Cuento del SCI
Marcos en el caracol de Morelia, 24 de julio
CUENTO DE
Éste cuento
será narrado con efectos especiales por el Colectivo “Para todos todo, para
nosotros galletas”, que está formado por
Las historias,
cuentos y leyendas de los zapatistas, las zapatistas, apuntan a un mañana que tiene sus raíces
plantadas en el ayer y asoman sus primeras luces en el hoy que nos desvela. Tal
vez por eso tenemos como cambiados el tiempo y el calendario, y hablamos de
hechos ocurridos hace siglos como si hubieran sucedido ayer o, más mejor, como
si todavía fueran a acontecer, y de lugares lejanos como si estuvieran aquí
nomás, a la vuelta del cerro. Por eso es que nuestros cuentos no empiezan con
el tradicional “Había una vez…”,
sino que empiezan su camino de palabras con el “Habrá una vez…”
Queremos
dedicar este cuento a las niñas y niños zapatistas de
las escuelas autónomas, y a todas las niñas y niños de México y del Mundo,
porque en este mes de abril se celebra el día de las niñas y los niños.
(Interrumpe
una niña,
Bueno, después
de esta pequeña discusión de calendario, estamos de acuerdo en que estamos en
el mes abril y vamos a seguir con el cuento:
“Habrá una
vez… una piedrecita,
así muy chiquita. Así (el Sup hace una seña con la
mano para indicar el tamaño). No crean que estoy haciendo una referencia gráfica
al tamaño de mi medio de producción, circulación y consumo, sino que estoy
hablando del tamaño de la piedrecita.
Bueno, pues
esta piedrecita
era una piedrita así rebelde, como muchas de las mujeres chicas, medianas y
grandes que nos están escuchando o leyendo. Entonces digamos que eran una piedrecita
que estaba inconforme, o sea que cada rato se est aba inconformando.
Por ejemplo,
en ese día que habrá, estaba la piedrecita así recostada
en el suelo, viendo nomás las nubes y los pájaros que están en el camino del
sol, y las estrellas y sombras que visten a la luna.
Ahí está la piedrecita,
acaso está pensando nada. Pero, de pronto… ¡zas!, que
le llega la inconformación,
que sea que empieza a rezongar y a murmurar que yo por qué llegó que soy piedrecita, viera que soy nube, manque sea chiquita, ónde quiera voy a pasear y me iba a ir hasta allá hasta
donde vive la señora Corea del Sur, o la señora India, o la señora Tailandia, o
Pero viera que salí nubecita, pos bien que lo iba ver, pero no, salió que soy piedrecita y aquí nomás estoy y no estoy de acuerdo y ya lo
pensé bien y estoy muy decidida que me voy a inconformar.
Y entonces la piedrecita
pensó que tiene que se va a hacer bulla para que se sepa que está inconformada,
porque si nomás se inconforma así, pues nadie se va a dar cuenta y toda la
gente va a pasar y ni la va a ver o de repente va a pasar una señora con una su
hija y nomás la va a mirar a la piedrecita y va a decir:
“Ah mira hija, una piedrecita que está muy conforme de que llegó que es piedrecita, deberías aprender tú niña que andas con eso de
que quieres irte con un zapatista pobre, que ni cargo
ni sueldo tiene, en lugar de enamorarte con un panista
o priísta o perredista, es lo mismo, que ésos sí
ganan mucho dinero”
Entonces la piedrecita
pensó que no sirve si no se sabe que está inconforme, entonces pensó de hacer
un letrero que diga “Estoy inconformada”.
Y pensó que también que le va poner muchos colores y tamaños a las letras de su
pancarta. Y entonces dijo: “necesito
muchos plumines de colores, y una regla para que no
sale chueca la letra…, y una cartulina y unas tijeras, y un lápiz… ¡chin!, y también necesito aprender a leer y escribir porque
sí sé cómo es el sentimiento de inconformarse, pero no sé cómo mero va la
palabra “inconformidad”.
Y ahí está
pensando la piedrecita
cómo le va a hacer para mostrar su inconformidad. Y entonces tardó pensando y
dijo “Mkela chin…, cuesta mucho
trabajo inconformarse. Bueno, primero necesito unas manos y unos pies”.
Y entonces la piedrecita
se concentró y empezó a pensar muy fuerte: “mano,
mano, mano”, pero nada que le salían manos. Entonces le echó más
ganas y empezó a pujar… mmj…mmj…
y ¡zas!, que en lugar de una mano le salió un pedito…
¡prrrt!. Bien rrroja que se puso la piedrecita
porque se le salió, pero lo miró que nadie se dio cuenta así que tampoco le dio
mucha pena, y siguió pujando… mmj…mmj…
y cuando ya se estaba poniendo azul de tan morada, ¡zas!,
le salió una manita por el lado izquierdo. Muy agotada quedó la piedrecita, pero le echó ganas y se concentró para que
saliera la mano derecha. Y pujó y pujó, y después de que le salieron varios
peditos, ¡zas!, la salió una patita también por el
lado izquierdo. “¡Chin!”,
pensó la piedrecita,
“ora sí que me fue por abajo y a la
izquierda”. Y siguió pujando para que salieran la mano y la pata
derechas, pero ora
que sí que ya parecía que tenía parásitos en la barriga porque puros peditos le
salían. Muy desmayada estaba ya la piedrecita, y pensó que
así está bueno, que con una mano y una pata izquierdas podía hacer muchas cosas
para quedar cabal y poder inconformarse. Con trabajos se sentó la piedrecita
y puso su manita izquierda así como que está pensando muy seria. Y llegó en su
pensamiento que se tiene que aprender las letras para escribir “Inconformidad”,
y los números… y la geografía, porque qué tal que, en lugar de llegar a Corea
del Sur llegaba a Washington y, cuando estuviera echando su discurso: “Queridas compañeras piedrecitas
de Corea del Sur, por mi voz habla la voz de las piedrecitas
zapatistas…” ¡zas!,
ahí nomás le iban a caer
“Voy a
buscar al señor Búho”,
pensó la piedrecita,
porque de por sí había oído que el búho sabe muchas cosas y tiene los ojos muy
grandes y usa lentes porque mucho lee. Entonces ahí va la piedrecita, cojeando y
agarrándose de donde puede, hasta que llega al árbol donde vive el búho. Ya ahí
lo empieza a llamar al señor Búho: “pst, pst, señor Búho, pst, pst”. El señor
Búho volteó a ver para todos lados y no vio mas que una piedrecita con una mano
y una pata izquierdas, así que no hizo caso. La piedrecita ora sí que se
embraveció porque el señor Búho la estaba ignorando, y gritó: “Señor Búho, te quiero hablar, si me sigues
ignorando te voy a aventar una piedra en la cabeza”. Ahí sí ya la
miró el señor Búho y bajó y le preguntó qué quiere, que está muy ocupado. La piedrecita
le dijo que quiere le enseñe a leer, y escribir, y las matemáticas ésas que
dice el Comandante Zebedeo, y la geografía para saber
dónde queda la casa de las señoras India, Tailandia, Indonesia y Corea del Sur.
El señor Búho
se río y dijo: “Si yo acaso sé”.
La piedrecita
se extrañó y le dijo “Pero si todos dicen
que sabes mucho, que por eso tienes los ojos grandes y usas lentes”. “Es su
mentira, dijo el señor Búho, yo
tengo los ojos grandes y uso lentes porque me la paso viendo a las chamacas
cuando se van a bañar al río… ¡arrroz con leche!.
Pero sí tengo muchos libros, porque todos piensan que sé mucho y me mandan un
montón. Si quieres te doy un buen tanto.” “Bueno, dijo la piedrecita,
y ahí nomás el señor Búho le llenó de libros un mochilón así de grande,
como los que traen las compañeras y compañeros que vienen de otras tierras, que
parece que se trajeron todo su país en la mochila.
Bueno, pues
ahí fue arrastrando su mochilón la piedrecita, hasta la
sombra de un árbol y se sentó y sacó varios libros y se puso a mirar las letras
y los números. Y pos
nomás no entendía nada. Entonces se fue a una escuela autónoma zapatista para ver si ahí podía aprender con una educación
que le dicen “íntegra”, o sea que de todo y bien, y no nomás de una cosa y mal.
Y llegó y nadie le decía nada, ni la mal miraban, aunque siempre un poco sí,
porque unos chamacos malosos la querían agarrar para
aventarla con la tiradora. Pero las niñas zapatistas
la defendieron a la piedrecita y le hicieron una autocrítica a
los chamacos malosos, y acompañaron la autocrítica
con un garrote y ya entonces se calmaron. Y la piedrecita pensó que
está bueno eso de la autonomía y que todas esas niñas también estaban
inconformadas.
Y así empezó a
aprender la piedrecita,
pero como era piedrecita
pues aprendió muy otro. Por ejemplo, la geografía la aprendió así como muy
otra, porque según ella la casa de los campesinos de
Y así estaba
contenta la piedrecita,
aprendiendo y jugando en la escuela autónoma. Pero llegó un día que la maestra
le preguntó a los alumnos y alumnas que qué quieren ser cuando sean grandes, o
sea cuando crezcan. Y todas y todos tenían que contestar. Y una niña dijo “yo quiero ser ingeniera”, y otra dijo “yo quiero ser doctora”, y otra dijo “yo quiero ser chofera”,
y otra dijo “yo quiero ser piscóloga”, y otra una “yo quiero ser ahogada”, y una más dijo
“yo quiero ser subcomandanta”
y ahí nomás salió un rayo láser machista del Sup
Marcos, bzzz,
y la desintegró a la niña… No, no es cierto, no le pasó nada, pero es porque el
Sup no se enteró, que si no…
Bueno, pues
entonces ahí van pasando todos los niños y niñas y le llegó su turno a la piedrecita.
La piedrecita
había estado pensando qué quería ser, y cuando le preguntó la maestra respondió
con mucho gusto, gran alegría y desbordado entusiasmo: “¡Yo quiero ser nube!”. Los muchachos malosos echaron su carcajada y la empezaron a burlar: “¡Éjele, quiere ser nube
y está muy pesada!”, dijo uno. “¡Sí,
está muy gorda!”, dijo otro. Y mucho la burlaron. Pero las niñas se
embravecieron y sacaron el garrote de la autocrítica y ya se calmaron los
muchachos malosos. Pero la piedrecita se sintió muy
triste. “Sí, es cierto, dijo, estoy muy
gorda y pesada, no voy a poder se nube”. Pero las niñas y los niños
zapatistas la animaron y le dijeron que no tienes
pena piedrecita,
te vamos a ayudar. Y una niña dijo: “yo
tengo una hermana que es miliciana y ella te puede ayudar con los ejercicios
para que bajas de peso”. Bueno, dijo la piedrecita que ya estaba
un poco más animada. Y fueron las niñas y niños zapatistas
y la llamaron a la miliciana para que le enseña ejercicios a la piedrecita.
Y la miliciana dijo que sí le enseña pero que primero tiene que avisar con el
mando.
Ya luego que
sí le dieron orden, la miliciana dijo que, como la piedrecita quería ser
nube, entonces le iba a dar entrenamiento de tropa aerotransportada. Y entonces
ya empezó el programa de adiestramiento y ahí está la pobre piedrecita corriendo de
un lado a otro, haciendo sentadillas y lagartijas,
comiendo puro pozol para tener mucha fuerza. Tardó días haciendo ejercicio la piedrecita
y nomás no bajaba de peso ni de medidas. La vieron muy desmayada las niñas y
niños zapatistas y le dijeron: “bueno compañera piedrecita, pos nomás no bajas, estás como piedra. Tenemos
que pensar otra cosa para ayudarte”. Se fueron las niñas y niños, y
entonces la piedrecita
aprovechó para atascarse de dulces, galletas y chocolates. Luego regresaron las
niñas y niños zapatistas y se sentaron también a
comer dulces, galletas y chocolates y ahí tardaron. Ya que estaban todos y
todas con la barriga llena, dijeron: “Oíte
piedrecita, ya pensamos un plan para que vuelas como
las nubes”. La piedrecita está así
tirada nomás, tratando de hacer la digestión de tanto mugrero que se comió y
nomás suspiró y dijo “ta
bueno”. Entonces los niños y niñas la sacaron un vejiga, que sea un
globo, y lo inflaron y lo amarraron con un hilito a su barriga de la piedrecita
y ya flotaba, no mucho pero siempre un poco sí bastante. Todos aplaudieron, y
la piedrecita
no aplaudió porque sólo tenía la mano izquierda, pero claro se vio que sí
estaba contenta. “Vamos al cerro,
dijeron los niños y niñas, y de ahí la
aventamos a la piedrecita para que se vuela”. “Pérense, dijo una niña, acaso sabemos pa dónde la
vamos a aventar. Y dirigiéndose a la piedrecita le preguntó: “¿Vos para dónde quieres volar?” Y la piedrecita
dijo “Quiero ir a llover a Asia, África,
Oceanía, Europa y toda América, pero primero voy a Asia”. “Mmh,
pos ora si se chingó la señora Roma ésa del Sup,
porque no sabemos por dónde va el camino”, dijo un niño. “Vamos a preguntarle al Sup”,
dijo una niña. “Yo no voy”,
dijo un niño, “porque el Sup no quiere a los niños y les corta la cabeza con un
machete, sin filo, para que tarde, dice, y oxidado otra vez para que se
infecte, dice”. Y entonces empezaron a alegar que si es cierto, que
no es cierto. Y tardaron hasta que una niña dijo: “Ya sé, llevémosle galletas al Sup y así no
nos corta la cabeza”. “Bueno”, dijeron las niñas y niños y se fue
una banda a buscarlo al Sup en
Se reunieron
otra vez los niños y niñas para pensar cómo van a hacer y llegaron a un acuerdo
y entonces fueron por una cubeta de agua y se la amarraron a la piedrecita
para que echa agua cuando quiera lloverse. Y entonces ya todo está listo y se
fueron para el cerro. Y entonces ya dicen muchos discursos que parece reunión
de
Y donde quiera
que va pasando la nubecita, que diga, la piedrecita, la gente mira al
cielo y saca sus paraguas y nylon porque piensa que va a llover. Y cuando llega
a Asia, los campesinos y campesinas de esos países se ponen muy contentos
porque llueve buena agua para sus milpas y echan baile popular.
Y un día llega
una carta a la escuela autónoma zapatista y se juntan
todos los niños y niñas muy extrañados porque la carta tiene muchos sellos y
estampillas con signos muy extraños. Las niñas y niños abren la carta y resulta
que es de la piedrecita
y la carta dice así:
“Queridas
compañeras y compañeros niños y niñas zapatistas:
Espero que se
encuentren bien de salud y echándole ganas al estudio. Después de mi corto
saludo prosigo a lo siguiente: Miren compañeritas y compañeritos, ya mero se me
acaba el agua de la cubeta y ya pronto voy a regresar. Pero claro les digo que
ya no quiero ser nube, porque ya me mareé. Entonces le digo que ya pensé bien y
ahora voy a querer ser árbol. Ahí lo vean. Es todo mi palabra.
Atentamente.
La Piedrecita Zapatista
Aerotransportada”.
Y entonces los
niños y niñas zapatistas ahora están pensando cómo le
van a hacer para que la piedrecita se haga un árbol, que yo creo
que ora sí se
chingó Roma porque a saber cómo le van a hacer.
Tan-tan.
Muchas
gracias.
Por el
Colectivo “Para todos todo, para nosotros galletas, manque sean de animalitos”
El Giovanni (12 años).
El Marcelo (6 años)
El Carlitos (9 años).
El Pablo (7 años).
El Sup (515 años).
Descargue aquí
los archivos de este artículo en su formato original.
Descargas:
84 | Tamaño: 27.8 KB
enviado
por "Enlace Zapatista" < laotra@ezln.org.mx >
__Red Latina sin fronteras
______________________