Medicamentos de venta libre

Una reflexión

Dr. Pedro M. Politi

 

        El uso de recursos farmacológicos para mejorar o preservar la salud humana data de tiempos muy remotos. Sin embargo, la consolidación de este tipo de prácticas bajo el dominio de compañías especializadas (laboratorios farmacéuticos) es mucho más reciente. El fin de lucro hizo que la limitación planteada por las corporaciones médicas, en el sentido de tener el monopolio de la prescripción, cediera ante el empuje de medidas que simplificaban la ecuación a beneficio de los laboratorios: qué serían, de otro modo, los médicos (en la visión de los laboratorios), sino simples "expendedores bobos"? Y si su cooperación, tantas veces denostada por su ductilidad ante las insinuaciones de los laboratorios, no resultase suficiente para el apetito de éstos? Y si fuese necesario extremar la asimetría de información entre quienes detentan el conocimiento (técnico-farmacéutico) y simultáneamente proveen, por una parte, y quienes consumen, por otra? Lo mejor sería invocar el libre albedrío, la autonomía del consumidor, y permitirle acceder a un vasto arsenal de medicamentos, incitado por las técnicas publicitarias.

 

        Por qué no tendrían razón de ser los medicamentos de venta libre? Consultar al médico es tedioso, hay que solicitar turno, contar los problemas, ser examinado y quizás realizar análisis u otros estudios complementarios. Y todo para cerciorarse de la necesidad de consumir un producto que uno ansía consumir, de todos modos. Acaso no alaba sus virtudes la televisión?  Calma el dolor, baja la fiebre, levanta el ánimo, "te da pila", te mejora, te hace lucir mejor, calma tus nervios, te permite dormir, sacia tu deseo de...

 

Por qué poner límites a la Patria Pastillera? (1).

 

En la Argentina, la ley nacional nro 16.463, del año 1964, permite la publicidad de los medicamentos de venta libre, pero prohibe “inducir a la automedicación" (2). Esta deliciosa contradicción de términos (el objetivo mismo de la publicidad es inducir al consumo de lo que se publicita) no ha sido resuelta en la reglamentación de la ley. En contraste, la ley argentina prohíbe la publicidad de los medicamentos de venta bajo receta. Algunos países han avanzado más, y tienen regulaciones que permiten la información "directa al consumidor" sobre medicamentos de venta bajo receta - con limitaciones, claro, no sea que se piense que descuidan la salud de la población en aras del mercado.

 

El ámbito de venta (la "boca de expendio") de los medicamentos de venta libre es también un punto importante: supermercados y kioskos son lugares donde es posible adquirir algunos de ellos. Los farmacéuticos, indignadísimos, sostienen que ellos y solamente ellos pueden brindar información apropiada para un uso responsable y apropiado de estos medicamentos de venta libre, y por tanto, sólo deberían ser expendidos en farmacias. En las mismas farmacias en que no es dable hallar un farmacéutico el 100% del tiempo. En las mismas farmacias que se aglomeran en las grandes avenidas (muchas de ellas pertenecen a grandes cadenas de farmacias, nacionales o extranjeras) de los barrios con mayores ingresos. Una mirada al mapa de la Ciudad de Buenos Aires, disponible por internet, muestra en puntos rojos la concentración de estos esforzados "establecimientos de servicio público", precisamente sobre las grandes arterias de las zonas más ricas y rentables, con sólo unas pocas en los barrios pobres de la Ciudad. Entonces... "es la economía, estúpido". Es la búsqueda del lucro.

 

Todo medicamento representa un balance entre riesgo potencial de efectos adversos y beneficios. Para asignar un tratamiento (con medicamentos o sin ellos) se requiere una etapa de diagnóstico, y una decisión que tome en cuenta características individuales (antecedentes de alergia a determinados compuestos, enfermedades asociadas, estado emocional, aspectos familiares o genéticos, alimentación, estilo de vida, consumo de alcohol o tabaco, etc). Pero todo esto deja de tener importancia si "enfría la economía" y enlentece el ritmo de ganancias o el flujo de caja de los laboratorios farmacéuticos.

 

Los medicamentos de venta bajo receta deben proveer por ley un prospecto que detalle su acción terapéutica, los efectos adversos, las contraindicaciones y precauciones, entre otros aspectos. Esto, para un producto indicado por un médico, quien es legalmente responsable por eventuales consecuencias adversas ("daño", en el lenguaje legal). En contraste, un medicamento de venta libre puede ser adquirido y consumido sin intervención de ningún profesional ("el farmacéutico no está, Señor, pero yo le digo: puede llevarlo con confianza") o más simplemente aún, queda al alcance de la máno en una conveniente góndola. En este caso, el consumidor no tiene información que lo guíe. No haría falta un prospecto, precisamente para un fármaco como la aspirina, que puede causar gastritis, úlcera, y eventualmente sangrado digestivo - y cuya sobredosis es una causa no despreciable de muerte tóxica en niños?

 

 

Los números del sistema

 

Los MVL representan un 18% de las unidades (envases, “cajitas”) vendidas a través de farmacias, y un 8% del monto total facturado anual (IMS). El precio promedio por unidad de MVL es de $ 6.79, en tanto que para los medicamentos de venta bajo receta, el precio promedio es de $ 17. Sin embargo, la venta de medicamentos bajo receta requiere una “estructura de marketing” compleja, con agentes de promoción (“visitadores médicos” o “agentes de promoción médica”, APMs) que visitan a los médicos en los puestos de atención, folletería, muestras, presencia publicitaria en congresos y eventos, etc.

La entrega de muestras de MVL al público no está permitida.

 

Tabla 1. Venta de medicamentos a través de farmacias y droguerías en la R. Argentina, según condición de expendio. Valores y unidades (expresados en millones de $ y de envases, respectivamente). Fuente: IMS

 

Año                  1992 1995 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003   04

 

Total

        Unidades              417          405      409     412      383     347     277     343

        $              1.960        3.600                                       3.652   3.856     5200

 

Venta libre

        Unidades   58.6                                         49.9  45.1  63

        % del total        14                                            15     16     18

 

$              279                                          285   305   450

        % del total        7.7                                           8.2    7.9          

    Precio promedio      4.76                                         5.71  6.76  6.79

 

Venta bajo receta

        Unidades   358                                          297   231.9        280

$

Precio promedio  9.27                                         11.34        15.31        17.27

 

 

En particular, el grupo de los analgésicos, dominado por la aspirina, el paracetamol y el ibuprofeno, representa $ 174 millones anuales y 21 millones de unidades.

 

Tendencias

 

Diversos factores operar para expandir el mercado de los medicamentos de venta libre (3):

  1. Los laboratorios farmacéuticos buscan expandir el pasaje (“switch”) de medicamentos de venta bajo receta a la condición de venta libre. Durante el año pasado, el organismo regulatorio (ANMAT) habría recibido 22 solicitudes en tal sentido (4). El motivo es evidente: los productos de venta libre prácticamente no presentan restricciones en lo referente a publicidad y marketing. Su promoción es libre, quedando limitada solamente por la “creatividad” de los publicitarios.
  2. La publicidad masiva es la herramienta más importante para impulsar las ventas de los MVL.
  3. Faltan normas precisas para la regulación de la publicidad de los MVL, y por otra parte, la ANMAT muestra escasa voluntad de implementar las pocas normativas vigentes (Resol Min 1622/84). Las sanciones, si las hay, son irrelevantes y tardías. Se suma a ello el cruce de acusaciones (“no es de mi competencia”), por el cual ANMAT espera que actúen otras reparticiones, como el COMFER, y viceversa. En otras palabras, para los laboratorios es mucho más conveniente infringir las regulaciones y tener un éxito promocional, y luego pagar la multa depreciada, que obedecer la normativa o atenerse a criterios éticos.
  4. ANMAT conformó una comisión evaluadora de la publicidad de medicamentos, a la cual luego disolvió. Por Disp 3186/99 se fijaron “pautas éticas y criterios objetivos”. Estas medidas cosméticas no impiden que la televisión bombardee con invitaciones a ingerir aspirina para mejorar la performance diaria, o que se recomiende consumir un polivitamínico (“Estás cansado? Tomá Supradyn”) en las escaleras de subte de las estaciones vecinas a la sede de ANMAT, entre muchas otras. “Juguemos en el bosque...”
  5. Criterios éticos: en tanto que los medicamentos no son una mercancía más, sino que se vinculan directamente con la salud y la vida, la OMS ha redactado un documento sobre criterios éticos en la publicidad de MVL. Estos criterios son ampliamente ignorados por los laboratorios y agencias regulatorias.

 

 

Aspectos médico-sanitarios

 

Ningún medicamento se halla exento de efectos adversos. El consumo indiscriminado de medicamentos puede causar serio daño a la salud. Sin embargo, amplios sectores de la población consideran “inofensivos” o “seguros” a los medicamentos de venta libre. Los riesgos no se limitan a los efectos adversos, sino a la posibilidad de interacciones desfavorables con otros fármacos (modificando la absorción, distribución, metabolismo y excreción de éstos), así como al enmascaramiento de señales de alerta y al riesgo de retrasar la apropiada intervención profesional, a veces, con graves consecuencias.

 

Si bien es cierto que la disponibilidad de MVL acerca a la gente el tratamiento de problemas menores, también puede alentar la automedicación indiscriminada e inapropiada. Todos los MVL conllevan el potencial de ser mal utilizados, particularmente en ausencia de información. Una situación particularmente peligrosa es la que los médicos describen como el “síndrome de la mesita de luz”: son numerosas las personas que acumulan un verdadero arsenal farmacológico en su hogar, para consumo en un momento en que lo estimen necesario, en general, como respuesta a un síntoma. Frecuentemente, estos productos son almacenados en condiciones subóptimas, utilizados sin asesoramiento profesional, y en ocasiones son consumidos pasada la fecha de vencimiento.

 

Visiones institucionales

La Organización Panamericana de la Salud, con sede en Washington DC, y la Organización Mundial de la Salud, con sede en Ginebra, han expuesto sus respectivas posiciones sobre los MVL en diversos documentos.  El apoyo brindado por ambas instituciones a la utilización de MVL se basa en la expectativa de “mejorar la accesibilidad a los medicamentos” (5). Sin embargo, los MVL exhiben algunas particularidades, admitidas por sus proponentes (5):

  1. No suelen estar cubiertos por sistemas de descuento o reembolso, ni por la Seguridad Social, con lo cual el concepto de disminución de costos se ve limitado o anulado.
  2. Incremento de precios en mayor proporción que los productos de venta por prescripción. Esto se debe en parte a la gran “asimetría de información”: el público consumidor tiene escasa información sobre las propiedades, riesgos, beneficios, y sobre las alternativas terapéuticas, así como sobre los competidores (frecuentemente, el público no maneja el nombre genérico del principio activo).
  3. Riesgo de resultado insatisfactorio o lesivo para la salud, al ser utilizado el fármaco por un consumidor no educado en su empleo correcto. Este riesgo es mayor, particularmente cuando se expenden “blisters” (“tiras”), sin un instructivo o prospecto acompañante. Adicionalmente, una revisión de prospectos de productos de venta libre en la Argentina reveló omisiones y errores graves en la mayoría de ellos (6)
  4. Mayor susceptibilidad del público en general ante las campañas masivas de publicidad, que podrían eventualmente tergiversar el uso correcto del MVL en su afán por incrementar el consumo.

 

 

Referencias bibliográficas

 

  1. Diana Braceras. La Patria Pastillera .... ref.  Página 12, año, pág.
  2. Ley 16.463, art 19, inciso c.
  3. Caffaratti M, Briñón MC. Boletín 17. Centro de Información Medicamentos, Dep. Farmacia, Facultad de Ciencias Químicas, Univ. Nacional de Córdoba.
  4. Ensinck G. Recuperar el terreno. Revista Fortuna, 2003.
  5. Bolis M. Algunas consideraciones acerca de la comercialización y distribución de medicamentos sin prescripción médica. OPS. Mesa redonda de medicamentos, Santiago, Chile, 1 y 2 de octubre 2002.
  6. Fassi, Menelle, Bordón y col. La desinformación en los productos medicinales de venta libre. Cátedra de Salud Pública, Facultad de Medicina, UBA. 1994.  citado en (3).