado”.

 

Bottom of Form 1

Por Diego Schurman

 

La destitución de Aníbal Ibarra provocó la reacción pública de un solo funcionario de las entrañas del Gobierno. Fue la del subsecretario de Tierra para el Hábitat Social, Luis D’Elía, y habitual vocero oficioso de Néstor Kirchner, quien alertó sobre un “golpe de Estado a la ciudad”. Después de esa frase, únicamente se escuchó el silencio cauteloso de una Casa Rosada que ayer empezaba a hacer cálculos sobre el futuro del kirchnerismo en la ciudad.

Kirchner podrá refugiarse en la postura de “prescindencia” que, según proclamó el ministro del Interior, Aníbal Fernández, adoptó el Gobierno. Pero en las últimas semanas el Presidente realizó señales y gestos inequívocos de apoyo al ahora destituido jefe de Gobierno porteño.

Uno de ellos fue el promocionado “amigo Aníbal” que le dedicó a Ibarra en un acto en la Casa Rosada. El otro, la solicitada del Frente para la Victoria (FPV) firmada por legisladores nacionales. Resulta difícil imaginar que el texto de apoyo al ibarrismo se redactó sin el consentimiento del máximo referente del Frente. Menos si quien se encargó de recolectar las firmas para esa solicitada fue el senador santacruceño Nicolás Fernández.

De todos modos, sectores del kirchnerismo tomaban ayer distancia de esa mirada y difundían argumentos políticos no sólo para salir del paso sino incluso para transformar el veredicto en un triunfo. Señalaron, por ejemplo, la conveniencia de una ciudad sin Ibarra. “Si no había destitución, la próxima marcha de los familiares (de Cromañón) iba a ser a la Rosada”, alertaron sobre lo que imaginaron como un escenario futuro posible.

Kirchner, evidentemente, jugó en una dirección. Y en ese sentido puede leerse como una derrota. Pero no una derrota tan mala, porque quien queda a cargo de la ciudad es un peronista (por Jorge Telerman); la ciudad no quedó en manos de la oposición”, evaluó un pragmático e influyente kirchnerista.

Está claro que uno de los que alentó con mayor énfasis una sociedad con Ibarra fue Alberto Fernández. El jefe de Gabinete nunca ocultó su deseo de colaborar con el ahora destituido jefe de Gobierno, amén de sus inocultables diferencias con Telerman, con quien de todos modos tomó contacto anoche, al igual que el ministro de Planificación, Julio De Vido (ver página 7).

En su carácter de titular del PJ porteño, sobre Fernández recayeron ayer la mayoría de las miradas. En privado lo responsabilizaron por no haber podido encolumnar al trío de legisladores K que integraron la Sala Juzgadora. De hecho, ninguno de los tres votó lo mismo que el otro: Sebastián Gramajo apoyó la absolución; Helio Rebot, la destitución; y Elvio Vitali se abstuvo.

Ni siquiera algunas gestiones oficiales, a través del diputado Jorge Argüello, lograron homogeneizar la postura kirchnerista. Argüello, a quien supuestamente remite Rebot, era parte del dispositivo para torcer el voto de ese legislador díscolo. No logró su objetivo. “En la ciudad no somos gobierno ni oposición. Con Telerman podemos recuperar la gestión. Y en dos años ganar”, dijo Rebot en una reciente comida con otros hombres K.

En ese marco, resultó inevitable que se atizara la interna oficial. Si la caída de Ibarra es un costo político para Fernández, al mismo tiempo puede resultar una ganancia para otros kirchneristas, como aquellos que se cobijan bajo el ala de Carlos Zannini y De Vido.

El secretario de Legal y Técnica y el ministro de Planificación vienen dando muestras de su intención de expandir sus alcances políticos y han escenificado un desembarco en la Capital con el nombre Compromiso K. Semanas atrás, esta agrupación no ocultó sus deseos de tender puentes con Telerman e, incluso, de pensarlo como candidato del kirchnerismo a jefe de Gobierno en 2007. En su acto debut en suelo porteño, referentes deCompromiso K tampoco ahorraron críticas a Fernández, reclamándole la apertura del PJ.

Esa interna que comenzó a quedar reflejada a través de los medios aceleró una orden de más alto nivel para que las acciones de Zannini y compañía dejaran de promocionarse como una afrenta a Alberto Fernández. Pero anoche, una vez conocido el veredicto, reverdecieron los cruces y los pases de factura, obviamente, por ahora, en estricto off the record.

 

 

Zamorismo desconcertado

 COMO ROMAGNOLI CAMBIO SU VOTO AYER AL MEDIODIA

Bottom of Form 1

Por Raúl Kollmann

 

En la mañana de ayer, el legislador Gerardo Romagnoli sorprendió a toda su organización, Autodeterminación y Libertad (AyL), anunciando que votaría la destitución de Aníbal Ibarra, a contramano de lo que habían conversado en AyL hasta la noche anterior. Es más, en la tarde de ayer circulaba el rumor de que Romagnoli abandonaría la bancada de AyL, una versión que no pudo ser confirmada por este diario.

Página/12 se comunicó el lunes a la noche con los principales referentes de AyL, quienes señalaron que la decisión de ese agrupamiento era votar por la abstención, sin ponerse del lado de Mauricio Macri ni el de Aníbal Ibarra, un argumento que ya habían utilizado cuando calificaron de “circo” el juicio político. La información sobre la abstención proporcionada por los referentes de la organización a las 23 del lunes fue transcripta por este diario en su edición de ayer. Es más, esa postura sincronizaba con el paso anterior de Romagnoli, cuando renunció a integrar la Sala Juzgadora por “cansancio moral”, lo que le valió una causa iniciada por el abogado y padre de una víctima de Cromañón José Iglesias, que le imputó haber cobrado una coima de la administración de Aníbal Ibarra.

Sin embargo, sobre el mediodía de ayer las cosas cambiaron en forma sorpresiva. Romagnoli se comunicó con los demás dirigentes de AyL y les anunció que votaría la destitución de Ibarra por solidaridad con los familiares de las víctimas de Cromañón. Algunos que lo conocen aducen que fue presionado por su entorno, algunos amigos y gente cercana a algunas agrupaciones de padres de víctimas. Y lo que sucede es que AyL es una organización que justamente se considera distinta a la izquierda tradicional, porque no hay disciplina partidaria rígida, por lo cual Romagnoli se sintió libre de decidir por sí mismo.

La estructura del partido de Zamora sufrirá ahora una nueva conmoción por tantas idas y vueltas. Y, como en oportunidades anteriores, podría haber deserciones, choques, acusaciones y heridas de difícil curación.

 

 

Responsabilidad y autismo

 

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Por Horacio Verbitsky

 

La destitución del jefe de gobierno de la Capital Aníbal Ibarra tendrá consecuencias políticas no sólo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Lejos de constituir un golpe a las instituciones, las fortalece, porque las muestra flexibles para canalizar la exigencia social de responsabilidad de las autoridades. La impunidad del poder, típica de la democracia delegativa, conoció ayer un límite. Es una pena que muchas personas de subjetividad progresista no lo adviertan y crean, en cambio, que se trató de una victoria de la derecha.

El Estatuto de la Ciudad impide que una mayoría circunstancial desaloje de su cargo en forma arbitraria a los designados por la voluntad popular. Para que dos de cada tres legisladores elegidos con un sistema de representación proporcional coincidan se requiere una transversalidad suprapartidaria, más aún en una Legislatura en la que no existen grandes agrupamientos sino una multiplicidad de minibloques, consecuencia de la fragmentación política del distrito. Esto es lo que ocurrió, durante un juicio político transmitido en tiempo real a todo el país, lo cual hizo muy difícil cualquier manipulación y evidentes los casos en los que ocurrió. La responsabilidad del ex jefe quedó expuesta en forma clara y detallada.

El proceso que concluyó ayer muestra un creciente grado de madurez institucional y constituye una saludable advertencia para todos quienes desempeñan cargos electivos. Pero también para aquellas organizaciones de la sociedad civil que desnaturalizando su papel y a espaldas de su propia historia se pusieron al servicio de una estrategia empeñada en ocultar la verdad e impedir la justicia, junto al poder y lejos de las víctimas.

Una vez más, el oficialismo de la Ciudad fue incapaz de prever cómo votaría cada legislador porque prestó mayor atención a su propia estrategia publicitaria (con fondos públicos malversados) que a los datos de la realidad. El autismo ni siquiera cesó con la destitución de Ibarra, quien dijo que se apresta a librar nuevas batallas, jurídicas y políticas. El minúsculo grupo de amigos y parientes que compartió su gestión vive en una realidad virtual que ellos mismos operan y están inmunizados contra cualquier dato que llegue desde afuera de esa burbuja autocomplaciente. Pero a partir de ahora deberán invertir sus propios recursos.

Es muy probable que el nepotismo en la elección de sus colaboradores haya determinado la escurridiza y culposa reacción de Ibarra ante el incendio y, con ella, su propio destino. Si la responsabilidad penal no hubiera llegado a su concuñado y a la mejor amiga de su hermana, tal vez Ibarra hubiera mostrado más sensibilidad hacia quienes padecieron la catástrofe que hacia los propietarios de los boliches que aquellos no controlaron. Les tocó a Juan Carlos López y a Fabiana Fiszbin, como podría haberle tocado al hermano Rubén y señora, al cuñado Adrián, al primo Pablo o a cualquier otro de los muchos parientes enganchados en el presupuesto, incluidas esposas y ex novias y hasta una hija de la segunda mujer del padre de Ibarra.

El voto de Beatriz Baltroc por la absolución (luego de haber impulsado el juicio político) era previsible desde diciembre, cuando su abogado, Pablo Alejandro Pierini, presentó a la justicia un escrito con las firmas de siete legisladores falsificadas, consintiendo la continuación de las obras en el pozo de la Sociedad Rural, en violación del Código de Planeamiento Urbano. El de Helio Rebot por la destitución, también, desde que el presidente Néstor Kirchner cumplió su promesa de no intervenir. Rebot y Elio Vitali habían hecho saber que sólo acudirían al rescate de Ibarra si Kirchner se los pedía. Kirchner permitió que otros integrantes de su gobierno se jugaran con acciones públicas y privadas en favor de Ibarra, pero él se abstuvo de hacer esos llamados, pese a que había recibido el mensaje. Su prescindencia permitió que uno de los legisladores del Frente para la Victoria votara por la destitución y otro se abstuviera, cuando ya la suerte de Ibarra estaba echada. El fallo de ayer, sumado a la estrepitosa derrota electoral del Frente para la Victoria tras una candidatura de fantasía, abre una nueva etapa política en la Capital. Todas las condiciones están dadas para intentar una construcción distinta, más digna de la renovación que Kirchner trajo a la política nacional.

 

 

LA NACION

 

El juicio político por la tragedia de Cromagnon

La Legislatura destituyó a Ibarra

 

·        El jefe del gobierno porteño fue apartado por mal desempeño de sus funciones

·        Tuvo 10 votos en contra, 4 en favor y una abstención

·        Sólo uno de los tres legisladores kirchneristas lo respaldó

·        Telerman, confirmado como su sucesor

Diez votos en favor de la destitución, cuatro en contra y una abstención. Ese fue el resultado final del juicio político que, por mal desempeño en la función pública en el caso de la tragedia de Cromagnon, donde murieron 193 personas, se le siguió a Aníbal Ibarra. El jefe del gobierno porteño fue así separado de su cargo, en una jornada cargada de tensión, llantos, festejos y acusaciones.

Cuando Guillermo Smith, de ARI, marcó el voto número diez, el decisivo, los familiares de las víctimas estallaron en abrazos, Ibarra mantuvo su cara inexpresiva y hubo sonrisas de satisfacción entre legisladores de ARI y choques de mano entre diputados del macrismo.

Se trató del primer proceso legislativo de la historia por mal desempeño contra un jefe de gobierno de la Capital y derivó en la asunción automática de Jorge Telerman –hasta ayer vicejefe de gobierno a cargo del Poder Ejecutivo– como mandatario porteño.

Se llegó a la destitución con el voto de cuatro diputados de Pro, dos de ARI, dos de izquierda, una radical disidente y un kirchnerista.

Antes de Smith, habían encontrado a Ibarra culpable los legisladores Daniel Amoroso (aliado del macrismo), Héctor Bidonde (izquierda), Roberto Destéfano (macrista), Facundo Di Filippo (ARI), Silvia Majdalani (aliada del macrismo), Marcelo Meis (lopezmurphysta), Florencia Polimeni (radical disidente), Helio Rebot (kirchnerista) y Gerardo Romagnoli (zamorista).

Lejos de las versiones que sostenían que Polimeni, Rebot y Romagnoli votarían en favor del jefe de gobierno, los tres respaldaron la destitución; los dos primeros, incluso, con duros discursos contra Ibarra.

Apoyaron al jefe de gobierno Beatriz Baltroc (izquierda), Sebastián Gramajo (kirchnerista), Norberto La Porta (socialista) y Laura Moresi (Frente Grande). Se abstuvo Elvio Vitali (kirchnerista).

En conferencia de prensa, Ibarra anunció que recurrirá a la Justicia: “La historia no se termina acá”, dijo. Para su abogado Julio César Strassera, “se consumó un golpe institucional” (ver aparte).

Los tres diputados que actuaron como fiscales durante el juicio político -Jorge Enríquez, Jorge San Martino y Rubén Devoto- entendieron que "empezó a recorrerse el camino contra la impunidad".

Según Enríquez, aliado al macrismo, "el juicio político no forma parte del museo de arqueología constitucional, sino que está vivo y es un mecanismo para sortear crisis como ésta".

Por su parte, el lopezmurphysta San Martino sostuvo: "De aquí en más los jefes de gobierno deberán saber que la Legislatura los controla y espera lo mejor de ellos". Y Devoto, de izquierda, señaló que "éste es un primer paso contra la impunidad de los gobernantes, y la lucha debe continuar para que no vuelva a repetirse un desastre de esas características".

Voto a voto

La sesión de la Sala Juzgadora había empezado horas antes de conocido el veredicto, con 35 minutos de demora y en medio de un clima de tensión creciente. Sucede que, antes incluso del arranque de la audiencia, los familiares de las víctimas tuvieron la para ellos mala noticia de que la diputada Baltroc votaría por la absolución de Ibarra (ver aparte).

La legisladora de izquierda había fundamentado, durante la interpelación al funcionario hoy destituido en enero de 2005, la existencia de mal desempeño sobre argumentos constitucionales. Pero ayer explicó: "Ibarra es responsable de no revertir en 2004 el focazo de corrupción en el área de control, pero no creo que sea suficiente esta responsabilidad para destituirlo".

Antes y después de Baltroc, de acuerdo con las previsiones, votaron en favor de la destitución Destéfano, Bidonde, Di Filippo, Majdalani y Meis. Los cinco, como los que siguieron después, coincidieron en que existió mal ejercicio del poder de policía, porque el funcionario destituido no supervisó cómo instrumentaban la política de controles en la ciudad los funcionarios de su confianza, que él mismo había designado en el área de seguridad.

Y recordaron que, en noviembre de 2003, cuando Ibarra comunicó públicamente la existencia de un "focazo de corrupción en el área de inspecciones" también comunicó que "él personalmente se ponía a cargo de solucionar esta irregularidad". Sin embargo, concluyeron, sus esfuerzos fueron ineficaces. Por todo esto, la tragedia de Cromagnon -analizaron- no fue un accidente, sino consecuencia de la discrecionalidad y la improvisación de la operatoria en materia de fiscalización.

Para algunos también hubo falta de previsión y de coordinación para la atención de la emergencia. Y todos defendieron el desarrollo del juicio político con los fines previstos en la Constitución porteña, en contra de las acusaciones de "golpismo" efectuadas por Ibarra y sus defensores.

Además de Baltroc, Ibarra -al que durante toda la sesión se lo vio estoico y en diálogo permanente con sus abogados- respiró tranquilo con los votos por la absolución de Gramajo, La Porta y Moresi. Pero inmediatamente después comenzó la cuesta arriba.

Tomó la palabra Polimeni. "La delegación de atribuciones [en los ministros] nunca implica delegación de responsabilidades. ¿A qué se dedica un jefe de gobierno si no a seguir las políticas de sus ministros, sobre todo en aquellas áreas críticas?", inquirió, y apoyó la destitución.

Luego, con el voto por la separación de Ibarra expresado por Rebot quedó a la vista la interna del kirchnerismo, que luego reforzó Elvio Vitali con su abstención. "No voy a ser quien eche la última palada de tierra sobre la tumba de esos 194 pibes. Voy a honrar el juramento que hice al asumir mi banca votando de acuerdo con las razones que me dicta mi corazón", dijo Rebot.

Faltaba que se definiera la incógnita de Romagnoli, pues se sabía que Smith era otra voluntad en contra. Y el zamorista volvió a apelar a la solidaridad con los padres para fundamentar su voto por la separación de Ibarra de su cargo. El jefe de gobierno estaba destituido, pero no recibió accesoria de inhabilitación alguna.

Por Angeles Castro
De la Redacción de LA NACION


Lo condenó su pálida gestión de gobierno

 

Aníbal Ibarra ha caído. Su agonía (un año y dos meses) ha sido larga. En su derrumbe se lleva también algo de la autoridad política del presidente Néstor Kirchner, el hombre que lo salvó de la derrota segura en su reelección, en 2003. Pero, ¿se ha juzgado sólo la gestión de Ibarra como responsable político de la tragedia de Cromagnon, que dejó el insoportable peso político y emocional de casi dos centenares de muertos?

Ningún jefe de gobierno hubiera salido campante de semejante catástrofe. Sin embargo, en el caso de Ibarra se pusieron de manifiesto, en el acto, dos condiciones adversas para él. Su gestión integral como jefe de la Capital no era bien vista por muchos sectores sociales y, además, se había mostrado incapaz de enhebrar mínimas alianzas políticas que lo preservaran de sus muchos adversarios. Sólo cuidó su relación política con Kirchner. Nunca tendió más puentes.

Enfrente se encontró con una Legislatura que simplemente cambió el nombre del viejo y desprestigiado Concejo Deliberante. Fragmentado en innumerables bloques, integrado por personas en muchos casos muy vulnerables, el cuerpo legislativo nunca dio garantías de llevar adelante un juicio justo. Eso explica que gran parte de la opinión pública se haya manifestado, en las encuestas, en desacuerdo con la destitución de Ibarra. No fue adhesión a él lo que hubo en vastos sectores sociales, sino el rechazo a convertirlo en culpable casi exclusivo del drama de Cromagnon.

Desde ya, no pueden analizarse dentro de ese cuadro las manifestaciones públicas en favor del gobernante destituido que se realizaron en los últimos días. A trancas y barrancas, Ibarra estaba sometido al juego natural de las instituciones que lo juzgaban; no correspondía, por lo tanto, que una pueblada -pasible siempre de manipulaciones- sustituyera el trabajo de legisladores y jueces.

Es cierto que Ibarra implantó un método de gobierno cerrado, donde sólo él era el centro de un sistema radial. Las secretarías (o ministerios) pertenecían, cada una de ellas, a pequeños sectores políticos, muy celosos de sus espacios de poder. En cualquier caso (se tratase de obras públicas, de la educación, de la salud o de la seguridad) era el propio Ibarra el que terminaba decidiendo y arbitrando en caso de colisiones internas.

Heredó el liderazgo del Frente Grande que dejó el ex vicepresidente Carlos "Chacho" Alvarez (con el que tiene una mala relación política y personal desde hace muchos años), pero nunca hizo de ese partido una estructura que valiera la pena. En la propia Legislatura, sus aliados inmutables no pasaban de un puñado de cuatro o cinco legisladores. Casi la misma relación de fuerzas que se vio en la votación de ayer.

Algo debió de hacer mal un político cuando el arco opositor que lo enfrenta está conformado por dirigentes que responden a Macri, a López Murphy, a Carrió y a Zamora. Todos, en fin, desde la derecha hasta la izquierda.

Debe reconocerse, no obstante, que a Ibarra nunca le faltó una enorme dosis de buena suerte, el soplo de la fortuna del que hablaba Maquiavelo, fundamental para la carrera de cualquier político. Fernando de la Rúa lo arrastró a la jefatura de gobierno en el mejor momento político del ex presidente y Kirchner le hizo posible la reelección, también en el mejor momento del actual presidente, un mes y medio después de que éste accediera al poder.

Cromagnon tiene culpas penales y directas más importantes que las responsabilidades políticas de Ibarra. Su propietario, Omar Chabán, hizo de la transgresión un hábito hasta que la transgresión explotó en un incendio de bienes y vidas. La propia banda que tocaba esa noche, Callejeros, había instalado en la costumbre de sus seguidores una parafernalia de bengalas que terminó con el fuego en las vísperas del Año Nuevo de 2005. No obstante, el primero en caer fue el que tenía una responsabilidad política más lejana que aquéllos.

Kirchner mismo ya no sabía al final qué hacer con Ibarra. Sabía, sí, que terminaría pagando un precio político por haberlo apoyado en su momento y por haberlo sostenido hasta hace muy poco tiempo. Sus vacilaciones se evidenciaron en la votación de la Sala Juzgadora: un kirchnerista votó a favor de Ibarra, otro se abstuvo y un tercero se pronunció por su destitución.

Los propios colaboradores presidenciales estaban divididos. El jefe de Gabinete y jefe político del peronismo de la Capital, Alberto Fernández, sostenía que siempre sería mucho mayor el precio que se pagaría si le soltaban la mano a Ibarra. Pero el ministro de Planificación, Julio De Vido, respaldaba la tesis de que era hora de hacer borrón y cuenta nueva. El flamante jefe del gobierno de la Capital, Jorge Telerman, encontró siempre en De Vido más apoyo que en Fernández.

Muchos miembros de la Sala Juzgadora recibieron la influencia directa de las familias de la víctimas, que se convirtieron en protagonistas políticos importantes de este proceso. Es razonable que los familiares busquen las responsabilidades no sólo penales, sino también políticas. La propia sobrevivencia de Ibarra como jefe de gobierno, en caso de haber sido restituido, se hubiera tornado intolerable por la presión constante de los familiares. Para éstos, Ibarra debía pagar con su vida política la muerte de sus seres queridos.

Sin embargo, la sociedad no ha hecho aún una reflexión sobre lo que sucedió en Cromagnon: las bengalas que se dispararon al techo, en un lugar cerrado, fueron encendidas por el público. Esto habla de una devaluación notable de la cultura social, de hábitos desaforados y del desprecio por la vida misma.

Ibarra ya no está. Su pálida gestión y su incapacidad para atraer aliados lo condenaron antes que los estrépitos de Cromagnon. Pero sería una ingenuidad política suponer que su destitución por sí sola resolverá la crisis de la política porteña, la escasez de crédito social de sus instituciones y las deficiencias de un Estado impotente.

Sólo en la Capital y en Tierra del Fuego hubo juicios políticos contra sus gobernadores. Son, al mismo tiempo, los distritos electorales más jóvenes del país. La política enseña siempre que ser nuevo no es equivalente a ser mejor.

Por Joaquín Morales Solá
Para LA NACION

 

 

NOTICIAS URBANAS

 

A PESAR DE ALBERTO
Todo a pedir de Kirchner


Aníbal Ibarra destituido, Alberto Fernández muy golpeado, las críticas del ibarrismo y sus hipótesis, el peronismo K y Jorge Arguello, los primeros planes de Telerman y el perfil del tablero que queda, en el que crecen las variantes del Presidente



Por Fernando Riva Zucchelli

 

Alberto Fernández no podía salir de su asombro. De los tres votos que él garantizaba para la continuidad de Aníbal Ibarra, sólo uno fue a favor del destituido jefe comunal, el del obediente y estudioso Sebastián Gramajo. Tanto Helio Rebot, más previsible y Elvio Vitali producto de su enfrentamiento con Diego Kravetz sepultaron la promesa de Fernández.

Ibarra necesitaba seis votos para zafar de la situación por la que estaba suspendido. "Tres y tres " fue el acuerdo tejido entre Fernández e Ibarra para reponer a este último en su sillón de mando. Beatriz Baltroc fue la tercera que aportó Ibarra además de los ya sólidos apoyos de Laura Moresi (propia) y Norberto La Porta (aliado todo terreno).
"Entramos bien, vamos a ver cómo salimos" decían los ibarristas apiñados en el salón Eva Perón contiguo al recinto. El fantasma del Chango Farías Gómez sobrevolaba la sala y las caras de alegrías eran "tics" nerviosos ya que la realidad se empezó a palpar y a respirar en el aire apenas llegados a la Legislatura.

L
os peronistas K eran alrededor de 10 en todas sus variantes, desde el "enviado del Zar" Claudio Ferreño, uno de los más cercanos al jefe de Gabinete Nacional, los legisladores Alberto Pérez, Inés Urdapilleta, las funcionarias Raquél Kismer de Olmos y Liliana Sánchez además de Silvia Gotero esposa del dirigente Roberto Digón, el arguellista Alberto Rodríguez y la directora en el Instituto de Vivienda de la Ciudad. Aquí la discusión se centró -antes y después que hablara- en el voto desconocido de Rebot, al que todo daban de manera diferente. Una vez consumado el discurso y tras decenas de contactos con Jorge Arguello, arreciaron las críticas contra ambos. "Otro bronce más y con Bielsa (Rafael) ya van dos, qué quieren ¿el bronce? se preguntaban no entendiendo que la disciplina partidaria hay que formarla y solidificarla antes de reclamar porqué no se cumple. Habrá que estudiar en el futuro cercano la actitud de la cupula K hacia Arguello y Cía, algo que no se vislumbra muy cordial.

En el ibarrismo repartían culpas al boleo: la más odiada y calificada como la más rancia derecha de la Ciudad, Elisa Carrió, las descalificaciones a la complicidad del Presidente a manos de un desconcertante Alberto. "Siempre al final nos caga" decían once de cada diez seguidores de Ibarra. Al ininputable Gerardo Romagnoli lo trataron como tal, mientras que por primer vez las menciones a Mauricio Macri disminuyeron notoriamente.

En el NH en la conferencia de prensa todo siguió más o menos igual, salvo por un "Carrió, Carrió, la p… que te p…" que tibiamente se gestaba desde distintos ángulos de la Sala. La senadora Vilma aplaudía a rabiar a su hermano mientras por lo bajo todos seguían cargando bronca contra Alberto.

Ibarra se va hacia la vía judicial en plena campaña para el 2007. Es un animal político, al que le faltó jungla y la compañía de otras especies, salvo algún que otro gorila. Su futuro puede o no estar ligado al de Jorge Telerman, quien asegura a sus íntimos que "a pesar de forjar un acuerdo con la Rosada, es necesario mantener el perfil de centroizquierda para trabar el ascenso de Macri" o eventualmente de Daniel Scioli, quien queda complicado en un escenario Telerman -Macri. Pero en la concertación que planteará Telerman podría acordar ser parte del armado "oficial", aunque aún falta mucho, habrá que ver cómo llega cada uno. Kirchner goza de más variantes ahora a la hora de pensar en derrotar a Macri en el distrito si se le opusiera.

En Compromiso K por otra parte sin sentir esto como una victoria ya "que las esquirlas le llegaron al Presi", estaban muy tranquilos y conformes ya que "con Aníbal, nada que ver, y con Alberto más o menos igual". La ambición del espacio es la obra pública de la Ciudad y algunas licitaciones demoradas para desde ahí hacer frente a un armado más sólido que aporte a una elección digna en la Ciudad de Buenos Aires.

Ibarra se fue por una soledad que lo asfixió, desde la derecha a la izquierda le votó en contra dos veces. Para la próxima deberá revisar su estrategia de "hacer política con los que quiero" y garantizar "sus ideales" con una política que se lleve a cabo. Ésta no va más, todas las culpas a las que aluden son ciertas, pero para remontar el golpe deberá revisar lo que hizo mal para perder el gobierno en un distrito que lo quiere como un hijo. Es casi como "chocar la calesita". Y no tenía seguro.

 

LA DESTITUCIÓN
Iberoamérica
destacó la destitución

La caída del ex jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, marca un punto de inflexión en la política de la Ciudad. Los principales medios latinoamericanos se hicieron eco de lo que pasó en la Legislatura porteña. España también cubrió la noticia
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Por Patricio Tesei

 

Por 10 votos contra 4 (y una abstención), Aníbal Ibarra fue destituido de su cargo de jefe de Gobierno, culpado por mal desempeño a raíz de la tragedia de Cromañón. ¿Qué dicen los principales diarios latinoamericanos y del mundo sobre esta inédita decisión en las ediciones del 8 de marzo?

El diario El País, de España, titula: "Destituido el alcalde de Buenos Aires por el incendio de la discoteca" y, además, califica a Ibarra como "irritado" a la hora de señalar que acudirá a la justicia, y sostiene: "La destitución de Ibarra se ha transformado en una batalla política entre el centroderecha liderado por Mauricio Macri y la izquierda, en cuya ayuda han acudido el peronismo y varios estrechos colaboradores del presidente, Néstor Kirchner. La resolución supone una importante victoria de Macri, quien ve reforzada su posición ante las elecciones de 2007".

Además, el diario español afirma: "Su sustituto es Jorge Telerman, un estrecho colaborador, quien se dispone nombrar en los próximos días un nuevo equipo de gobierno. Fuera del Parlamento, cientos de familiares de las víctimas celebraban con gritos y abrazos la destitución de Ibarra, quien había sido suspendido el pasado noviembre. A varios cientos de metros se manifestaba otro grupo de padres, más reducido, contrario a la destitución".

Por otro lado, el periódico ABC de Paraguay, encabeza: "El legislativo comunal de Buenos Aires destituyó este martes al alcalde de la ciudad de Buenos Aires, el centroizquierdista Aníbal Ibarra, al hallarlo culpable en juicio político de mal desempeño de gobierno, a raíz del incendio de una disco que dejó 194 muertos la noche del 30 de diciembre de 2004".

El diario El Comercio de Perú destaca: "Mientras que en Perú la justicia demora años para resolver juicios con veredictos que concluyen sin responsabilidades claras ni culpables, en Argentina el panorama es completamente diferente. El alcalde de Buenos Aires fue destituido tras un juicio político que lo halló responsable de la tragedia en que murieron 194 personas a fines del 2004". Además, señala: "Aníbal Ibarra, un abogado de 48 años, que ya estaba suspendido desde noviembre y casi no tenía respaldo político, fue removido por una sala juzgadora formada por 15 miembros de la Legislatura de la Ciudad".

Por otro parte, el periódico El País, de Uruguay, afirma: "No queda claro qué repercusiones políticas puede generar esa destitución. Según distintas encuestas, Ibarra tenía un respaldo mayoritario para permanecer en el cargo. La semana pasada, incluso, una multitud de entre 20 y 40 mil personas, según las distintas fuentes, habían marchado por el centro de la ciudad como manifestación de apoyo".

Por último, el brasileño O Globo, afirma con relación al pedido de Ibarra ante la justicia: "Alcalde de Buenos Aires pide anular la destitución. Aníbal Ibarra reacciona ante la pérdida de su mandato por el caso del fuego que casi mata a 200 jóvenes". Por otro lado, El Nuevo Herald, de Miami, señala: "Los adversarios de Ibarra, que no se limitaban a sus opositores de derecha, incluyeron también a elementos de ultraizquierda e incluso a partidarios del presidente Néstor Kirchner, de quien el alcalde era considerado hasta ahora
un aliado".

 

INFOBAE

 

 

Familiares ahora quieren que Ibarra responda en la causa penal

 

El abogado que representa a decenas de padres de víctimas del incendio en Cromañón remitió su pedido al juez que sigue las investigaciones para que indague al ex jefe de gobierno porteño

El abogado Fernando Soto, representante de un centenar de víctimas de Cromañón, pidió esta mañana al  juez subrogante Néstor Costabel la indagatoria del destituido  jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra.

 

Soto entregó este mediodía un escrito al juez Costabel un breve escrito en el que, atento a la destitución producida ayer y a los nuevos elementos que surgieron durante la tramitación del juicio  político, insistió con el llamado a declaración de Ibarra como  imputado.

 

El juez no tiene plazos procesales para decidir si llamará o no a Ibarra, quien hasta el momento nunca declaró en la causa penal.

 

El abogado querellante fundamentó su pedido en que del contenido de los votos de los integrantes de la Sala Juzgadora se desprenden las omisiones que cometió Ibarra en su función como jefe de gobierno.

 

Esos yerros que estableció el juicio político, según consideró el abogado, se suman a otros datos de la investigación y configuran la presunción de delito supuestamene cometido por el ex jefe de gobierno.