...y dónde está el piloto?
El
suboficial Jorge Sayago fue muerto a tiros y
después fue asesinado nuevamente de un garrotazo. Ese no fue el hecho más
extraño del relato oficial de los sucesos acaecidos el 7 de febrero de
2006 en la localidad de Las Heras, provincia de Santa
Cruz. El cacique tehuelche Alejandro Paisman Vera,quien participó de la pueblada que liberó al dirigente
de los trabajadores del petróleo, el soldador Mario Navarro, de las garras de
la policía provincial, apareció torturado y asesinado junto a la ruta 43. De
nada le sirvió ser cuñado del dirigente sindical kirchnerista
Héctor Segovia. Inverosímilmente, su pariente le echó la culpa a los propios
compañeros del líder indígena.
Lo que
queda en claro, entre tanta oscuridad, es que la sangre de Sayago
y Paisman Vera cae directamente sobre la cabeza de la
jueza que ordenó la detención de Navarro y, sobre todo, del fiscal Sergio Gargaglione, quien con sus declaraciones provocadoras
exhibe la clara decisión de cierta derecha en el sentido de penalizar la
protesta social aun al costo de desencadenar formas de guerra civil en las
rutas patagónicas y más al norte también.
El
presidente Kirchner, quien en los días ulteriores a
la catástrofe de Cromagnon permaneció impertérrito en
su guarida patagónica, ahora que se incendia su provincia amanece entre las
sábanas en la quinta presidencial de Olivos. La distancia geográfica que
logra mantener respecto de los conflictos, no lo hace sin embargo menos
responsable de los sucesivos desaguisados que cometen en su nombre sus seguidores,como el crispado
gobernador de Santa Cruz Sergio Acevedo.
Los
trabajadores patagónicos, y en especial los petroleros, poseen una
intrépida y prolongada tradición de lucha. La reivindicación por ellos
levantada (la misma que la clase media porteña viene soportando estoicamente)
es la elevación de mínimo no imposible del impuesto a las Ganancias. En un país
que ofrece la estructura impositiva más regresiva del mundo, hasta el punto de
que la mitad de la carga fiscal es afrontada por los asalariados, no es extraño
que la contumaz decisión del oficialismo de mantener este reaccionario
dispositivo haya desencadenado los incendios que se produjeron en los últimos
días, y es de prever que se profundicen en el futuro inmediato.
COLECTIVO
PODER AUTONOMO
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