POLITICA Y SALUD

 

DOCUMENTO INTRODUCTORIO

 

INTENTANDO CONSTRUIR UNA TEORÍA

 

CUESTIONES METODOLÓGICAS

 

 

 

            Para nuestros países, el marco conceptual de la dependencia, que puede traducirse ahora, como la significación de los determinantes causales de los resultados sanitarios, así como de las condiciones de salud, resulta ineludible.

           

Cualquier lectura crítica de la relación salud/enfermedad, por lo tanto, se halla impregnada y atravesada por las ataduras causales estructurales.

           

Así para nuestra realidad sanitaria, el discurso crítico sanitario está obligado a discernir nuevas territorialidades funcionantes , que se disponen:

 

La concepción de campo antagónico de la salud, es una construcción teórica opuesta al discurso extremo de la explotación y por lo tanto esencialmente alejada de los ensayos neutralizantes tan caros al progresismo.

 

Por ello no caben las miradas altruístas, ni la tan definida visión humanitaria. Tampoco resulta por esto suficiente la invocación a la solidaridad social, ni el reclamo de que la asitencia de la enfermedad y el cuidado de la salud sean retiradas del espacio del mercado, y por lo tanto dejen de ser consideradas mercancías.

 

No se trata entonces de la definición de modelos dependientes de la preclaridad de determinados individuos, o de la aplicación de hipótesis en boga. La cuestión nuclear reside en el capitalismo en cuanto sistema, es decir, en el modo de producción que tiene por objetico la reproducción ad infinitun y la acumulación-concentración-centralización del capital que se logra a través de la explotación y la dominación de la fuerza de trabajo, por parte de los dueños del capital.

 

Mientras el capitalismo sea el modo de producción dominante, el proceso salud/ enfermedad , y la asistencia de esta, resulta una fuente inagotable que alimenta la reproducción del capital.

 

Se trata de elaborar la posición antagónica, desde la subversión de la posición de equilibrio asimétrico que consiguió el campo sanitario oficial, desde el consenso impuesto, la acomodación y el conformismo inexorable que impone el poder.

 

Parece por lo tanto imprescindible, revisar cada categoría de las utilizadas habitualmente en el campo que nos interesa, para al menos no quedar atrapados en el discurso contrarevolucionario que se ha impuesto con particular saña en todos los órdenes, durante los últimos 30 años.

 

Si detenemos la mirada en la Salud (estado sanitario de la población y sistema de asistencia de la enfermedad), la caracterización de la situación se halla sostenida por nominaciones tales como: modelo, crisis, inestabilidad, depresión, recesión, que a su vez aparecen como el resultado de "errores" o equívocos en la aplicación de políticas económicas, ineficiencia o burocratismo estatal, aumento de la corrupción, prevalencia de intereses coorporativos ( este capítulo iniciado y amplificado hasta el hartazgo desde la administración Neri en adelante ) como los representados por los Sindicatos, etc...

 

Tales diagnósticos conllevan propuestas de solución basadas en fórmulas no menos conocidas, verbigracia, privatización de entes públicos, desregulación del sector control del gasto, desregulación de los seguros y prestaciones médicas obligatorias etc.

 

Resulta imprescindible rechazar las tesis economicistas del stablishment, que hacen de la elaboración y manejo de los presupuestos y el control del gasto, la panacea de la solución para los problemas del sector salud, así como las simulaciones tecnocráticas, sin que esto implique de modo alguno deshechar las investigaciones y análisis útiles para comprender los contenidos de las prácticas y programas sanitarios, ni el abandono de de reclamos y reinvidicaciones sectoriales.(1)

 

El modelo liberal histórico, funcional por décadas a la hora de entregar la asistencia médica indispensable para mantener al sector trabajador en condiciones de producir, ha sido arrasado por el avance del capitalismo financiero en el escenario de la globalización salvaje, con desocupación creciente, y estados cooptados, cada vez menos dispuestos a cumplir con sus obligaciones asistenciales, convalidándose definitivamente la enfermedad como fuente de ganancias, garantía de poder y crecimiento para los sectores más poderosos del sistema.

  

El nuevo patrón de acumulación capitalista, más allá de las diversas denominaciones que recibe ( posfordismo, capitalismo pos industrial, neocapitalismo, capitalismo tardío etc), comandado por su fracción financiera, implica una nueva división internacional del trabajo, y su conclusión en un nuevo tipo de sociedad , en la cual se desdibujan las fronteras de los Estados-Nación, y el capital logra apropiarse en forma casi monopólica del estado y ponerlo en función exlusiva de sus intereses con la la consecutiva  desestructuración de las formas precedentes de relaciones laborales y sociales, y por ende de las antiguas mediaciones de representación política y social.

 

Al caer estas representaciones de mediación, surge entonces la autonomía liberadora por excelencia.

 

La autonomía es autodeterminación y autoorganización de todo lo que resulta externo y antagónico a su ser y hacer(se). Aspira a ser autónoma de el orden actual, del capital, su expoliación, del estado y sus limosnas disciplinadoras; integrando, por lo tanto, en un todo biopolítico afectivo, la naturaleza, el trabajo, los deseos y la autoorganización de la los sujetos autónomos, que cooperan y se transforman al cooperar. (2)

 

La salud entonces, para hallar las soluciones que el pais ansía se dirime en el terreno político de la liberación de los explotados de siempre.

 

Hay no hay argentino pobre, trabajador o desocupado, que sienta protegida su vida, su salud y su trabajo. Este es el campo dramático donde se define la transformación a la que aspiramos, y está emplazada en una política que intenta ser generadora de contrapoder frente al dominio del poder capitalista transnacionalizado.

 

Es por lo tanto en ese terreno donde nuestro proyecto de salud, no admite otra construcción que la colectiva, es decir la de la participación de la población, participación sin límites, en todos los niveles; a saber, en el diagnóstico, la planificación, la gestión y el control de la misma, para que la multitud constituyente tome en sus manos la construcción del sistema de salud que imprescindiblemente necesitamos.

 

 

 

 

:

(1). Dr Floreal Ferrara.

(2) Nuevo Proyecto Histórico . Colectivo Autonomista.

 

Susana B. Etchegoyen                                                 18-04-03