PROYECTO DE DECLARACIÓN

 

DECLARAR DE INTERÉS CULTURAL EL LIBRO "RAMÓN CARRILLO. EL HOMBRE … EL MÉDICO … EL SANITARISTA"

 

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires declara de Interés Cultural el libro "Ramón Carrillo. El hombre … el médico … el sanitarista", de autoría de su hermano recientemente desaparecido Arturo Carrillo y publicado por Editorial Carrillo, que será presentado el 27 de abril de 2005 en el Aula Magna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

 

 

 

Dra. Susana Beatriz Etchegoyen

Diputada de la Ciudad de Buenos Aires

Bloque 19 y 20

 

 

 

FUNDAMENTOS

 

Señor Presidente:

 

Hasta que el modelo neoliberal globalizador que desangra nuestro país, arrojando a millones a la indigencia, el abandono, la enfermedad y la muerte, impuso lenta e inexorablemente su lógica dentro del campo sanitario nacional, Argentina todavía gozaba en el campo sanitario, de las innovaciones introducidas por el Dr Ramón Carrillo, que permitieron la construcción del Sistema de Salud Pública de la Nación, solidario y capaz de responder a las necesidades de una sociedad, donde la precarización del trabajo, la desocupación y la desaparición del sistema de seguridad social, no figuraba ni en las peores pesadillas de los más pesimistas.

 

Durante las últimas décadas hemos asistido perplejos al inexorable avance arrasador de la gerenciación sobre la administración sanitaria, que acompañó el traspaso de gran parte del ahorro interno de los argentinos desde el sector estatal y de Obras Sociales al sector privado.

 

Para quienes la vocación de servicio y compromiso con la vida son los preceptos que guían  sus  pasos en el largo y arduo camino de la práctica médica, comprobamos cotidianamente, que ya no se habla de necesidades, diagnóstico y obligaciones en salud, pero en cambio los discursos abundan en interesantes reflexiones sobre relación oferta/demanda (en ese orden), producción, tasa de utilización , rentabilidad y tantos otros parámetros tan caros a los nuevos gerenciadores que lentamente ocuparon los lugares de aquellos sanitaristas que alguna vez supimos parir a la sombra del pensamiento y la praxis del Dr Carrillo, a quien hoy deseamos rendirle merecido homenaje.

 

Ramón Carrillo nació en Santiago del Estero el 7 de marzo de 1906, hijo del profesor Ramón Carrillo y de la señora María Salomé Gómez Carrillo. Pasó sus primeros años de vida en su ciudad natal. Cursó sus estudios primarios en la Escuela Manuel Belgrano y los secundarios en el Colegio Nacional de Santiago del Estero. Obtuvo su título de bachiller en 1923, con Medalla de Oro. Cuando todavía cursaba el secundario, escribió una temprana obra literaria en la que ya dejaba ver su interés por los temas sociales.

 

En 1924, viajó a Buenos Aires para cursar estudios en la Facultad de Medicina. Inició las clases con solo 17 años, siendo el más joven de su curso. En 1927 obtuvo, por concurso de calificaciones, el cargo de Practicante Externo del Hospital de Clínicas y, casi al mismo tiempo, comenzó sus tareas como redactor de la Revista del Círculo Médico Argentino y Centro de Estudiantes de Medicina, de la que llegaría a ser subdirector. Ese mismo año conoció al doctor Manuel Balado, importante neurocirujano argentino con formación en los Estados Unidos, con quien publicaría trabajos científicos que fueron calificados como los primeros trabajos publicados en serie y los cuales presentaban una alta calidad en sus métodos de investigación.

 

Pese a estar compenetrado en sus estudios, tuvo tiempo para ocuparse de la situación social que lo rodeaba, sentía que faltaba un movimiento político que contuviese a la masa de necesitados. Expresó sus críticas a la prensa, las letras y las artes, ya que pensaba que no representaban cabalmente a la Argentina, en especial al interior, sino que estaban impregnadas de ideas extranjeras.

 

A los 22 años de edad recibió su título de médico. En 1930, gracias a sus altas calificaciones y a la calidad de sus trabajos, ganó la Beca de la Universidad de Buenos Aires, que consistía en tres años de perfeccionamiento en Europa. Eligió capacitarse en Holanda, Francia y Alemania. Su paso por Europa, además de servirle para aumentar sus conocimientos médicos, le permitió ver los cambios políticos que estaban produciéndose en ese momento (1930-1933).

 

En octubre de 1932, Carrillo representó a la Argentina en el Primer Congreso de Neurología, en Berna, Suiza, siendo el participante más joven y uno de los más activos. Retornó al país en 1933 y lo encontró en medio una gran crisis económica y política, propia de la Década Infame, y en esa etapa continuó buscando el modelo nacional que faltaba en ese momento. Cuando las discusiones entre aliadófilos, germanófilos y neutralistas ya lo aburrían, conoció a Juan Perón, quien trabajaba para salirse de esos modelos preestablecidos y buscaba elaborar un plan nacional y popular. Carrillo trabajó con Perón en un proyecto que abarcaba la Salud Pública y la Educación.

 

Después de las elecciones que llevaron al Partido Laborista al poder, el doctor Carrillo pasó a ocupar un lugar importantísimo en la estructura del naciente peronismo. El 23 de mayo de 1946, en acuerdo general de ministros, se creó la Secretaría de Salud Pública, con rango de ministerio (pasaría a ser Ministerio con la reforma constitucional de 1949). El 29 de mayo, mediante un decreto del Poder Ejecutivo, el profesor doctor Ramón Carrillo fue designado Secretario de Salud Pública, cargo que asumiría el día 4 de junio de 1946 cuando el General Juan D. Perón se hizo cargo de la presidencia.

 

Al iniciar sus funciones, el doctor Carrillo se encontró con desorganización,  instalaciones sanitarias inadecuadas,   falta de camas, de equipamiento médico, de insumos y de personal capacitado. Esto fue lo que lo motivó a comenzar a trabajar en una serie de cambios representados en tres puntos que el mismo Perón enunciaría:

 

  1. Todos los hombres tienen igual derecho a la vida y a la salud.

 

  1. No puede haber política sanitaria sin política social.

 

  1. De nada sirven las conquistas de la técnica médica si ésta no puede llegar al pueblo por los medios adecuados.

 

Carrillo marcó un interés especial en áreas que el Estado no había profundizado hasta entonces: la medicina preventiva, la medicina social y la atención materno-infantil. También otorgó a la arquitectura hospitalaria una relevancia que no había tenido hasta entonces y promovió la construcción de centros de salud espaciosos, luminosos y funcionales. Incluso alentó la creación de una cátedra de Arquitectura Hospitalaria, así como la organización de cursos de instrumentación quirúrgica, enfermería, administración hospitalaria, hemoterapia, radiología, anestesiología, alimentación y muchos otros.

 

Como parte de su estrategia para mejorar la estructura sanitaria, dividió el país en zonas sanitarias y planificó para cada una de ellas la atención especifica de sus problemas, procurando lo que denominó -centralización normativa y descentralización ejecutiva, es decir que todos en la órbita de la Secretaría de Salud se regirían con las mismas normas y criterios, pero las decisiones y la atención directa quedaban bajo la decisión de cada uno de los centros de salud, aun en el caso de los más pequeños. Como ejemplo del buen funcionamiento de su estrategia puede mencionarse la llegada de la vacunación antivariólica y antidiftérica hasta los pueblos más aislados y distantes.

 

Entre los hechos relevantes de su incansable obra al frente de la Secretaría de Salud podemos destacar que el doctor Carrillo fue el primero en todo el mundo en llevar a cabo una campaña exitosa para erradicar una endemia (la campaña contra el paludismo); la creación de EMESTA, primera fábrica nacional de medicamentos; y el apoyo a los laboratorios nacionales por medio de incentivos económicos para que los medicamentos estuviesen disponibles para toda la población sin tener que depender de la voluntad de los laboratorios extranjeros (que preferirían volcar sus productos en los mercados europeos).

 

A pesar de su devoción por la Secretaría y su labor constante, comenzó a recibir cuestionamientos  por parte de otros miembros del gabinete de Perón. El 31 de julio de 1954, le envió una carta al presidente, a quien había intentado ver infructuosamente días antes. La carta,  explicaba en uno de sus párrafos los motivos de su alejamiento: -cuando todo estaba por hacerse no chocaba con nadie ni recibía tiros desde ningún ángulo pero, con el ministerio armado y en perfecto funcionamiento, concluyó para mi la paz.-

 

Pocos meses después viajó a Nueva York, junto a su esposa Susana y sus cuatro hijos, para tratarse de su enfermedad. La Revolución Libertadora lo encontró lejos de su patria. El gobierno de Lonardi lo acusó de enriquecimiento ilícito e impuso interdicción a dos departamentos que tenía y confiscó sus cuadros y sus libros, pese a la justificación que hizo de todos y cada uno de sus bienes a través de su hermana.

 

En los Estados Unidos decidió emplearse en la empresa Hanna Mineralization and Co., que tenía un emprendimiento a unos kilómetros de Belem do Pará, en Brasil. Llegó a su nuevo lugar de trabajo el 1 de noviembre de 1955, donde además colaboró desinteresadamente con el hospital local. Como consecuencia de su enfermedad, el 28 de noviembre de 1956 sufrió un accidente cerebrovascular. Falleció el 20 de diciembre de 1956. Fue enterrado en el Cementerio Santa Isabel de Belem do Pará hasta que, en 1972, sus hijos repatriaron sus restos para enterrarlo en su provincia natal (1).

 

Porque como el maestro una vez dijo, estamos convencidos de que:

 

"Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios como causa de enfermedades, son unas pobres causas…." 

 

Porque la  labor de Ramón Carrillo al frente del primer Ministerio de Salud Pública no está debidamente reconocida, y pese a la tarea de muchos historiadores,  era necesaria sino imprescindible una obra que refleje al hombre, al médico, al militante por la salud pública y al gran político que fue, desde el reconocimiento y la memoria, evocando a quien tanto nos enseñó saludamos con algarabía la aparición del libro “Ramón Carrillo. El hombre … el médico … el sanitarista”, de autoría de su hermano recientemente desaparecido Arturo Carrillo y publicado por Editorial Carrillo, que será presentado el 27 de abril de 2005 en el Aula Magna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

 

Por lo expuesto, solicitamos la aprobación del presente Proyecto de Declaración.

 

 

 

Dra. Susana Beatriz Etchegoyen

Diputada de la Ciudad de Buenos Aires

Bloque 19 y 20