Crece la especulación por desaparición de los hijos de Ernestina Ascencio

9 de mayo de 2007

 

Soledad Atzompa, Ver., 8 de mayo (apro-cimac).- A la ola de contradicciones sobre la muerte de la indígena nahua Ernestina Ascencio, por presuntos militares, se suman las especulaciones sobre el paradero de sus hijos y el hallazgo del cadáver de otra mujer violada en la sierra Zongolica, que revive la indignación y el miedo entre la población serrana.

 

Para la Procuraduría General de Justicia de Veracruz el caso está cerrado, mientras el Ministerio Público Militar, que reconociera la violación de la señora, guarda hermetismo sobre sus propias investigaciones.

 

El último día de abril, Francisco, Marta, Juana y Carmen, descendientes de doña Ernestina, partieron a Xalapa, a bordo de un autobús de lujo, tras la entrega de otros seis millones de pesos en apoyos de parte del gobierno del estado, para conocer el dictamen que también sería difundido a la opinión público esa misma noche.

 

Estuvieron hospedados en el hotel México y revelaron al medio electrónico www.alcalorpolitico.com que iban a recibir dinero del gobierno del estado, además de que el gobernador les hizo la promesa de ayudar a todo el pueblo. Sin embargo, una semana de que se emitió el dictamen, no se sabe con certeza su paradero.

 

El gobernador de Veracruz asegura que se encuentran de “visita” en la Ciudad de México “cerca de la Villa de Guadalupe”. Sin embargo, vecinos de Tetlazinga aseguran que se encuentran en el interior de sus nuevas viviendas construidas por el gobierno estatal, hoy custodiadas celosamente por seis policías, con dos patrullas del Instituto de la Policía Auxiliar de Veracruz.

 

Mientras vecinos y autoridades del lugar buscan la forma de hacer contacto con la familia para pedirles que apelen dentro del plazo de 15 días que marca la ley el dictamen emitido por la PGJ, los más de tres mil indígenas que desde un inicio se solidarizaron en el reclamo de justicia hoy cuestionan el mutismo de los descendientes directos de la señora Ernestina.

 

Por su parte, Emeterio López Márquez, procurador de Justicia, y Juan Alatriste, fiscal especial en el caso, fueron contundentes: Ernestina Ascencio murió por causas naturales, no había crimen que perseguir.

 

Cabizbajo y sin responder cuestionamiento de la prensa, el fiscal veracruzano no pudo aclarar las causas por las cuales días antes había afirmado enérgicamente ante legisladores y medios de comunicación que el crimen de Ernestina Ascencio no quedaría impune.

 

Ahora, Adelaida

 

La tarde de ayer nuevamente el miedo y la indignación se apoderaron de la comunidad nahua, tras el hallazgo del cadáver de Adelaida Amayo Aguas, de 38 años de edad, empleada de la caja Solidaridad del municipio de Zongolica.

 

Su cuerpo, en estado de putrefacción, fue encontrado por lugareños en un camino de terracería en la desviación al municipio de Mixtla de Altamirano. La mujer, que se encontraba desaparecida desde el pasado miércoles, presenta rastros de violación y estrangulamiento.

 

Las autoridades del Ministerio Público de Zongolica y el subprocurador de Justicia en la Zona Centro, Miguel Mina Rodríguez, guardan hermetismo sobre este nuevo asesinato en la zona serrana.

 

Sin embargo, la noticia del nuevo asesinato se difundió rápidamente en la región y revivió de inmediato la indignación de las comunidades indígenas.

 

Mientras tanto, en Jalapa, el Centro de Análisis e Investigación Fundar, reiteró su exigencia de que se haga público el expediente de la investigación ministerial realizada por la PGJ de Veracruz, ante las contradicciones por la actuación de autoridades estatales, federales y militares en el caso.

 

La sociedad “debe exigir el derecho a la verdad”, señaló la representante de Fundar, Jacqueline Lhoist, quien cuestionó el resolutivo sobre la “muerte natural” de la anciana de 73 años, agredida supuestamente por militares.

 

Explicó que Fundar --la organización que preside Sergio Aguayo-- ha seguido muy de cerca el caso de Ascencio Rosario y encontró que existen elementos suficientes “para tener dudas muy fundadas” sobre el curso que tuvo la investigación ministerial iniciada por la PGJ el 25 de febrero tras los hechos ocurridos en Tetlatzinga, municipio de Soledad Atzompa, en la sierra de Zongolica.

 

En conferencia de prensa dio a conocer un diagnostico sobre los alcances de las atribuciones de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Veracruz (CEDHV), elaborado por los investigadores de Asesoría y Servicios Rurales AC, Ángeles Muñoz y Mario Pérez.

 

Lhoist dijo que a través de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, una vez que concluya el proceso definitivo, harán la solicitud para que haga público el expediente.

 

La Jornada

9 de mayo de 2007

Van a la basílica por la bendición, dice intérprete

La familia Inés Ascensión calla sobre caso Ernestina

Elizabeth Velasco C.

 

Después de siete horas de dar "vueltas por la ciudad" de México, los cinco hijos de Ernestina Ascensión Rosario y otros familiares de la indígena muerta hace meses en la Sierra de Zongolica llegaron a la Basílica de Guadalupe.

 

Aunque su arribo estaba previsto para las 11 de la mañana -según anunció ayer el gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, a Carmen Aristegui, conductora del noticiario Hoy por hoy-, Efraín, intérprete de la familia nahua, soltó: "No querían llegar porque ya no quieren hablar con nadie".

 

A otro intérprete, después de muchos intentos en dos horas, le dijo: "Ya lo que pasó, pasó, y lo único que queremos es la bendición de Dios. Ya no vamos a decir nada. La intención de estar en la Basílica es con un fin espiritual".

 

Dos meses atrás los hijos de la indígena, entre ellos Julio Inés Ascensión, denunciaron que su madre había sido violada tumultuariamente por soldados en Tetlalzinga, municipio de Soledad de Atzompa, donde hace 12 años hay presencia militar.

 

La tarde de ayer, el propio Julio rehuyó hablar; reflejaba temor y nerviosismo. Algunas palabras dijo a intérpretes nahuas enviados por Aristegui, pero prácticamente nada con los reporteros.

 

"No hablamos el mismo náhuatl, para qué hablamos" -decía Julio a los intérpretes-, y con el mismo argumento, pero en castellano, esquivó a la prensa: "No hablamos el mismo idioma, no nos entendemos". Sus hermanas y demás familiares hicieron mutis total y hasta corrían cuando se les hacía una pregunta.

 

René Huerta, de la Coordinadora Regional de Organizaciones Indígenas de la Sierra Zongolica -destituido de la dirigencia de esa agrupación y desconocido en abril pasado por las comunidades de la sierra por presuntos acuerdos que tuvo con el gobierno federal para, mediante presiones, lograr que la familia Inés Ascensión se desistiera de las acusaciones contra el Ejército-, en todo momento evitó el contacto de los medios de comunicación con Efraín, a quien llamaba continuamente -así conocimos su nombre- cuando algún reportero se acercaba. Menos aún había posibilidad de dialogar con los hijos o los yernos de Ernestina.

 

Increpado por tres reporteras, Huerta sostuvo que su presencia obedecía a que "soy invitado de la familia (de Ernestina); me tiene confianza, no hago más que ayudarla". Dijo que la familia Inés Ascensión fue apartada de su comunidad desde hace cuatro días por "la zozobra, el temor y el hostigamiento de muchas personas que siempre les preguntan; son compañeros que no tienen prudencia y se sienten agredidos". Además, "los han seguido en algunos vehículos y hubo disparos en una de las casas de ellos; a raíz de eso salen".

 

De las acusaciones en su contra por las comunidades de Zongolica, dijo: "Es su dicho; esto va más allá de esta situación". No obstante, aceptó tener una "relación de trabajo" con el gobernador de Veracruz.

 

-Se dijo que el lunes vendría la familia Inés Ascensión a la basílica, ¿por qué no vino?

 

-Porque se descompuso el carro.

 

-¿Hoy también?

 

-No, pues lo tenían que revisar.

 

-Los familiares de Ernestina se ven asustados, ni siquiera quieren voltear a vernos...

 

-Es parte de su forma de ser, pero también es por toda la situación que se ha venido; lo que ellos piden es tranquilidad y que los dejen en paz todas las gentes que los están importunando; que no sabemos quienes sean, ni la familia los conoce.

 

Además de Huerta, en el lugar había personal del área de comunicación social del estado de Veracruz y presuntos periodistas, entre ellos Jorge Díaz Basáñez, quienes seguían a los reporteros cuando se acercaban a los indígenas.

 

La familia Inés Ascensión -acompañada por 19 menores- ingresó al antiguo y nuevo edificio de la basílica; en el primero, los cinco hermanos rezaron ante la imagen de la Virgen de Guadalupe; en el segundo, participaron en la misa de las 18 horas.

 

Fueron muchos los intentos por hablar. Incluso llegaron tres intérpretes nahuas y fue hasta después de las 19 horas cuando Julio les dijo en su lengua: "Ya lo que pasó, pasó; lo único a que venimos es a pedir la bendición de Dios; no queremos saber nada del gobierno, porque dijeron e hicieron lo que les conviene. Venimos a pedir la bendición, porque Ernestina se fue con Dios; ya no está con nosotros".

 

C E N C O A L T

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