Que hacemos

 

 

"y a fuerza de sumar nuestras debilidades
seremos los más fuertes del mundo,
de la historia y de las luchas de la razón "

 

Roque Dalton,

 

 

Sólo construyendo "lo que no es" se cambia "lo que hay" y sólo descubriendo "lo que hay" en "lo que es", se desmitifica "lo que ya está".

La identidad, categoría básica del pensamiento capitalista hegemónico,  rompe el nosotros de la humanidad, en tanto  el hacer  es  la superación de lo que somos, por eso cuando nos preguntamos quienes somos, nos respondemos con nuestro hacer.

El anticapitalismo, el internacionalismo, nuestro apego a la tradición revolucionaria latinoamericana, la autodeterminación, y la autoorganización como herramientas de construcción de autonomía, son las premisas básicas que han acercado a tantos valiosos compañeros al hacer de Poder Autónomo.

 

Una de las tendencias dentro del sistema capitalista tardío, también llamado neoliberalismo, es la desintegración de todo tipo de tejidos sociales y políticos, desde el Estado nacional hasta la familia, pasando por el sindicato, el barrio, la cooperativa, la escuela, de todo tipo de colectivo , por eso estamos convencidos de que la lucha tiene que ir en sentido contrario de la tendencia, es decir, tejer nuevamente otro tipo de relaciones sociales, diferentes a las que conocimos , esta vez desde abajo y en colectivo.

El común se está construyendo en el presente, en el conjunto de prácticas productivas, solidarias, afectivas –es decir, políticas, que la gente a diario ejecuta a sabiendas o no. Acciones políticas asentadas más que en el razonamiento-conocimiento teórico-político, en un trabajo común que apunta a cubrir deseos-necesidades de vivir una vida que merezca ser vivida por todos. 

 

 

 

 

No queremos ser parte de esa izquierda que se justifica a sí misma con el culto a la Historia con mayúscula, pero que ignora la historia de todos los días, esa que hace a la vida de la gente por la que habla pero a la que pocas veces escucha;  porque esa práctica conspira contra la transformación radical de la sociedad.

 

 

 Cuando decimos que queremos construir una organización de nuevo tipo, es porque pensamos que las formas organizativas que a lo largo de la historia se ha dado la izquierda para transformar la realidad, ya no funcionan como tales en el momento histórico que vivimos. No se trata de olvidar  la tradición de lucha de los partidos de izquierda, que es nuestra tradición, ni a los miles de compañeros que sacrificaron sus vidas.

 

 Simplemente pensamos que hay que construir de otra manera para que día a día la mayoría pueda decidir libremente su destino, por eso queremos intentar nuevas formas organizativas.

 

Concebimos el nuevo espacio como una red, articulación, o encuentro que vincule a quienes adhieran a estas ideas y traten de llevarlas creativamente a la práctica en los lugares y mediante las acciones que decidan aquéllos a los que les parecen útiles, integrando una organización de nuevo tipo.

 

Pretendemos conformar un movimiento autónomo, a lo interno y frente al poder, así como  solidario y en red de resistencia y rebeldía junto con los demás movimientos y pueblo en general.

 

Buscamos ser parte de un archipiélago; construir con otros, evitando  la lógica  homogeneizante del modelo de pensamiento hegemónico.

 

Reivindicamos el derecho a la diferencia, contenida en el marco del hacer colectivo por encima de los personalismos, de los cuales se nutre y sostiene la política partidaria tradicional.

 


         Creemos que es imprescindible quitamos de nuestra cabeza la lógica de la acumulación  (capitalista),como única medida de éxito, esa que mide el éxito según la fórmula de cantidad de demandas conquistadas. La práctica de la política de la eficiencia. Práctica que la mayoría de las veces lo que conlleva en sí misma es muy poco respeto para la gente por la que decimos luchar.

 

Pensamos que es la movilización social la que logra, ponerle límites al poder dominante, y  aunque sea parcialmente, aliviar la situación de miseria en que se vive.

 

Nuestra ética militante y revolucionaria  rechaza la supremacía de  los criterios de efectividad y éxito  por encima de los mecanismos democráticos de consulta y de decisión de los directamente implicados. También somos contrarios a  la concepción que hace de la negociación con el poder objetivo el eje fundamental de la praxis.

 

 Los dueños del capital saben que parte importante del control del presente es quitar toda esperanza de futuro, robando el pasado.

 

Nosotros los impertinentes e implacables empecinados,  rescatamos y honramos nuestro pasado como mejor sabemos, negándonos  a enterrar nuestros sueños.

 Convencidos de que la  utopía es hoy posible, que lo imposible es ahora desde abajo y a la izquierda  una vez más, volvemos a empezar.

 

 

 

 

 



 

Susana Beatriz Etchegoyen