Mesa redonda en el CIDECI, San Cristóbal de las Casas

Jul 20, 2007

<http://enlacezapatista.ezln.org.mx/comision-sexta/779/>

*Palabras del Comandante Tacho
* Compañeros y compañeras. Todas y todos, los que hoy nos encontramos en
este lugar. Para platicarnos la importancia que es para nuestros pueblos y
comunidades indígenas y campesinas de México y otros países del mundo.

A nombre de nuestros compañeros y compañeras bases de apoyo, hombres y
mujeres, ancianos, niños y jóvenes, de las tropas insurgentes e insurgentas,
de las fuerzas mexicanas de milicias, de los compañeros y compañeras mandos
militares y de los y las compañeros y compañeras de la
dirección política del EZLN, regionales y del Comité Clandestino
Revolucionario Indígena y de la comisión sexta comandancia general del EZLN.
Nos permitimos hacer uso de la palabra y con el permiso de ustedes
compañeras y compañeros representantes de organizaciones campesinas,
indígenas de Brasil, del MST, del movimiento campesino de Corea, del
movimiento campesino de Madagascar, movimiento campesino de Estados Unidos,
de vía campesina en Europa, Asia, África y de América.

Queremos decirles que es un honor tenerlos aquí.
Para sabernos y decirnos como luchamos, como resistimos desde donde nos
encontramos, queremos decirles que son bienvenidos hermanas y hermanos.
Todos y todas los que aquí nos encontramos.
Con permiso compañeros.

El tema que me toca platicarles es sobre la tierra y el territorio.
Para nosotros los indígenas Zapatistas, la lucha por la tierra y el
territorio es y a sido muy importante, porque es la base principal de
nuestros pueblos, donde vivimos desde hace 515 años.
La lucha por la tierra y el territorio, es indispensable y por eso desde el
levantamiento armado de 1910, encabezó el general Emiliano Zapata, jefe
libertador de sur, se dio la lucha a raíz de la defensa de la madre tierra y
el territorio. Desde entonces hemos venido caminando esta lucha por nuestra
tierra, por eso nunca nos descansaremos de luchar por la madre tierra,
porque la tierra es de quien la trabaja.

Los pueblos indígenas y campesinos, tenemos históricamente nuestras raíces
en estos territorios, nos relacionamos con ella, a través de la madre
tierra. Ahí producimos nuestros alimentos para vivir, ahí nacemos, ahí nos
desarrollamos, en ella nos multiplicamos y convivimos, con las montañas, con
los ríos, con el aíre, con la vida de la misma naturaleza, los mares los
manantiales, así como también en ella viven todos los seres vivos con
derecho a la vida, así como los recursos del subsuelo.

Nosotros los indígenas, campesinos, lo cuidamos y la amamos nuestra madre
tierra y lo hemos demostrado por siglos.
Nunca en la historia de la humanidad, los pueblos indígenas, campesinos
hemos hecho ningún daño grave a la madre tierra, nunca.

La tierra la trabajamos para alimentarnos, pero la cuidamos.
Nosotros los indígenas y campesinos, nunca hemos explotado miles o millones
de metros cúbicos para venderlos como si fueran mercancías a cambio de
dinero.

En cambio los capitalistas de México y otros países, se lo están acabando,
más lo van a acabar, pobre van a dejar nuestra madre tierra si los dejamos.

La acabaran lo que cuidamos hace siglos, la acabaran todo los valores
milenarias y lo sabemos que dependemos en ella, es nuestra vida, sin ella no
podremos vivir.
Por eso nosotros los y las zapatistas decimos que la tierra es de nosotros,
nos pertenece, por siglos, ahí nacieron nuestros tatarabuelos y ahí
murieron, ahí están sus huesos su historia y la memoria.

Por esto los pueblos indígenas Zapatistas, estamos agradecidos de los
compañeros y compañeras que formaron nuestra querida organización en la cual
pertenecemos todos los pueblos y comunidades Zapatistas.

Tenemos más ganas de trabajar, de organizarse y de luchar, ya están más
compañeros del campo y de la ciudad en la OTRA CAMPAÑA y de la SEXTA
INTERNACIONAL
del mundo.
Queremos decirles que gracias al movimiento que estamos haciendo hemos
descubierto, que en todas partes de México y en el mundo, tenemos los mismos
sufrimientos y los padecimientos de despojo, por causa del capitalismo y del
neoliberalismo, quieren someternos a su dominio y ser sus esclavos en
nuestro propio suelos y bajo el mismo cielo.

Por eso nos debemos preguntarnos ¿los vamos a dejar que hagan y lleven
libremente sus planes de exterminio en contra de nuestros pueblos?, y si lo
dejamos ¿a donde iremos a parar? Y ¿Cómo será la vida allá donde nos irán a
llevar?

Nosotros pensamos que esta respuesta nadie nos la va dar, la respuesta
vendrá de nosotros mismos.
Estos bandidos, malvados y bárbaros llevarán adelante su plan de exterminio,
contra nuestros pueblos originarios de esta tierra y territorio.
Sí contestamos bien las preguntas, entonces es tiempo de saber que hacer
desde ahora.

Hoy más que nunca se tiene que hacer en la práctica y todos y todas digamos
¡YA BASTA! Por tanta maldad que han hecho en contra de nuestros pueblos, en
México y en mundo.
Juntos tenemos que luchar, unidos en una sola palabra.
Porque nosotros así nos obligaron los zapatistas a enfrentar como el único
camino levantándonos en armas una madrugada de 1 de Enero de 1994, contra
esos malos gobiernos y los terratenientes y el ejercito federal y sus
diferentes corporaciones policíacas.
Las condiciones antes del 94, los indígenas zapatistas estaban sin derecho
de libertad, sin derecho a la democracia y ni de la justicia. Durante estos
5 siglos pasados, sufrimos todas las injusticias, por los grandes
terratenientes.

Aparte de estas injusticias, nos mantenían divididos, sin derecho de
reunirnos para organizarnos, como objetivo era tenernos dispersos, pero
controlados, pero no en una comunidad, sino de manera acapillada, desde la
finca del patrón, nos mantenía, sin ningún derecho de desarrollar trabajos,
para nuestras familias. Entonces para tenernos callados los indígenas les
daban trabajos duros, de 6 de la mañana a las 6 de la tarde, con un
miserable salario de 2 pesos.

De esta manera con trabajos forzosos los indígenas estaban en total
sometimiento bajo las ordenes de los patrones, para sus grandes ganancias y
desarrollos materiales, porque los potreros, los pastizales, los alambrados,
los corrales de manejo, las milpas de los patrones, la casa de los patrones,
el mantenimiento de sus casas y de sus animales, perros, gallinas, caballos
y marranos.
Todos estos trabajos lo hicimos los indígenas de manera humillante, de esta
manera los grandes terratenientes fueron logrando su objetivo de adueñarse
de grandes extensiones de tierra, adueñándose de las riquezas naturales,
como el agua, las maderas finas y comunes, río, manantiales y lagunas. Con
esto prácticamente controlaron un territorio, a costa de nosotros los
indígenas que ahí vivíamos acasillados en las fincas, esto hasta hace poco,
dejaron de ser acasillados y sus condiciones de vida, fueron de extrema
pobreza. No había condiciones de salud y nos moríamos por enfermedades
curables, no había educación, la mayoría de los pueblos, no supieron
escribir ni leer.
No había carreteras para ir a una ciudad, de ida y vuelta llevaba 9 días, si
era por medicina, a veces ya no se encontraba vivo el enfermo.

Mientras que los finqueros estaban talando, miles y miles de metros de
cúbicos de madera, desde el señor Belisario Domínguez, gobernaban y mandaban
de grandes extensiones de tierras y luego paso en manos del señor Matías
Castellanos y esto pasó de padres a hijos, con esta explotación de miles de
árboles, el cual nosotros conocimos, se darán cuenta, cuando vayan rumbo al
caracol de La realidad, pasando por Las Margaritas, antes del ejido Chiapas,
asta llegar a ejido Nuevo Momon, toda esa cañada, fue explotada, por tercera
ocasión, entre Absalon Castellano Domínguez y Ernesto Castellanos, asta
finales de 1987.
Estos eran sus formas, como la de El Medellín, de esta misma cañada, estas
tierras fueron vendidas, por grandes cantidades de dinero. Apoyados de los
malos gobiernos, a traves de los bancos.
Más allá cerca de La Realidad, hicieron lo misma en la finca La Petema
propiedad del señor José Villatoro y luego pasó, en manos del señor Antonio
Villatoro, después fue vendida, al señor Efrén, proveniente del norte del
país.

Todo esto hicieron en estas tierras, eran grandes extensiones de tierras que
tenían estos terratenientes, como la finca Las Delicias y la finca de El
Rosario, finca san José, finca nuevo México, finca El Edén, finca La
Victoria
, finca El Recreo, finca Campo Grande, finca San Lorenzo, finca San
Antonio, finca Santa Rita, finca Santa Isabel.

Todos estas fincas eran de 3 mil hectáreas para arriba cada una, solo por
mencionar de las grandes extensiones que estos señores poseían, por ejemplo
la finca San Quintín de los señores Bulmes actualmente lo ocupan 10
comunidades indígenas, esto para que imaginan las extensiones que poseían.

Por eso de esta manera acabaron talando los miles y millones de árboles y de
metros cúbicos de madera que sin duda alguna llegó en manos de grandes
compañías nacionales y extranjeras.
Estos señores disfrazados dueños de las tierras fértiles y de los recursos
naturales nos despojaron de manera engañosa, usando sus mañas para legalizar
los despojos que nos hicieron en complicidad con las instituciones y los
malos gobernantes.
En esta misma época, al mismo tiempo, también llego la gran compañía que se
conoce como los monteros, esta compañía se dedicó a la tala de madera
preciosas, como son el cedro y la caoba. Así explotaron la riqueza de
nuestro territorio.
Los explotadores que llegaron en estas tierras son extranjeros y porque son
herederos e hijos de conquistadores como fue Cristóbal Colón y Hernán
Cortés.

También llegó otra compañía chiclera explotando y destruyendo nuestra
ecología, dedicándose de extraer resina de un árbol conocido como el chicle,
como toda una vez a acumulado enviaban al dueño de la compañía. Usaban a los
indígenas y campesinos para este trabajo sin importar los riesgos que esto
implicaba exponiéndolos a padecer enfermedades y fracturas.
En aquel entonces se conoce poco, como por ejemplo el piquete de la mosca
chiclera que era como una enfermedad incurable.
Todo estos señores que hicimos mención de sus actos de destrucción a los
recursos naturales, son para nosotros ladrones ambicionados, saqueadores,
explotadores de las fuerzas de trabajo, la discriminación, el desalojo, el
despojo.

El delito de estos señores, es muy grave ante los pueblos indígenas de
México y se puede decir que son criminales en contra de nuestra madre
tierra.
Nunca estas tierras fueron entregadas en manos de los indígenas y
campesinos. En esos tiempos se dieron muchas luchas pacificas para gestionar
las tierras y como respuestas fueron: el asesinato, el encarcelamiento,
desalojo, las desapariciones y las amenazas.
En vista del olvido de estos malos gobiernos, todas las organizaciones
campesinas fueron dispersas, cada organización buscaba lo que entonces
planteaban y como siempre andábamos dispersos.

Debemos reconocer que el único que se dolió de las tantas injusticias fue la
diócesis de san Cristóbal de las Casas Chiapas, entonces encabezada por el
obispo monseñor Samuel Ruiz García y sacerdotes, madres y hermanos y
hermanas que trabajan en la iglesia como civiles le decimos nosotros, pero
el dolor no se curaba y se hacía más grande.

De todo esto algo pasó.
Gracias es todo.
Le doy la palabra al compañero Teniente Coronel Insurgente Moisés

*Palabras del Teniente Coronel Insurgente Moisés*

La tierra donde están ahora los compañeros es, propiedad de ellos y ellas,
la recuperamos. Descubrimos que para ir destruyendo a los capitalistas, es
hacernos dueños de donde trabajamos, porque así funciona el capitalismo.
Trabajas en fincas, en fábricas y la ganancia no es para el pueblo
trabajador. En nuestra práctica la estamos descubriendo más el modo de cómo
atacar el sistema capitalista.

Como ustedes la verán en estos días de este segundo encuentro de los pueblos
Zapatistas con los pueblos del mundo. Tendrán mucho que contarles las
experiencias de los compañeros y compañeras, porque ahora están en sus manos
su medio de producción, LA TIERRA. Es la base fundamental de la vida de
ellos y ellas, también se entiende que el capitalismo es la base de ellos
para explotar, en los medios de producción.

Ahora los compañeros y compañeras de los pueblos Zapatistas, que ya son
dueños el medio de producción donde trabajan, que es la tierra, ya tienen
construido otras cosas para el del propio pueblo, como son: escuelas
autónomas Zapatistas, clínicas Zapatistas, bodegas de compras y ventas de la
producción.

Los compañeros y compañeras de los pueblos Zapatistas, cuando tomaron de sus
manos ese medio de producción o sea la tierra, empezaron a trabajarla de
manera comunal, local, regional, municipal, o sea en colectivos, sociedades,
cooperativas.

Esto se ha logrado, gracias a la recuperación, la toma de las tierras, sin
eso, no estaríamos como estamos ahora. Esta clara para nosotros las y los
Zapatistas, que a la hora que pasó a sernos dueños de esas tierras, como
nuestro medio de producción, fue y es la base principal, para atacar el
capitalismo, aunque nos hace muchas cosas por falte de hacer. Pero nuestro
caminar ya sabemos por donde ir.

Cuando se vayan al caracol de La Realidad, les va contar los y las
compañeras y compañeros de: Comercio. ¿ por qué se pensó esto? Porque el
capitalismo nos compran barato y nos vende muy caro y están los coyotes.
Dijimos que vamos organizar unas bodegas para que nos compremos a un buen
precio he igual nos vendemos, para todos Zapatistas y no Zapatistas.

También nos dimos cuenta, que con lo que vendemos no nos alcanza, para
comprar la medicina que esta tan cara, pues pensamos formar clínicas
municipales y capacitación de promotores de salud. Nos dimos cuenta también
que nuestros antepasados, ellos y ellas no usaros pastillas, capsulas,
ampolletas y pudieron sobre vivir, entonces empezamos a rescatar la
sabiduría de nuestros viejitos y viejitas, de las plantas medicinales,
parteras y parteros y de hueseras y hueseros. Y ahora ya se dieron cuenta
que con las plantas medicinales, no combate las enfermedades mas graves ya
piensan mas en como fortalecer las clínicas y el hospital que tienen aya,
con más promotores y promotoras de salud.

Otro problema, se dieron cuenta que para recibir capacitación se necesita
saber leer y escribir. Pues entonces a formar promotores de educación y al
mismo tiempo capacitadores. Antes había escuelas pero no enseñan para el
bien y no funcionaban, ahora si funcionan.

Y otras cosas más que les contaran los propios compañeros y compañeras,
cuando vayan en nuestros caracoles.

Todo esto no había nada de antes, pero cuando nos dimos cuenta que ahora
somos dueños de las tierra que antes eran de los ricos y del mal gobierno,
así lo pensamos que también nos podemos hacernos dueños de las otras cosas
que nos esta faltando y así como empezamos a trabajarla que ahora los estoy
platicando, parece que es fácil, pero como cuesta trabajarla y organizarla,
pero si se puede, ahí esta el ejemplo que no había antes y como ahora ahí
esta y en los hecho y con la practica.

Así que adelante compañeros y compañeras, ya ustedes saben un poco más de
leer y escribir y saben hablar la castilla para entender nuestra situación
en que nos tienen el sistema capitalista.

Todo esto ahora, todo lo que hagamos bien ó mal, ya somos nosotros los que
los decidimos, ya no los patrones, ya los mandamos a la fregada, este es el
cambio que tenemos y este es a su vez, que le da fuerza sus gobiernos
autónomos de los compañeros y compañeras, si no hubiéramos tomado de la mano
ese medio de producción que es la tierra, no funcionaría los municipios
autónomos, quedaría solo en palabras.

Este es el cambio que queremos en este país que es México. Así la vemos, que
para afectar al capitalismo, hay que tomar de nuestras manos los medios de
producción, pasar de la mano de quien la trabaja y que ellos, ellas, las
trabajadoras y trabajadores, decidan como trabajarla y que la ganancia sea
del pueblo trabajador.

Todo esto nos dimos cuenta a la hora que las quitamos las tierras de los mal
llamados patrones, los terratenientes o latifundistas. Los corrimos, con
nuestra lucha del 1 de Enero del 94, la historia que ya ustedes ya conocen.

Creemos y que está claro, que para ser anticapitalista, es quitar los medios
de producción, tierras y fabricas y pasar de las manos del pueblo
trabajador, que sea propiedad del pueblo trabajador, acabar los
explotadores, los patrones, el capitalista.

Con la lucha y la practica, en el trabajo del campo, de los compañeros y
compañeras de los pueblos Zapatistas esta a la vista de cómo debe ser
anticapitalistas. Tomar, quitar, recuperar los medios de producción y a
organizarse para las decisiones y a gobernarse con ella, sino hacemos esto
reinara el neoliberalismo en México y en el mundo.

Pensamos y creemos, que uniéndonos con los trabajadores del campo y la
ciudad y organizándonos bajo una idea, de que el pueblo es quien manda y
tomar de la mano todos los medios de producción esa es la salida que nos
queda, ante este capitalismo salvaje que hoy reina.

Esta es una de las características de nuestra organización del EZLN y una de
las cosas más importantes de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, que
es la guía nuestro paso en La Otra Campaña y en la Zezta Internacional: el
anticapitalismo.

Doy la palabra al SuP M

*Intervención del SCI Marcos*
*

Preguntas y respuestas como caminos.*
(Frente a una lata).

El Sup recibe del Teniente Coronel Insurgente Moisés una lata de conocido
refresco de cola, con la marca borrada. El Sup coloca la lata frente suyo y
explica:

"Ésta es una lata de conocido refresco de cola a la que se le ha borrado lo
que la identifique publicitariamente. A principios de este año, en el Primer
Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo, en Oventik,
Chiapas, uno de los asistentes intervino y puso sobre la mesa, con gesto
teatral, una serie de envases de dicha marca e increpó a los zapatistas el
que esos productos se vendieran en los caracoles, diciendo que eso era ser
inconsecuentes. Los que venían de fuera lo aplaudieron a rabiar. Los
compañeros guardaron silencio, después de todo, habían invitado a la gente a
hablar, así fuera para decir tarugadas. Quienes aplaudieron, no le
preguntaron al espontáneo juez, jurado y verdugo qué marca de calzado y ropa
estaba usando, ni dónde o como había conseguido el moderno y caro vehículo
de su propiedad en el que llegó para enjuiciar y condenar, envases mediante,
el proceso de lucha zapatista. Le aplaudieron y él tuvo sus segundos de
gloria, que alargó luego en las sobremesas coletas de sus cuates y clientes.

El silencio de nuestras jefas y jefes fue un gesto de cortesía, no significó
ni significa estar de acuerdo con lo que dijo esa persona. Ahora yo voy a
decir, en palabras, lo que dijo el silencio de mis compañeras y compañeros
dirigentes, autoridades autónomas y coordinadores de los distintos esfuerzos
que se levantan en territorio zapatista.

Frente a esta lata de refresco se pueden tomar varias posiciones. Una es la
que sostiene el juez que nos visitó en aquella ocasión y que tanto
entusiasmo y adhesiones despierta en una franja de la sociedad y de quienes
se acercan a las comunidades. Es la posición del consumo anticapitalista.
Consiste en atacar al capitalismo en el consumo, es decir, en no consumir
determinados productos. Una posición valedera, respetable y, sobre todo,
saludable.

Hay otra forma de anticapitalismo, que ataca en la esfera de la circulación.
Es decir, no se adquieren los productos en los grandes consorcios
comerciales, sino que se promueve y alienta el pequeño y mediano comercio,
el comercio ambulante, las cooperativas y colectivos. Una posición también
valedera, consecuente, respetable y que, además, no sólo ataca al gran
capital, sino que beneficia a un sector de los desfavorecidos.

Por su parte, la zapatista o el zapatista toma esta lata de refresco y le
empieza a hacer preguntas. Yo sé que de por sí los zapatistas tenemos fama
de esquizofrénicos. Por ejemplo, aunque hablemos individualmente, no usamos
el "*yo, mi, me, conmigo*", sino que usamos la primera persona del plural: "
*nosotros*". Pero aquí no se trata de haber llegado al extremo de pretender
sostener un diálogo con una lata de refresco, sino de algo más sencillo. Se
trata de preguntarle a la lata quién la produjo y quién la transportó.

Puesto que la lata guarda un empecinado silencio, el zapatista se responde a
sí mismo (otro signo de esquizofrenia, dirán algun@s).

La lata, se responde la zapatista, la produjo un obrero o una obrera, en una
planta que es propiedad de un patrón, y la transportó un empleado, un "*
choferólogo*" dirían los compas de la Realidad recordando la anécdota que
contó el Teniente Coronel Insurgente Moisés en aquella ocasión, en un camión
que es propiedad del mismo patrón. Y entonces esa obrera, ese obrero o
empleado, recibe un salario pero no es todo lo que se gana con la lata de
refresco. A la hora de producir esa lata, el obrero o la obrera son
explotados por un patrón, que se roba su trabajo y sólo les da una pequeña
parte para que traten de sobrevivir.

¿Qué pasaría, pregunta el zapatista, si no hubiera patrón, si la planta
refresquera y el camión repartidor fueran propiedad de los trabajadores y
trabajadoras, así como los zapatistas somos dueños de la tierra que
trabajamos? La zapatista se responde: "los trabajadores no sólo tendrían más
paga y vivirían mejor, también se harían dueños de su destino y empezarían a
pasar muchas cosas en ellos, *la problema* sería muy grande pero sería otra
problema, una más mejor, más democrática, más libre, más justa".

El zapatista y la zapatista toman entonces una decisión, y ésta consiste en
tratar de unirse con esa obrera, con ese empleado, para organizarse y,
juntos, luchar por quitarles a los patrones la propiedad de los medios de
producción, sea de producción de refrescos o de luz o de autos o de ropa o
de zapatos o de todo.

Para hacer esto, los zapatistas sacan su pensamiento en la Sexta Declaración
del Selva Lacandona y dicen claro: *la problema* del capitalismo es que unos
pocos son dueños de todo y unos muchos son dueños de nada, y eso debe
cambiar, ponerse de cabeza, subvertirse, "*vueltearse*".

O sea que los zapatistas deciden ser anticapitalistas atacando la propiedad
de los medios de producción. Esa persona que juzgó y condenó, quienes le
aplaudieron y algunas y algunos de quienes nos miran, escuchan y leen,
piensan que nuestro anticapitalismo no es consecuente, que el suyo es mejor
y más visible, más inmediato y, sobre todo, más presumible a la hora de
hablar de ser consecuentes.

Nosotros sólo decimos el nuestro es un anticapitalismo más modesto: es el
que apunta al corazón mismo del sistema. Podrán cambiarse los hábitos de
consumo de una sociedad, o las formas y medios para circular las mercancías,
pero si no cambia la propiedad de los medios para producir, si no desaparece
la explotación del trabajo, el capitalismo seguirá vivo y actuante.

Pero aún así no basta.

Hace algunos años, antes de las leyes revolucionarias y el inicio de nuestra
guerra, en las comunidades más alejadas en la Selva Lacandona, era
practicado un método para producir bebidas alcohólicas. Con caña o maíz o
plátano fermentados se puede producir trago (o "*posh*", como le llaman de
broma los compañeros y compañeras). Así, sin explotar fuerza de trabajo (lo
hacían de su milpa o de su platanal o de su sembradío de caña), sin consumir
productos de trasnacionales ni engordar las cuentas bancarias de los
propietarios de las grandes tiendas, los indígenas se emborrachaban, las
mujeres eran golpeadas y violadas, los niños maltratados. Era un alcoholismo
anticapitalista por donde se le viera, pero era y es un crimen.

Desde antes del alzamiento y sobre todo a partir de él, las compañeras
zapatistas redujeron mucho el alcoholismo, fuera capitalista o
anticapitalista, en las zonas rebeldes con su fuerza organizada, y con la
concientización continua y permanente en nuestros pueblos.

Aunque la base material del capitalismo es la propiedad privada de los
medios de producción, circulación y consumo, tiene ya una lógica que invade
todos los rincones de la sociedad y debe ser combatido en todos los lugares.

Así como muchas cosas han cambiado o empezado a cambiar en tierras
zapatistas, y otras tantas faltan de transformarse, así será la sociedad que
construimos. Todos los esfuerzos actuales de anticapitalismo son respetables
y tienen su importancia, así como lo son y tienen todas las luchas, grandes
o pequeñas, que se hacen y harán para hacer del nuestro un país donde ya no
sea un dolor o una vergüenza ser indígena, niño o niña, mujer o joven,
anciano o anciana, diferente en la sexualidad, o ser cualquiera de todas las
diferencias que hay y habrá en la humanidad.

Así que expliquen, eduquen, formen, aconsejen sobre lo que es bueno y malo
para la salud en la alimentación. Pero no juzguen y condenen a quienes han
decidido arriesgar la vida, y todo lo que han levantado sobre la sangre de
nuestros muertos, para destruir un sistema que a ustedes y a nosotros,
enlatados o sin lata, nos despoja, nos explota, nos reprime y nos desprecia.

¡LIBERTAD Y JUSTICIA PARA ATENCO!
¡LIBERTAD Y JUSTICIA PARA OAXACA!

Muchas gracias.
SupMarcos.

P.D. QUE CUENTA UN CUENTO ANTI-GÉNERO.-

Y hablando de latas, andan por aquí, dando la ídem, unos niños y niñas.
Bueno, también hay otras y otros ya de edad que se portan como niñas y
niños, pero aquí me refiero a los de pocos años. El número de niñas y niños
que hay por acá es indefinido y depende de cuál es el referente para
contarlos. Si los vemos, son pocos. Si los escuchamos, son demasiados. Pero,
bueno, para ellas y ellos, para el pequeño Gabriel y la Katy, y para las
niñas y niños que están lejos en la geografía pero cerca en el sentimiento,
como la niña más pequeña que los zapatistas, las zapatistas tenemos, o sea
mamá Corral que está hasta allá en Ciudad Juárez, voy a contar un cuento que
no es tan bueno como el de los dólares del chino pro-panista, pero tal vez
les gusta un poco. Se llama:

ELÍAS CONTRERAS, COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN DEL EZLN, LE CUENTA A LA
MAGDALENA SU
MUY PARTICULAR Y PECULIAR VERSIÓN SOBRE "LOS VIGILANTES".

Parece que para Elías Contreras, Comisión de Investigación del EZLN, la
cuestión de género era muy diferente. Que esto había sido, sobre todo,
trabajo educativo de La Magdalena era algo que estaba fuera de discusión. La
Magdalena
era un transexual, es decir que no era hombre pero tampoco era
mujer.

Elías lo definiría mejor así: cuando en ese equipo especial llamado "*Nadie*"
le preguntaron si La Magdalena era compañero o compañera, Elías Contreras
respondió "Es *compañeroa*, que sea, es un compañero que se va a hacer
compañera".

Pero, bueno, eso será asunto de otra plática, creo. En ésta les voy a contar
lo que, a su vez, le contó Elías Contreras, Comisión de Investigación del
EZLN, a La Magdalena en un lluvioso mes de julio anterior a éste que nos
encuentra.

La tarde era una pesada cobija de agua y lodo que arropó a Elías y a La
Magdalena
a mitad de camino, cuando regresaban de la milpa colectiva. Elías
sacó, a saber de dónde, un pedazo de nylon con el que, caballeroso, trató de
proteger a La Magdalena. Un viento travieso se llevó el plástico y las
amables intenciones de Elías, así que se empaparon. Se sentaron, resignados,
al pie de la gran Ceiba que está a un lado del camino. Fue La Magdalena la
que, cuando amainó un poco la lluvia, empezó la *platicadera* con una
pregunta:

- *¿Por qué llueve tanto aquí? *-.

Elías Contreras, en lugar de responder con su acostumbrado "*Así es de por
sí*" o "*A saber*" o "*Mmh*", se sintió obligado, puesto que era algo así
como el anfitrión de La Magdalena, a contar una historia que, ésa sí como
era su costumbre, empezó a tejer al mismo tiempo que la narraba.

- *Es que están echando fiesta Ellos. Y ansí pasa cuando Ellos hacen una su
fiesta* -.

No es que Elías haya pronunciado las mayúsculas en la palabra "Ellos", pero
La Magdalena notó que esos "Ellos" no eran cualquier "ellos", sino algo
especial, así que preguntó:

- *¿Quiénes son Ellos?* -.

Elías dijo:

- *Pues Ellos, Los Vigilantes. En algunas partes les dicen "Totilme´iletic",
en otras los llaman "Tzultacah" -.
*
Y Elías Contreras, Comisión de Investigación, siguió con una historia que
vestiría, desde entonces, de otra forma la diferencia de La Magdalena.

-* Que sea que son hombre y mujer al mismo tiempo y al mismo tiempo son
cerro y planada. Que sea que revuelto, al mismo tiempo dos pero no son dos,
sino que es uno, o una, según.

Bueno, pero los zapatistas les decimos "Los Vigilantes" porque son como
quien dice los cuidadores, o cuidadoras, según, de todo. Viven en las
montañas, cerca de onde nace el agua. En veces dentro de cuevas, en veces
cerca de manantiales, onde quiera que hay agua buena, limpia, nueva, ahí
cerca viven "Los Vigilantes". Ellas, o ellos, según, son como quien dicen
los dueños, o dueñas, según, del trueno y del rayo. Y cuando dicen su
palabra es como un trueno chiquito, que no llega muy lejos pero siempre un
tanto sí. Ah, pero cuando echan fiesta, empiezan con su cantadera y su
bailadera y entonces se salpica agua pa todos lados y por eso llueve ansí -.
*

Sin esperar la pregunta que, seguramente, haría La Magdalena, Elías se
adelanta:

-* Su trabajo de "Los Vigilantes" es que están pendientes de nosotros, los
indígenas, y del mundo, y están también pendientes según quien tiene bueno
su pensamiento y su camino, o quien piensa mal y tiene delito. Allá, en una
montaña que no se mira desde acá, tienen un corral ansí de grande que no se
puede medir. Y ahí en el corral tienen guardados todos los animales de la
selva que son los naguales de cada uno, o una, según, de los hombres y
mujeres. El nagual es el ser gemelo de cada persona -.

- Por ejemplo, de repente su nagual del Bush es el burro, creo. Y tal vez
alguien tiene de nagual al buey, sin agraviar. O qué tal que vos, Magdalena,
tu nagual es la mula... -*

La Magdalena agarra un puño de lodo y se lo arroja, enojada, a Elías.

Elías dice riendo:

- *Si acaso lo dije en serio, era un supositorio, nomás para ver si estás
poniendo atención a mi palabra porque si no, luego no entiendes, Ora que
claro te digo que no desprecias a la mula, porque ésa acaso se enferma, y
ónde
quiera anda y no se cansa luego -*.

Elías hace una pausa y, socarrón, añade:

- *Ora que cuando la mula se pone malhora pues hasta lodo avienta...* -

La Magdalena se pone de pie y busca algo... digamos, más contundente para
darle a Elías. Una rama como garrote aparece en sus manos. Ahora es La
Magdalena
la que sonríe y dice:

- *¿Decías, querido? -*

Elías trata de explicar, sin perder de vista el instrumento de protesta que
porta La Magdalena en las manos:

- *Pérate Magdalena. Si no estoy hablando de vos. Acaso estoy pensando nada.
Nomás era como quien dice una anédota, que sea "anédota" quiere decir que
una historia o cuento tiene así como una enseñanza...-

- Ésa es la fábula, no la anécdota* -, corrige La Magdalena.

Elí
as no se intimida:

- *Por eso digo que la anédota no es eso, sino que..., bueno, luego te
explico
Magdalena porque ansí como estás embravecida pos nomás no llega en tu
pensamiento las explicaciones. Mejor te sigo contando la historia de Los
Vigilantes -.
*
- *Bueno *-, dice La Magdalena, - *pero sin mulas -.

- Bueno -*, dice Elías.

-* Y entonces, según, si es que te portas bien, pues tu animal, que sea tu
nagual, ahí lo tienen guardado "Los Vigilantes" y lo cuidan y ansí te cuidan
a ti. Pero si es que te portas mal, pues anda vete, ahí lo sueltan al
animalito y qué tal que lo cazan o se cae o se enferma, pues entonces igual
te pasa -.

- ¿Y qué pasa si Los Vigilantes se cansan o se van y se escapan todos los
animales? -*, pregunta La Magdalena.

- *Uh no, pos eso sí sería una desgracia, porque habría un gran dolor en
nuestra gente y hasta ahí nomás, todo se muere. Porque la tierra necesita
quien la cuide. Por eso el zapatismo nuestro está para ayudar a Los
Vigilantes, para que no pase eso, para que cuidamos la tierra, que es
nuestra mamá más querida* -.

La Magdalena pregunta entonces retadora:

- *¿Y por qué les dices "Ellos" si son hombre y mujer al mismo tiempo? *-

Elías Contreras, Comisión de Investigación del EZLN, se pone serio y mira
como muy lejos, como hacia algo que no se alcanza a ver, y responde:

-* Ah, pos porque los zapatistas sabemos que hay cosas para las que todavía
no hay palabras, y entonces usamos las que tenemos. Pero sabemos bien que,
aunque no sepamos cómo nombrarlas, esas cosas existen y están ahí, y muchas
de ellas son buenas y hay ahí dolores que ni siquiera imaginamos, pero
también alegrías que todavía desconocemos. Pero un día... -*

Elías se queda callado. La Magdalena deja caer el garrote, se le acerca y,
tomándole la mano, le pregunta:

- *¿Un día qué?* -

Elías se sonroja cuando responde:

- *Un día vamos a tener palabras para entender lo que no entendemos. Porque
hay mundos que existen aunque no tengan nombre* -.

Y como si tal, en ese momento, a saber por qué, se despejó el cielo y el sol
se asomó aunque nomás fuera para despedirse. Y justo antes de que,
sonrojado, se fuera, la luna emergió del lado opuesto. Por unos momentos
estuvieron juntos, frente a frente. Y cualquiera hubiera podido imaginar que
no seguirían los cursos cotidianos que encadenaban a ambos, y que, por un
única vez, caminarían a encontrarse, desafiando así todas las convenciones,
y haciendo posible lo imposible.

Abajo, El Vigilante más mayor, el más primero, le enseñaba al venado a leer
lo que no está escrito en las estrellas y, lejos de ahí, una niña inventaba
otro abecedario en las letras de un libro lleno de colores...

Vale. Salud y que viva siempre lo no nombrado todavía... como el abrazo que
nos une a los campesinos insumisos de la India, de Corea del Sur, del Brasil
y de la Unión Americana.

SupMarc
os.
México, Julio del 2007.

--
...nuestra idea es llamar a quienes son como nosotros y unirnos a ellos, en
todas partes donde viven y luchan...
-- Sexta Declaración de la Selva Lacandona

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