DECLARACION DE PRINCIPIOS: CINCO TESIS

 

Advertencia

Las siguientes “Tesis” constituyen una auténtica enumeración de principios ideológicos y no una plataforma política. Su elaboración no fue condicionada por restricciones de ningún tipo y constituyen la base provisoria sobre la que se erige la construcción de Poder Autónomo.

 

Tesis 1. Somos anticapitalistas. Esto es, somos comunistas. Esto es, estamos convencidos de la posibilidad de emancipar a la humanidad del trabajo duro, de la ignorancia y de la pobreza, y de fundar una etapa superior de la sociedad, en la cual se requiera de cada cual de acuerdo a sus capacidades, y se ofrezca a cada ser humano, de la riqueza colectiva, de acuerdo a las necesidades que tenga. Creemos que el sistema capitalista, que ha puesto a la especie humana en el umbral del reino de la libertad, debe perecer. Es preciso que sea aniquilado, debido a que el antagonismo que planteó su existencia desde el primer día no ha cesado de atormentar a los hombres: la paradoja entre el carácter colectivo de la producción capitalista y el carácter privado de la apropiación del fruto del trabajo.  Creemos que el corazón del capitalismo, la mercancía, también debe perecer. La mercancía, fuente hasta ahora de la racionalidad de la acumulación y estructuración de la riqueza, ha cumplido su ciclo como institución humana. El intercambio de la riqueza dejará de ser el modo de la distribución del fruto del trabajo humano. La búsqueda de la felicidad ya no tendrá la máscara de la propiedad.

 

Tesis 2. Somos autónomos. Esto es, somos socialistas. Esto es, creemos que la ley de la transición del sistema mundial capitalista al comunismo, en su etapa final de capitalismo monopolista tardío, reside en la eclosión global de estructuras de base que surgen de la auto organización del neoproletariado: el modo de producción autónomo. Creemos que, en el seno del capitalismo tardío, las formas que revisten la explotación del trabajo  se hallan en un avanzado proceso global de reorganización y reconstrucción que conllevan la aparición de un nuevo sujeto planetario de la revolución, la clase neoproletaria, la cual subsume actualmente a todos los estratos sometidos incluyendo al viejo proletariado concentrado fabril. Creemos que el socialismo real construido en la Unión Soviética y su periferia no constituye un modelo aplicable, porque ha mostrado catastróficas limitaciones, en especial su incompetencia para permitir el despliegue de las capacidades emancipadoras de las masas populares. Por lo tanto, pensamos que el período de transición del capitalismo al comunismo, conocido tradicionalmente como socialismo, en el cual se requiera de cada cual de acuerdo a sus capacidades, y se ponga a disposición de cada ser humano, de la totalidad de la riqueza colectiva, la alícuota correspondiente a la cantidad de trabajo que ofrezca, tendrá la forma de la organización autonómica.

 

Tesis 3. Somos "horizontales", en el sentido de que somos democráticos. Así como afirmamos que la organización laboral del capitalismo denominado "fordista" es anacrónica, su reflejo en las organizaciones políticas revolucionarias, el modelo leninista de partido, también ha perdido vigencia. El modelo que proponemos es la red multijerárquica, que aprovecha las potencialidades tecnológicas contemporáneas de comunicación y hace realidad la posibilidad de funcionar orgánicamente, como un verdadero intelectual colectivo, en tanto se colectivicen sistemáticamente las informaciones y los intercambios de ideas. Pero además, no sólo somos democráticos en nuestras líneas interiores. Creemos que las reglas de la democracia parlamentario-burguesa, con todo el avance que significa para el pueblo respecto de las autocracias del pasado, resultan ya anacrónicas frente a los modelos de nueva democracia que se multiplican desde las experiencias autonómicas en muchos países. El rol civilizatorio que el Estado de clases desplegó paradójicamente, junto con su papel opresivo, es expropiado así por las nuevas formas democráticas autonómicas que permiten prever, junto con la extinción de las relaciones capitalistas de producción, el aniquilamiento del Estado y su sustitución por relaciones humanitarias y democráticas de producción, reproducción, administración, gestión, creación, autodefensa y elaboración científico-técnica. Respecto a las formas democráticas parlamentarias del Estado, estamos dispuestos a participar de las mismas como un marco de la disputa ideológico-política y un ámbito de acumulación de fuerzas populares.

 

Tesis 4. Somos internacionalistas: creemos que la globalización neoliberal posee componentes irreversibles, y por ello no puede ser enfrentada por la “antiglobalización”, sino por una globalización de nuevo tipo: la globalización neoproletaria, “puesta” o erigida políticamente como su contrario por la globalización neoliberal. Creemos sin embargo que el carácter internacional de la revolución neoproletaria se dará inicialmente bajo la forma de resistencia nacional-patriótica respecto a las formas internacionales de dominación globalizadora. Creemos que la red mundial de estructuras autonómicas que se va desplegando facilitará el intercambio de experiencias, acelerando la colectivización de los saberes y combinando el desarrollo desigual de los mismos.

 

Tesis 5. Somos políticos, esto es, luchamos por el poder para el pueblo. Creemos que la deserción paulatina del Estado de su rol como dispositivo civilizatorio y de construcción de consenso, concentrándose exclusivamente en su papel represor, deja espacio para la resolución autonómica de las necesidades de las grandes mayorías y para la erección de un poder de nuevo tipo, que frente al poder del Estado constituye un contrapoder. El poder autonómo es estructural, no solamente político, sino también económico-social, ideológico y moral . Pero también estamos dispuestos a disputar todos los espacios donde el poder del pueblo pueda desplegarse, incluyendo el institucional, parlamentario, ejecutivo, cultural, sindical y científico-técnico, en el interior o en el exterior del Estado. Las formas de la lucha política serán decididas por las necesidades específicas de cada frente y las consideraciones tácticas ante cada coyuntura. No consideramos, de este modo, que el poder sea algo que puede ser “tomado”, sino un objetivo que se construye y se disputa al mismo tiempo.