Entrevista con
el delegado zero (subcomandante
insurgente Marcos)
El delegado Zero hace un balance de la otra campaña
“Oaxaca,
muestra de experiencia organizativa”
“Los mexicanos
al norte del río Bravo, parte de un arcoiris
diferente, muy rico”
Hay que ir
contra toda la clase política, señala el dirigente zapatista.
Raymundo Reynoso /I
Los Angeles, (AMATE) diciembre de
Asimismo, en
la entrevista exclusiva para AMATE, Marcos compartió su nueva visión de la
nación que recorrió de cabo a rabo; habló de sus encuentros y descubrimientos
al reunirse con los mexicanos y chicanos que viven al norte del Río Bravo, y
reveló diversas facetas de su personalidad. Por ejemplo, sus gustos musicales,
sus sueños y sus pesadillas, su respeto y admiración por el comandante de
-Con tus
experiencias de los últimos meses en el viaje que hiciste por México en esta
primera etapa de la otra campaña, ¿cómo caracterizarías el proceso en su
conjunto? ¿qué constantes lograste identificar en ese recorrido tremendo que
hiciste por el sur, por el centro, por el norte y más allá, si incluimos aquí a
ese “otro” México que ahora ya palpaste más de cerca y que es el que existe
cruzando el Río Bravo? En alguno de tus escritos te referías a “ese espejo
fragmentado”, a “ese rompecabezas”. ¿Para ti ahora está más claro, más armado,
cómo lo ves?
-Mira, las
cosas comienzan la víspera, como todo. Cuando el EZLN lanza
Este voltear
hacia arriba que nosotros decíamos que había que evitar, había provocado que la
clase política se viera en un espejo y se empezara a creer lo que estaba
diciendo de si misma. Si recuerdas es lo que le ocurre al gobierno
norteamericano en Vietnam. Cuando empiezan a montar todo un sistema noticioso
de que van ganando, llega un momento en el que se la creen y empiezan a operar
como que van ganando esa guerra, hasta que la pierden. Entonces, cuando los
medios de comunicación comienzan a llenar el vacío que en México provoca la
clase política -nosotros pensamos que empezó con Ernesto Zedillo,
pero se agudiza con Vicente Fox- ocurre que los medios son los que marcan la
agenda nacional de la discusión, y el qué hacer se basa en el impacto
mediático. Entonces, en este esfuerzo de los medios de comunicación por ser
poder, ya no el cuarto poder, sino ser también gobierno, se desentienden de la
realidad y sólo voltean a verla en medio de la catástrofe, la natural o la
social, o la catástrofe política a la que responden con hechos represivos.
En el
recorrido nos empezamos a dar cuenta que también hay mucha más fuerza,
resistencia y experiencia organizativa, incluso previa al EZLN, que llevan mucho
tiempo, desde antes al alzamiento, que no eran conocidas y que tienen no sólo
experiencia sino también triunfos -en la situación actual el sobrevivir ya es
un triunfo pero no me refiero a ese- y que han conseguido demandas a lo largo
de sus luchas. Cuando va avanzando la otra campaña, viene el ataque a través de
la clase política y de ciertos medios de comunicación. Es este descontento,
esta incomodidad de que aparezca otro jugador en el juego político, uno que no
respeta las reglas, y tan no las respeta que ni siquiera juega en esa cancha,
sino que empieza a jugar en otra cancha. El EZLN trata de aprovechar los ecos
del impacto mediático que tuvo, que evidentemente no tienen comparación a los
primeros años, para que la gente se acerque y empiece a preguntar y a recibir
la respuesta de qué se trata esto. Cuando llegamos al D.F.
después de ese caracol que hacemos en torno al centro del poder del gobierno en
México, ya tenemos lo suficiente para decir que el país está al borde de
desaparecer si siguen los programas económicos prevalecientes en la actualidad.
En ese
sentido, si revisas el recorrido notarás que el discurso se va modificando, y
esto es así porque vamos descubriendo la radicalidad del México de abajo y
tratamos de alguna u otra forma de resolverla, de hacernos un eco, y de empezar
a buscar la salida. Allí empieza a gestarse esta propuesta de nosotros y
decimos que en el sistema capitalista, que es el que nos afecta, el problema no
es sólo el gran propietario sino también el moderno capataz en que se ha
convertido la clase política, y no sólo los funcionarios de gobierno sino la
clase política en su conjunto. En algún punto del viaje me refería yo a lo
semejante que es la clase política en México, al sector de la nobleza en una
monarquía, un grupo de gente que hace ruido, hace faramalla, vive y no tiene
ningún trabajo útil para la sociedad, y ya no digo para los pobres, para la
sociedad en general.
Represión y
resistencia
En mayo,
cuando se da el golpe en Atenco, esta represión que
ahora se reedita en Oaxaca,
Esta decisión
sirvió para que se probara la posibilidad organizativa de la otra en los
lugares donde habíamos pasado. Nosotros confiábamos en que era posible hacer
acciones de solidaridad nacional -internacional no nos preocupaba tanto, porque
de por si sabíamos que los grupos estaban pendientes y dispuestos a
movilizarse- y ver la estructura de la otra en los estados del sureste, del sur
y del centro de
También sirvió
para ver que en el norte había otra campaña que no dependía de la presencia de
nosotros tampoco, o de que hubiéramos pasado, porque hubo movilizaciones en
lugares donde ni siquiera habíamos pasado, donde todavía no hemos pasado,
porque todavía falta que vayamos al norte del Río Bravo.
Por otro lado,
en un segundo aspecto, nos sirvió para que nosotros pudiéramos dar un cale de
las distintas fuerzas, de sus ideas, de sus propuestas que se mueven adentro de
la otra campaña. Estas reuniones plenarias fueron útiles para ver las distintas
posiciones que no habíamos detectado todavía en las reuniones preparatorias.
Entonces, cuando llegamos a Atenco nos detenemos,
hacemos este mal cálculo de que la gente va a salir pronto y queda este como
stand by que nos sirve a nosotros para reflexionar sobre lo que ha pasado y
empezar a conocer otras cosas que se mueven dentro de la otra campaña. Cuando
vemos que va a tardar más, o sea que no iba a ser en el sexenio de Fox cuando
saldrían nuestros presos, porque está el proceso electoral dijimos no, pues lo
que tenemos que hacer es un relevo. No desatender Atenco,
precipitar la salida del resto de la comisión sexta, que se supone saldría
hasta que (el delegado Zero) acabara el periplo. Se
decide que se sacara un grupo, adelantarlo, dejarlo plantado y que el delegado Zero acabara el norte. Pero entonces pasa lo de las
movilizaciones después del 2 de julio y pensamos que también había que estar
pendientes de eso, porque un hecho represivo o algún giro que ocurriera en
torno a esa movilización ciudadana que se dio en contra del fraude nos hubiera
forzado y nos hubiera agarrado en algún otro lado. Es hasta que ya se ve que
queda como queda, que el movimiento ciudadano en torno a López Obrador empieza
a ceder espacios, sobre todo por la dirección de su clase política, cuando
decimos ya es el momento, tenemos que hacerlo antes de que termine Fox, para
poder tener un balance previo al inicio del nuevo sexenio.
-En ese
sentido, durante el recorrido pudiste conocer y experimentar lo que diferentes
grupos que forman la otra son capaces de hacer, los planteamientos que tienen,
sus trayectorias. Y en esta red que mencionas debes haber percibido que hay
nudos, o tal vez eslabones si nos referimos a una cadena, en donde algunos
están tal vez mas amalgamados, mas sólidos, o como contrapartida, más frágiles.
¿lo alcanzaste a notar, o lo ves más o menos homogéneo?
-No, se
alcanzan a ver diferencias en estos nudos o núcleos, y eso de alguna u otra
forma lo señalamos en el recorrido. Pero la diferencia no está ni en su
decisión, ni en su historia, ni en su experiencia de lucha, porque en eso si
hay una situación común, sino en su conciencia de identidad. Estos grupos son más
concientes de su diferencia y de su trayectoria y por lo mismo más, como te
diré, más escépticos respecto de un movimiento nacional, porque su experiencia
ha sido que los movimientos nacionales, partidarios o de cualquier tipo,
tienden a subyugar esas identidades, esas diferencias, y a jerarquizarlas de
otra forma. En esos nudos las diferencias son marcadas por la conciencia de
identidad. Aquí entra esto que plantea
-Mencionaste
que encontraste ciertas reticencias, rechazo tal vez, o hasta prejuicios en
cuanto a conceptos como organización, como estructura. ¿Crees que eso prevalece
todavía, o que la delegación sexta pudo ser una especie de catalizador para,
efectivamente, armar una estructura nacional, ahora transnacional con la
inclusión del México al norte del Río Bravo, con los fines especificados en
-Mira,
nosotros vimos tres grandes tendencias y éstas todavía prevalecen. Esto tiene
que ver con la cultura organizativa de los tres sectores: uno es el de
organizaciones, grupos y colectivos con estructuras centralizadas o
representativas, incluso verticales. Así es como funcionan, es como han
crecido, es como han tenido sus logros, es como han resistido, y es como
existen pues. Por otro lado está la experiencia organizativa sobre todo de
jóvenes y de artistas, o de los que hacen trabajo cultural, sobre todo en los
medios alternativos, que tienen otra cultura organizativa que es la de la
horizontalidad, y la tercera gran vertiente es la de los pueblos indios, en
donde se dan estas construcciones del consenso. Esta representatividad horizontal
se da igual en los pueblos indios del sureste, como del norte, o como del
centro y de las dos costas de México. En los tres sectores está la desconfianza
mutua, de si la otra campaña va a ceder a cualquiera de esas tres instancias.
Pero bueno, en el caso de los pueblos indios no es tanto, porque la mayoría de
la gente de la ciudad no comprende cual es esa estructura. Pero digamos que los
grupos que están por la horizontalidad temen que la otra campaña se convierta
en una estructura centralizada, vertical, representativa, y a su vez los grupos
con tradición organizativa más tradicional temen que la otra campaña se
convierta en una asamblea donde no haya ningún acuerdo, o se divague, y que sea
imposible ya no sólo los consensos sino incluso las votaciones, o sea el llegar
a acuerdos. Y el reto que tiene la otra, no sólo el EZLN, es como cumple su
palabra de que haya espacio para los tres, que estar en este movimiento
anticapitalista y de izquierda signifique que cedan en su identidad, que dejen
de ser lo que son. Ese es el gran reto, y para eso es la consulta, todavía
falta que esa definición básica se de. Y eso va a significar que mucha gente se
va a tener que ir de la otra, porque no se va a sentir representada, pero
también va a significar que mucha gente que no ha entrado va a entrar, porque
la otra va a empezar a tener el perfil que necesita.
Durante el
principio parecía que el EZLN estaba buscando su propia red, crecer, pues, y
crear un movimiento de solidaridad nacional, incluso al norte del río Bravo, y
que la forma en la que el EZLN trataba de combatir el vacío que tiene en los
medios era salir y crear sus grupos de solidaridad en cada lado. Pero conforme
vamos avanzando en la gira, empezamos a combatir eso. No se trata de apoyar al
EZLN, sino de que cada lucha tenga su lugar y su representatividad en esta red
compleja -que no sólo es horizontal, tiene grados de profundidad, según ciertas
regiones- que es la otra campaña. El problema es ese. Aunque esa definición ya
se dio, quiero decir, no es la otra campaña del EZLN, es la otra campaña que
construyamos entre todos. Ya sabemos lo que no es, ahora falta decir qué sí es,
y que el chicano de Chicago, el indocumentado de San Antonio, Texas, el
pescador de Baja California, el maya de Yucatán, el base de apoyo zapatista, o el obrero de la industria minera digan la otra
campaña y digan lo mismo, pero todavía no lo dicen. Bueno, debieran decir cosas
diferentes pero con un puente común.
Entonces
resulta que para unos la otra es una etapa, para otros es una estación de
tránsito hacia otra cosa. Voy a ponerte un ejemplo. Organizaciones políticas de
izquierda, qué dicen, qué piensan (incluso ya se fueron unas), que la otra
campaña es el tránsito hacia la construcción del Partido Revolucionario, y que
va a ser una forma en la que se empiece a hacer la discusión, se depure, y de
allí salga el partido, el partido de izquierda, y por supuesto sería el suyo,
el de los que están planteando esto. Pero entonces otros dicen no, la otra
campaña en realidad es una situación coyuntural que permitiría generar un
movimiento que forzara a la clase política a atender las demandas sociales. En
toda esa primera parte, grupos supuestamente radicales decían que la otra
campaña debía ser como el contrapeso que obligara a López Obrador y al PRD a correrse a la izquierda. Otros piensan que no, que es una
instancia a lo bestia, nacional que, como somos muchos, le tramite a alguien el
certificado de la tierra, le de el apoyo, como si fuera una instancia de
gestoría, pero brutal, así muy grande, y con la ventaja mediática que tuviera
el EZLN o Marcos. Y otros, que están haciendo la pregunta fundamental, ¿en qué
me ayuda a mí, en mi lucha, en mi identidad, en mi proceso, ser parte de la
otra campaña? Esa es la que, nosotros pensamos, debe pesar. Y debiera ser que
el obrero de la maquila en Puebla hablara igual que el obrero de la maquila en
Tijuana, y el obrero de la maquila en Yucatán, pero le agregara su demanda
propia. Es lo que nosotros decimos, no sólo basta con escuchar a la gente,
tiene que ser tomada en cuanta. No basta con que digamos, bueno pues escuchamos
a los mayas, escuchamos a los yaquis y escuchamos a
los chicanos. Esa palabra de cada uno que efecto produce en la otra, que lugar
tiene. Ese es el reto de la otra.
-Bueno, entre
otros retos, diría yo. En uno de tus textos más recientes, tú hablabas de la
creación de espacios para la participación de todos, algo que evidentemente
ocurrió en este año y picó a partir de las preparatorias y la plenaria de
agosto y septiembre de 2005, y la gira en si que acabas de concluir. Pero en la
quinta parte de los peatones de la historia, tú ya haces una reflexión, así lo
interpreto, en cuanto a que si no fue un error esta indefinición, la falta de
un marco de referencia para irle dando cuerpo a algo que, por su misma
dinámica, necesita una estructura para sacar un plan nacional de lucha, por
ejemplo.
-Nosotros
pensamos que fue benéfico porque esa indefinición nos obligó a escucharnos y a
conocernos. Había antes de la otra, o a lo mejor todavía, muchos prejuicios,
juicios previos sobre realidades que no se conocen. Cuando tú no conoces algo y
te hablan de ese algo, tomas espontáneamente lo que está a la mano. Entonces,
si te dicen comunistas, pues se comen a los niños, anarquistas, se la pasan
drogados y borrachos, pueblos indios, están pidiendo limosnas en las esquinas,
homosexuales, te quieren violar en cualquier lado, lesbianas, usan bigote, no
se, cualquier cosa, pues. Entonces, como esta indefinición se estaba dando,
obligaba a que nos escucháramos. y entonces sí, que hablaran las lesbianas, que
hablaran los homosexuales, que hablaran los pueblos indios, que todos se
presentaran. Y así se empezó a crear dentro de la otra campaña una conciencia
de si misma que todavía no se traduce en una forma organizativa pero ya los
lugares comunes que se manejan en la cultura en México -y yo digo que hasta en
el mundo- se fueron rompiendo. Y no se trata del nivel de tolerancia de que tú
digas, ah, los inditos que graciosos, o que bonito hablan los homosexuales porque
tienen buen sentido del humor. No, sino conocer el dolor de ser una cosa, y
otra, y otra, de cómo se lucha por reconocer el ser de cada uno. Nosotros
decimos que la otra campaña en esta primera etapa, en este año que llevamos,
consiguió que aprendiéramos a respetarnos, aunque todavía falta conocernos
mucho, todavía más.
Oaxaca:
lecciones y enseñanzas
-En más de una
ocasión te has referido a Oaxaca, un pueblo que por una diversidad de razones
ha resistido ya seis meses de embate en donde les han echado todo, a pesar de
que ha sido un movimiento si bien contestatario, eminentemente pacífico. Esta
resistiendo, si bien a un alto costo. Una veintena de asesinados por
-Bueno, mira,
el caso de Oaxaca es sintomático en dos sentidos. Uno es que sí, en efecto, son
sólo las desgracias las que nos hacen voltear a vernos a nosotros mismos. Y la
otra campaña trata de no sólo ver el dolor sino la estructura organizativa. En
agosto, septiembre, cuando estábamos consultando con ciertos grupos si se
reanudaba la gira, hablamos con compañeros de
Porque si
están los golpes, están los muertos como en cualquier movimiento, pero ya está
esa experiencia que pocos movimientos pueden reivindicar.
Si hubiera
habido represión en la movilización contra el fraude electoral de López Obrador
hubiera habido muertos y presos y todo eso, pero no hubiera dejado ninguna
experiencia organizativa. En el caso de Oaxaca si la deja, en el caso de Atenco también, aunque es como respuesta a su experiencia
organizativa que se da el golpe. En el caso de la actitud que tenga el arriba
con el de abajo, habría que ver también este manejo del lugar común. Como
decirte, así como la izquierda no es homogénea, la derecha tampoco, hay
tendencias, hay grupos, rivalizan, se pelean y el gabinete de Calderón es una
muestra de eso, los problemas de Calderón con Manuel Espino en el PAN son otra
muestra de eso, es la disputa por el partido Acción Nacional por el Congreso,
por la conducción del Estado mexicano, porque Calderón representa al panismo tradicional histórico, no al Yunque. Al yunque lo
representa Espino, y ambos trataron de colocar sus alfiles dentro del gabinete.
Y así como se cuela Francisco Ramírez Acuña (a
-¿Prever o
contrarrestar?
-Me refiero a
esto que decías de una represión a lo bestia, nacional, simultánea, y todo eso.
Prever esa para contrarrestar los golpes que nos están dando aislados sería lo
otro. Nosotros vemos que si pudiera levantarse esta red para prever esta
represión masiva, no sólo la haría muy costosa en términos políticos, la haría
imposible en términos militares y policíacos, sería lo que pasó en Bolivia, en
Ecuador y en Argentina, sin discutir el resultado posterior. No hay ejército
que pueda frente a eso, ni ejército ni policía, y mucho menos en México.
-En este
sentido, se pueden identificar dos vertientes. Esta última que tú mencionas y
otra que no se puede obviar y que está en el aire. En otros tiempos se diría
que ante la violencia del estado, a la violencia reaccionaria hay que
enfrentarle la violencia revolucionaria. Puede que hoy en día suene a cliché,
pero allí está. Por otra parte, ¿tú percibes que en México ese tipo de
movimientos pacíficos a lo Bolivia, a lo Ecuador, en donde la presencia
indígena es la que pesa, es posible?
-Nosotros
pensamos que es la única posibilidad. Mira, hubo dos grandes golpes a la
movilización civil y pacífica y de aliento al radicalismo armado. Uno fue la
represión contra Oaxaca y el otro es el movimiento postelectoral de López
Obrador que terminó en nada, en rabia, en frustración, en tristeza. Ese es el
caldo de cultivo de la radicalización, y por el otro lado, en el caso de
Oaxaca, pues ya ves, a la hora de los golpes, ellos tienen las armas y nosotros
tenemos palos y piedras o machetes. Entonces, esas dos circunstancias es de
prever que aumenten la plantilla, como dicen los militares, o sea el número de
miembros de las organizaciones armadas en México. Hacerlo en Oaxaca significa
decirle a la gente “ellos tienen la razón”, los grupos armados que se mueven
allí, que son el EPR, el ERPI, varios grupos que se mueven mero en Oaxaca.
Vaya, el trabajo de concientización y reclutamiento
te lo hizo
En cambio, lo
que está planteando la otra campaña es, ni lucha armada ni lucha electoral. Una
movilización civil, pacífica, donde cada quien tenga el lugar para participar.
Pero a diferencia de los movimientos previos en torno al zapatismo,
que eran movilizaciones o actividades muy creativas, muy abiertas en esto que
llamamos la sociedad civil, eran de apoyo a la demandas de los derechos y
cultura indígena, de apoyo al EZLN, o de alto a la represión contra las
comunidades indígenas. ¿Pero, dónde estaba el lugar de esa gente que se
movilizara para sus demandas? No había. Y lo que esta planteando la otra
campaña es que este es el lugar. No se trata de que los chicanos se solidaricen
con las comunidades zapatistas, sino que luchen por
sus propias demandas, con el apoyo de las comunidades zapatistas.
Por eso en el periplo, en varios puntos, las comunidades zapatistas
fueron las que mandaron el apoyo para dar esta señal, no estamos pidiendo
apoyo, lo que estamos pidiendo es ser compañeros, y como compañeros estamos
dispuestos a apoyarlos, y así fue lo del maíz para Cuba, fue el maíz para el
Batan, en Querétaro, para Yerbabuena, Colima, y ahora
un tanto de despensa para la colonia Blanca Navidad, en Nuevo Laredo, para
trabajadores de la maquila, indocumentados en potencia, ya que varios están
allí para ver a que horas van a poder cruzarse al otro lado.
-Entonces, ese
sería, como dijiste, el reto, de que todo esto se articule y se cimbren las
estructuras por vías pacíficas, boicots, o algún tipo de acción que realmente
incida. Hay un artista, León Chávez Teixeiro, también
de extracción obrera, que decía: si podemos lograr que los compas
electricistas hagan una acción y paralicen cierta industria, esa es una vía.
¿Esa es la perspectiva que tú ves?
-Esa es la
perspectiva, nosotros podemos hacer eso. La otra campaña pudiera hacerlo, el
problema es, ¿Qué sigue después? ¿Sigue
Lo que es vida
digna para el chicano en Los Angeles es diferente a
lo que es vida digna para nosotros en las montañas del sureste mexicano, pero
ambos estamos hablando de respeto. Nomás que ustedes lo sienten de una forma y
nosotros de otra. Para ustedes va a significar una cosa y para nosotros otra.
Pero nosotros decimos que nos respetemos, eso es lo que queremos. Y que nos
dejen en paz, tranquilos, y ya vemos si tenemos tele o no tenemos, o si vemos o
no vemos. Nosotros pensamos que empiezan a cambiar muchas cosas pero lo
fundamental es eso. Nosotros decimos hacer eso y prever, porque entonces el
gobierno cae porque cae. A diferencia de otros presidentes, Calderón entra sin
ninguna legitimidad. Pero hay un movimiento que dice sí, que caiga Calderón y
me pongo yo, que es el de López Obrador, y si no se puede pues en el 2012 nos
vemos en las elecciones. Con la declaración de López Obrador que dijo no pues
ahora hay que organizarnos bien para que no nos pase lo que nos pasó en julio
lo que está diciendo es vámonos al 2012.
Nosotros
decimos no. Sí, vamos contra Calderón, contra él, y contra todos, también
contra Amalia García, en Zacatecas, también contra Marcelo Ebrard
en el Distrito Federal, también contra Arnold Schwarzenegger en California, y así en cada lugar, vamos
contra todos, contra ese estorbo, contra ese soldado del neoliberalismo que es
el funcionario público. Vámonos sobre todos, no sobre
los de un partido sino sobre toda la clase política. ¿Y luego qué? Nosotros
decimos ahí entran sus demandas, y por eso tiene que construirse otra relación.
Así como pasó en las comunidades indígenas que empezó a construirse otra
relación, como dentro de la otra campaña empezó a construirse otra relación. Y
esa relación hay que normarla: una nueva constitución.
“Ni hegemonizar ni homogenizar, reto de
“México no
acaba en Tijuana”
Los medios
alternativos, columna vertebral del movimiento, estima Marcos
Raymundo Reynoso /II
Los Angeles, diciembre de 2006 (AMATE).- El 16 de septiembre
del año pasado, en el Caracol zapatista de
En esa
oportunidad, el teniente coronel Moisés explicó así la movida:
“[…] es
nuestro deber cumplir de explorar al terreno por donde vamos a llevar a
nuestros compañeros y compañeras de nuestros pueblos, así somos nosotros los
militares, siempre hay quien va de vanguardia. Vanguardia le decimos a quien va
adelante y ve qué hay adelante del terreno que no conocemos todavía y su tarea
el que va de vanguardia es detectar qué hay; si es terreno pantanoso,
pedregoso, espinal y otras situaciones que observe la vanguardia y eso nos
informa para saber qué hacer y cómo hacer. Nosotros sabemos que ustedes
entienden la vanguardia por el que va a dirigir, o los que saben cómo se debe
luchar o el que manda y que son los únicos y que tienen razón y los que saben
más y mejores y que por lo tanto son los principales… nosotros no lo entendemos
así, la vanguardia para nosotros es así como ya les dije, es quien va a conocer
el terreno, para nosotros terreno no conocido y que es necesario ir en ese
terreno para avanzar la lucha, ese trabajo nos toca a los militares, la
exploración del terreno…El trabajo para la vanguardia de exploración del
terreno sobre
Marcos,
anunció Moisés, saldría desarmado. Óiganlo bien –dijo- nuestra iniciativa es
política y democrática, no de balas; el compañero Subcomandante
Insurgente Marcos va a salir sin armas, nuestra lucha es de palabras y de
ideas”.
El EZLN, su
comisión sexta, su delegado Zero, mantendrían
inalterable esa premisa. Como contrapartida, y a lo largo de 2006, el gobierno
mexicano desató una campaña de hostigamiento, agresiones, violaciones y
represión en diversos puntos del país: San Salvador Atenco,
Estado de México, Michoacán y Oaxaca, por mencionar sólo tres casos que
ocuparon horario estelar en radio, televisión y las primeras planas de la
prensa dominados por el establishment político y
económico, tanto el nacional como el internacional.
En este
entorno, lo que en principio sería un recorrido de seis meses – de enero a
junio- se convirtió para Marcos en un tour de force
que se extendió hasta fines de noviembre. El delegado Zero,
en la primera parte de la entrevista que concedió a AMATE, explicó algunos
pormenores en torno a los sucesos mencionados arriba, y las acciones que se
delinearon durante su inesperada estancia en
Ahora, en esta
entrega, Marcos comparte sus reflexiones en relación a su recorrido por el
norte de
El reto, ni hegemonizar ni homogeneizar
-A lo largo de
tu recorrido, y después de los innumerables encuentros que tuviste con las
Otras debes haberte topado con grupos que esgrimen premisas divergentes, tal
vez hasta confrontacionales, y esto es hasta cierto
punto predecible. ¿Qué dices al respecto?
-Esa es una
tendencia que hay en todo movimiento, incluso dentro de
Entonces,
nosotros pensamos que lo que hay que promover en
tendencias que
hay de closet, sino que se muestren, y que cada quien diga éste es mi espacio.
Y para que renuncie a ser hegemónico y a tratar de homogenizar
Estos son
lugares comunes que usa la izquierda en México, yo creo que mundialmente, pero
en México yo lo sé. No hay que confiar en los homosexuales o en las lesbianas
porque son raros también políticamente. Y en otra parte, en Nueva York, un indocumentado o un chicano, no me acuerdo bien,
decía está este problema, entre nosotros no nos tenemos confianza por que
tenemos diferencias sexuales. Entonces, hay que reconocer al otro, hay que
reconocerlo como compañero. Y eso va a significar, temporalmente, renunciar a
la hegemonía. Porque abriéndose el espacio se va a dar la lucha por la
hegemonía entre las diferentes posiciones de izquierda. Entonces va a resaltar,
por ejemplo, que lo que debe desaparecer el Estado, o que debe estar una
dictadura del proletariado, o que debe ser un gobierno de transición
democrática. Todas las propuestas que se presenten van a tratar de decir, esto
es lo que tiene que ser. Cuando ese momento llegue, debiera haber dentro de
-Los
mexicanos, digamos, de afuera, participaron con entusiasmo en la consulta zapatista de 1999. Al menos en Los Angeles
más de 30 mil paisanos respondieron a las cinco o seis preguntas que se
incluyeron en el cuestionario de la consulta que se hizo aquel año. Igual,
llegaron en números significativos a la marcha de los 1,111, en el 97. Y si nos
vamos más atrás, está ampliamente documentado que desde 1994 los mexicanos que
viven en Estados Unidos han hecho sentir su presencia en una diversidad de
acciones, proyectos y apoyos en torno al movimiento zapatista.
Pero como que todavía se percibe una cierta lejanía -y no nos referimos a la
geografía, al final de cuentas tú ya lo experimentaste, de como la raza recorre
esas rutas de aquí para allá y de allá para acá constantemente- en cuanto a la
identificación y aceptación plena de, utilizo tus palabras, “esa entidad que
crece con identidad propia al norte del río Bravo, el Otro México”, que por
cierto es el título de una canción de los Tigres del Norte. ¿Qué dirías tú? ¿Ha
habido una lejanía, o incomprensión? Tú dijiste hace rato la palabra
desconfianza. ¿Es real la percepción?
-Mira,
nosotros estamos aprendiendo y pensamos que junto con nosotros está aprendiendo
Pero nunca
había sido tan formal o tan seria la presentación. Porque siempre era que tú me
dijeras, bueno pues yo puedo contactarte con tal grupo, o puedo hacer una
campaña o puedo hacer la denuncia en el Congreso norteamericano, pero no estaba
esto de que este soy yo, estoy aquí, esta es mi historia y estas son mis
aspiraciones y este es mi sueño. No estaba esta historia contada por cada
quien. O sea, yo soy mexicano, o soy chicano o soy indocumentado. Tengo otra realidad,
otras aspiraciones y mi sueño es este, y mi sueño no es sólo que tú vivas con
dignidad y paz en las montañas del sureste mexicano, es que yo tenga esto y que
seamos compañeros.
Y entonces
nosotros empezamos a descubrir que así como hay un arcoiris
en los pueblos indios, también hay un arcoiris de lo
que es el otro México al norte del río Bravo. Por ejemplo, la disputa por el
nombre, ¿somos chicanos o somos mexicanos? O de que si se trata de una realidad
aparte o si es el mismo tronco que tendió su raíz hasta allá, o si ya se trata
de otra vida y otro mundo. Por ejemplo, la situación del indocumentado, si va a
estar con los dos pies en los dos lados, en
Nosotros nos
sentíamos más cerca de Los Angeles que de algunas
colonias de
-Dices que
ahora tienes un conocimiento más directo y más cabal de la raza al norte del
Bravo, en contraste con lo que ocurrió en años anteriores o en etapas previas,
que era fragmentado, unidimensional. Mencionaste ya a mexicanos, a chicanos, a
indocumentados. Pero ese componente al que también hiciste alusión, los
estadounidenses, los internacionalistas, ¿Cómo los ves insertos en todo esto
que has venido describiendo?
-Lo que
nosotros vimos allá, es que en muchos de ellos, los que conocimos directamente,
están en el trabajo de acompañamiento de la lucha en su país, pero no aparece
todavía el de su propia demanda. Es decir, mi historia (la de los
estadounidenses) es que apoyo a los chicanos, a los indocumentados. Yo recorro
el desierto y dejo agua para los que están cruzando, o yo les doy asesoría
legal cuando tienen problemas. Pero todavía sigue faltando su identidad propia
-como anglos o no sé cómo les digan allá- y sus demandas, que deben ser también
propias. Yo creo que todavía no encuentran el lugar dentro de
Puede ser que
el ambiente estaba así, se estaba discutiendo el tema del México al norte del
río Bravo. Estos compañeros y compañeras pues decían, sí, yo lo acompaño, yo le
ayudo, yo enfrento este problema de este lado. Y ya quien soy yo, como veo
-Háblanos
sobre el sistema político mexicano, su franco proceso de descomposición, y como
repercute en el “Otro México”.
-Nosotros
pensamos que el proceso electoral provocó una especie de imagen holográfica de
México que no corresponde a la realidad. O sea, el proceso electoral y la
lectura que de este hicieron los medios, simuló un país dividido -así como la
frontera y la migra simulan dos países, en el caso de Estados Unidos y México-
y esta polarización jaló la atención de la gente en el mundo, con este cuento
de que el norte es azul, y el sur es amarillo, igual que este cuento de que el
problema de los indocumentados son únicamente los papeles y no toda la cultura
de racismo y las condiciones de trabajo que deben enfrentar. Una indígena
indocumentada de Nueva York nos cuenta y dice, este,
es que a mí me golpea mi marido no puedo hacer la denuncia, necesito los
papeles porque si no me deportan. Ahí esta el problema, la cultura que hace que
a esa mujer la golpeen. Todas esas cosas como que no se plantean. Otro: el
movimiento que hace poco sacó a las calles (en Estados Unidos) a más de un
millón de inmigrantes, en los medios se plantea como un problema de política
migratoria, y se reduce a que si hay muro o no hay muro, o si hay papeles o no
hay papeles. Pero que hay de toda la cultura que nos estuvieron platicando los
trabajadores del otro lado, la cultura de represión, de despojo de la cultura y
de la identidad histórica o nacional, de explotación, de represión, y que, como
nos contaron los chicanos y mexicanos que ya tienen papeles, luego resulta que
ni así la libran. Y qué pasa con los que nacieron allá pero también acá, por
sus raíces, por su cultura, su lengua, su color, hasta su físico. Pues son de
acá. Todas esas cosas están ocultas. Y en realidad lo que descubrió
Pero esta
misma atención que provocaron los medios ahora dice, hay que mirar arriba, a
ver que va a hacer Calderón, y todo eso, y no hay que mirar abajo. Nosotros
decimos que
Y en el caso
de los compas y las compas
que están al otro lado del río Bravo, va a ser fundamental. En este sentido, esta
chamba de ahorita nos va ayudar mucho, pero todavía
es sólo de un lado. Nosotros necesitamos saber que hay del otro lado. A lo
mejor podemos cruzar como wetbacks, o podemos seguir
viéndonos en la raya. Pero si ustedes también hicieran el esfuerzo de contarnos
su historia, y dijeran, como no puedes venir porque esta la border
patrol y
¡Queremos que
quieran que los conozcamos, pues! Yo digo, pues si hay en las tiendas de
solidaridad de
Entonces, así
vemos las cosas a grandes rasgos. Arriba van a seguirse viendo en su propio
espejo. Por nuestra parte, el papel de los medios alternativos, de la gente que
trabaja allí sigue siendo fundamental. Fíjate, en un lugar, no me acuerdo dónde
fue, me estaba yo peleando con los organizadores porque los medios no habían
llegado y ellos decían ya hay que empezar. Pero, decía yo, no, ellos son más
importantes que yo.
Ahora, en el
caso del otro México, esto que pasó en Tijuana, en Ciudad Juárez, y en Nuevo
Laredo, de brincar la frontera aprovechando la tecnología, nosotros pensamos
que hay que seguirlo haciendo. Hay que buscarle. Que toda esa creatividad,
ingenio e imaginación que nos hizo a nosotros agradecer a los que están del
otro lado en toda la primera parte de nuestra vida pública, o sea del
alzamiento hasta antes de
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